El vuelo de la avutarda

 

8.5.06

Redacción: La primavera

La primavera es una estación del año en la los árboles comienzan a echar hojas y polen. De todos los árboles que hay plantados en Barcelona, hay 52.000 que se llaman plátanos. Y cuando el polen de los plátanos comienza a volar por la ciudad, hay un montón de gente que se pone a toser y a estornudar. Alergia, creo que le llaman. Y ahora dicen en el Ayuntamiento que van a cambiar los plátanos por otros árboles a medida que se vayan muriendo, porque molestan a la gente y porque salen muy caros de conservar. Y yo lo que no entiendo es por qué se plantaron en su momento, si ya se sabía que daban esos problemas. Lo que sí que veo es que los árboles dan para mucho, porque en Madrid es al revés: allí tienen a una señora que dice que los quiere tanto que va a encadenarse a ellos para que no los quiten. A las personas no hay quien nos entienda.

- Niña, ¿qué haces con el ordenador?

- Nada, que en el cole nos han pedido que escribamos una redacción.

- Anda, déjate de tonterías y baja a cenar.

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4 comentarios:

Anonymous Anónimo dijo (9/5/06 09:15):  

Es curioso. En Francia también hay muchos plátanos. Están plantados a lo largo de miles de kilómetros de cunetas de carreteras nacionales. En su día alguien decidió plantarlos para obtener un drenaje natural para la lluvia, sino dichas carreteras se inundarían constantemente. Los plátanos también evitan la proliferación de matojos y sotobosque hacia la carretera, así en caso de incendio forestal se minoriza el riesgo de que el fuego invada la calzada, pues se crea un cortafuegos natural en las inmediaciones del arcén.

Pues bien, desde hace unos años, cientos de conductores se asocian y se manifiestan para que todos los plátanos que jalonan el país sean talados. Y esto porque la gente sigue conduciendo como cabestros, y claro, se estampan contra dichos árboles. Así es que es mejor cortarlos, y así, con la carretera encharcada y a toda velocidad, la gente podrá seguir chafando coches (y cuerpos) pero eso sí, no contra los pobres (difuntos) plátanos, sino contra los manzanos, perales y otros olivos del agricultor que luego tiene que limpiar los trozos de chatarra con sangre de su campo.

Ahora el gobierno ha encontrado una solución: siguen plantando plátanos, pero a unos dos o tres metros fuera del arcén.
Así sus radares de velocidad siguen dando dinero gracias a ciertos cretinos del volante, que se estrellan a más velocidad, porque creían que podrían frenar entre el arcén y los plátanos.
Eso sí, expropiando al agricultor muchas hectáreas de sus manzanos.

Lo que ya no sé es si el margen de beneficios de los radares es mayor que el precio de la hectárea manzarera. Bueno, y si no es el caso, "pas de problème", lo complementan con mis impuestos...

(Perdón por la extensión, pero es que, a veces, la imbecilidad humana me subleva)

Avutardo Galo (lhemmano)



Blogger Josep dijo (9/5/06 09:19):  

Nothing to forgive. :-)



Blogger Sergio dijo (9/5/06 11:28):  

Lo mejor de la señora esa tan pobre que se quiere encadenar a un árbol cual activista de GreenPeace o mejor dicho, de niño rubio de tirabuzones de capítulo de los Simpsons, es su noble motivo: porque al retirar los árboles, la polución incidiría directamente en el museo, con el consecuente efecto de poder estropear los maravillosos cuadros que tanta pasta genera de su colección particular ¿o eran heredados? No lo recuerdo.
Porque a los árboles, la naturaleza y esas cosas, por ella que se pudran vaya.



Blogger Ali dijo (9/5/06 14:22):  

Un manto de pelusilla blanca cubre Madrid estos días... A mí también me molestan las cacas de los perros y no por ello hay que exterminarlos, ¿no?

En Madrid, andamos de polémicas por los árboles. A Gallardón y compañía no les gustan mucho. Deben ser alérgicos o algo.



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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