El vuelo de la avutarda

 

4.7.06

Las barbas del vecino

Señores de Perfetti Van Melle: no me creo nada. Ya pueden ir ustedes anunciando que tras adquirir la marca Chupa Chups mantendrán la sede catalana y las fábricas de España. Ya pueden ir diciendo que nada cambiará, que los puestos están asegurados, que no hay nada que temer. No me creo nada. Hace poco viví muy de cerca un proceso similar, aunque el valor de compra fuera aproximadamente la mitad. Cambien el nombre de la familia Bernat por el de la familia Carulla, hablen de Wrigley y no de Perfetti, nombren a Joyco en vez de a Chupa Chups, y tendrán mi ejemplo.

En aquel momento, tras muchas notas aparecidas en prensa con el consiguiente mosqueo creciente de todo el mundo, los directivos de Joyco y sus filiales tuvieron la audaz deferencia de explicar a sus "colaboradores" (término utilizado para dirigirse a los empleados) una milonga del tipo "tranquilos, que aquí no pasa nada, que nos están comprando, sí, pero esto seguirá adelante sin problemas". Ya saben: muchas sonrisas esquivas, un cínico panfleto impreso, varios correos electrónicos y diversas reuniones para mostrar lo buenos que eran los compradores y lo equivocados que estaban los agoreros que afirmaban que aquello olía mal.

Creo que el análisis más certero lo dio María Montoy, del Comité de Empresa de Joyco en Alcarràs, por medio de una carta publicada en La Vanguardia del 13/03/2005:

"Ahora sabemos la verdad: sólo nos querían para destruir nuestros productos. Ya no les creemos cuando dicen que van a fabricar caramelo porque sospechamos que invirtieron los 215 millones de euros de la compra para librarse de un competidor".

Y esa fue la clave del asunto. Alcarràs cerró y veremos qué pasa con Tarazona. No sé yo si será lo mismo en el caso del caramelo del palo, pero por si acaso no pienso creerme una sola nota de prensa de las que facilite el equipo de comunicación de Perfetti Van Melle. Lo de "¡Bienvenidos al equipo!" firmado por la gente de Wrigley suena hoy a estafa. Lo de "Uniremos nuestras respectivas fortalezas geográficas para crear una organización que llegará aún a más consumidores en todo el mundo" es ahora un sarcasmo. Lo de "La diversidad de nuestra gente generará fortalezas fruto del aprendizaje mutuo" no se lo cree ya ni el Tato. No, no tiene por qué repetirse el caso Wrigley en esta compra de Perfetti. Pero la prudencia aconseja no lanzar las campanas al vuelo, no vaya a ser que carezcan de badajo.

A ese que está levantando el dedo para preguntarme con una sonrisa de medio lado qué importancia tiene la nacionalidad de una empresa en un mundo globalizado, le diré que reflexione; que las guerras entre estados hace años que no son armadas, sino económicas; que el dinero se mueve en el sentido de las agujas del reloj hacia los países que mueven las empresas; que prescindir de una fuente de ingresos y colocación es lo más cercano a la definición de disparate. Ojeando el periódico de turno en busca de empleo, se puede obtener fácilmente la respuesta a ese interrogante: si hay empresas invirtiendo en la zona, puede haber ocupación; si no las hay, ya podemos ir haciendo las maletas. ¿Y qué tiene que ver que la empresa sea lugareña o foránea? Hombre, pues que cuando las cosas se ponen feas, puedes poner a parir a quien haga falta in your own language y el receptor de tus quejas no puede decir que no te ha entendido. Lo llaman negociación, creo.

 

1 comentarios:

Blogger Sergio dijo (4/7/06 12:47):  

Adiós al Chupa-chups....
Se me viene a la cabeza tanto... Gillette, Cruzcampo...
En fin. Lo de siempre, ¿no?



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