El vuelo de la avutarda

 

18.6.06

Huevos y libertad de expresión (y 3)

Tercera parte. Donde se elabora un sesudísimo resumen mal ordenado de lo visto durante la campaña del Estatut.

Quizá esta haya sido, sea o habrá sido una de las campañas más largas de cuantas hemos presenciado hasta la fecha en nuestro democrático territorio. Comenzó con la llegada a la presidencia del PSC y se planteó en un inicio como lo que podía llegar a ser un insólito acuerdo consensuado. A los cuatro días, los populares se desmarcaban y al cabo de un periplo algo kafkiano hacían lo propio los republicanos. Luego vendría la campaña formal y los impagables spots televisivos para el referéndum que hoy se celebra.

En el fondo, si no fuera porque aquí hay algunos que se juegan el tipo, ya haría tiempo que el proyecto de reforma estatutaria yacería en lo más oscuro del cajón más último. Pero sucede que en Catalunya vivimos a golpe de acontecimientos, y el Maragall que quiso pasar a la Historia como faraón olímpico no ha querido malgastar sus cartuchos, de modo que ya hace tiempo que decidió que él sería El President de l'Estatut contra viento y marea: el viento que por una le entra y por la otra le sale y la marea de su propio partido, que lo usó como reclamo publicitario para alcanzar la otra acera de la Plaça Sant Jaume y luego se llevó las manos a la cabeza, porque a Maragall y sus maragalladas no ha de haber dios socialista que los aguante. En televisión, hemos visto un montón de gente feísima, como tú y como yo, que fingían ser espontáneos cuando no argumentaban nada de nada al pedir el sí para el Estatut: que si los del PP son malos, que si los de ERC están como una cabra, que si el Estatut es la hostia pero nadie sabe por qué...

Sus verdaderos socios de toda la vida, esos que forman con el PSC coalición aunque no se formalice el pacto, ese conglomerado con más iniciales que militantes, ICV-EUiA en definitiva se jugaba casi tanto como el PSC. Hace ya años que no se vislumbran verdaderas diferencias entre los herederos de Obiols y Serra y los que quisieron llevar el PSUC y compañía por unos alternativos derroteros de colores lila y verde. La campaña ha sido una réplica perfecta al PP, perfecta para los populares, porque les daba la razón en sus protestas. "Un Estatut de izquierdas y catalanista". Y los del PP quejándose de que la reforma daría paso a un documento válido sólo para algunos. Imagino que la factura de las pancartas las pagará el mismísimo Piqué.

Lo de los populares ha sido una risa, también. Piqué diciendo que lo de la financiación tampoco estaba tan mal, ergo colleja desde la calle Génova. Piqué viendo cómo su opción se iba a pique mientras la dirección del partido, de la A de Acebes a la Z de Zaplana dinamitaban la imagen de concordia que pretendía transmitir el líder popular en Catalunya. Tiene que ser jodido vivir entre la espada y la pared. En cualquier caso, los únicos que han argumentado algo para ilustrar su campaña han sido los populares, curiosamente. Y digo curiosamente porque un texto tan trabajado como este debería ser fácil de defender o rebatir, no porque tradicionalmente se atribuya a la derecha un aire de pensamiento único por el cual debe regirse todo sin derecho a la réplica. Quizá ocurre que en las altas esferas las opiniones se atan más en corto que en la galería. Los spots populares han sido algo pobres. Mostraban pares de personas poniendo a parir las consecuencias de la aprobación del texto, pero con una realización pésima de la que sobresale unos diálogos imposibles y un doblaje tristérrimo que le dejaban la credibilidad bajo cero. Un detalle impagable: todos los personajes aparecían en pantalla sólo de cuello para abajo: claro, como en Catalunya no se puede hablar si uno es del PP porque va por la calle hablando en castellano y le tiran huevos...

Es que a ERC nunca le ha gustado nada del PP. Claro, como el PP representa el españolismo más rancio... El caso es que los republicanos plantearon un estatuto como quien plantea una constitución. Si Catalunya quiere ser independiente, mejor comenzar poniendo las leyes, debieron de pensar, lo cual equivale a comenzar la casa por el tejado, porque normalmente uno se independiza o se anexiona y luego se pone a redactar normas. En fin... No sé si algún día se llegaron a creer que el famoso "texto aprobado por el Parlament con el 90% de los votos" (muletilla al uso) volvería de Madrid tal como se fue. En cualquier caso, el spot televisivo era encomiable: un revival de los anuncios de Casa Tarradellas pero a la inversa, en la que un abuelete indeciso mira las papeletas del sí y el no sin saber qué hacer. Llega su nieta y el buen hombre le plantea su drama: no sabe qué es lo mejor para Catalunya. El símil de lo de Casa Tarradellas no es mío, sino del equipo de El Club de TV3, pero me pareció acertadísimo. Ignoro si es legal que se publicite de esta forma la influencia que puede ejercer un joven sobre el voto de su abuelo; quizá la comisión de turno tendría algo que decir.

Curioso asunto, este de la vigilancia de las normas del juego democrático. En esta ocasión, ha habido incluso quejas porque la Generalitat se ha dedicado a pedir que la gente vaya a votar. ¿Exaltación del derecho democrático o miedo a la abstención? Que cada cual se posicione como guste. En cualquier caso los medios catalanes, además de favorecer el sí se han prestado durante todos estos días a recordar que hay una cosa llamada urna, y que la participación debería ser elevadísima, no vaya a ocurrir que la gente manifieste que está del Estatut hasta ese punto donde apenas toca el sol y mande el plebiscito referéndum a tomar viento.

Me dejo lo mejor para el final. En un contexto donde ERC podía haberse llevado el voto nacionalista, CiU tenía que desarrollar un doble papel: desacreditar las formas de los republicanos, para lo cual siempre han contado con el incondicional apoyo del líder de Esquerra, y recuperar el balcón de la Generalitat, arrebatado por una coalición que en principio podía haber dado juego, y que finalmente ha dado risa. O pena, según se mire. En cualquier caso, con su participación en la reforma del texto CiU comenzó avalando la pluralidad del Estatut. Más tarde, Artur Mas supo aprovechar la ocasión y en un viaje relámpago a Madrid le pasó por la cara a Carod-Rovira y Maragall lo que sería su estrategia para las elecciones autonómicas: volvió a Barcelona con un book y con una sonrisa de oreja a oreja: había salvado el Estatut, había pactado con la Moncloa, había demostrado ser más hombre de estado que nadie y además su flequillo seguía tan enhiesto como siempre. Mas va a ser el ganador de la jugada de hoy independientemente de cuál sea el resultado. Que será "sí", no nos engañemos. Mañana no me pierdo la portada de El Periódico. Será apoteósico. ¿Cabrán las dos letras en la página?

Ordenaría todo lo que he expuesto antes de publicarlo, pero resulta que son casi las nueve, así que lo dejo así mismo y me voy a votar. O a la playa, que hace un día muy bonito.

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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