El vuelo de la avutarda

 

7.7.06

Cachondos y cachondeos

Confieso que en su día me sorprendió el arranque de la serie Ally McBeal. No sólo por el uso de efectos visuales y de sonido en una comedia de televisión, lo cual fue toda una bocanada que después sería imitada, sino también por lo jocoso de las situaciones producidas dentro y fuera de los tribunales. De hecho, algunos gags rayanos en lo absurdo me recordaban algunas idas de olla del juez Harry Stone en aquella vetusta Juzgado de Guardia. Lástima que las series son series, y que la chispa suele decaer a medida que crece el ordinal que marca cada episodio. Supongo que falta inspiración.

A veces basta con abrir un periódico. Creo que tanto el atolondrado magistrado de Manhattan como la histérica abogada de Boston enmudecerían con la acusación vertida sobre el juez retirado Donald Thompson, que en el ejercicio de su cargo al frente del juzgado de Bristow (Oklahoma), le dio por emplear en pleno juicio un curioso artefacto para alargar su pene por succión. Aunque parezca mentira, el buen hombre no obró por descuido. Sí, ya me imagino que este tipo de maquinarias se ponen en marcha sin que uno se explique cómo. Pero es que el magistrado lo utilizó en al menos quince ocasiones. Así que era como el del chiste, que afirmaba que su víctima había caído sobre el cuchillo accidentalmente. "Y así las diecisiete veces, oiga".

De lo que leo en la noticia, me quedo con el siguiente pasaje: un hombre que había formado parte de un jurado popular con el juez Thompson afirmó haber oído la máquina en funcionamiento, aunque jamás la vio. "Oiga, ¿y cómo sabe que aquello que escuchó era una máquina para alargar el pene?" "No, porque ese sonido ya lo había oído yo antes en una película de Austin Powers." Ya, claro. Es como aquel que va comentando la tarifa del meublé más cercano hasta que su mujer le pregunta cómo está tan al tanto de los precios del sector. "¿Yooo? Naaa, que... que me lo ha dicho un amigo del primo del cuñao de la carnicera, que lo oyó decir en el bar".

Y pensar que en su día machacaron a Pedro Pacheco por afirmar que la Justicia, además de ciega, es un cachondeo... Ahora que lo pienso, si cuando éramos pequeños nos decían que la masturbación llevaba a la ceguera, quizá después de todo sea de recibo que quien ha llegado al punto culminante de la ceguera en forma de Justicia se entregue a los placeres de la carne onanista en pleno clímax del acto legal. Después de todo, del cachondo de Thompson al cachondeo de Pacheco solo va una e.

 

5 comentarios:

Anonymous torbellino dijo (9/7/06 13:18):  

Es aquí donde estás ahora Adrián??
ahora y sin dar señas de vida?
me dio pena q tus textos salieran de mi vida... y ahora me gustaría volver a decir
-toc toc ¿puedo entrar?
pasa un muy feliz verano


María



Blogger Josep dijo (9/7/06 19:37):  

Pues a no ser que Adrián pase por aquí y diga lo contrario, me temo que te equivocas, María. De todas formas, date por bienvenida.



Blogger Sergio dijo (10/7/06 11:23):  

Hola Adrián, no digas que no eres tú que te han descubierto. xDD.

Ya en serio, bueno, en serio, ¿qué coño? ¿Pajearse con una bomba de succión bajo la toga en un juicio? Es la leche... Nunca mejor dicho. Tio, tio, este blog está cogiendo tintes cada vez más radicales.

Pd. jaja



Blogger Villaykorte dijo (10/7/06 15:35):  

Ya sabemos todos que en cuanto Josep se instala un aparato de succión en los genitales pasa a llamarse Adrián.



Blogger Josep dijo (11/7/06 00:12):  

Lo que hay de que aguantar y de que aguantar... ¿Vosotros no respetáis las canas o qué? XD



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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