El vuelo de la avutarda

 

10.5.06

¿Qué te pasa, chiquillo, qué te pasa?

(Viene de aquí)



- Hola, ¿qué te pasa?

- A ver (¿Qué te pasa, chiquillo, qué te pasa?, me dicen en la escuela y me preguntan en mi casaaaaa... Yo no sé qué coño pasa aquí, pero siempre que vengo al médico explico lo mismo. Y normalmente, cuando me arrastro hasta la consulta estoy muy chungo, o sea que puede ser que me olvide de explicar ciertas cosas, más que nada porque mientras hablo me estoy planteando si es mejor vomitar en el suelo o en la maceta del ficus benjamina. ¿Para qué se apunta lo que le digo? ¿Para qué lo guarda en ese pedazo de carpeta? ¿Tendrá doble fondo? ¿Alguien se habrá planteado que allí dentro hay información sobre un paciente? Mira que si les da por mirar lo que hay y se encuentran con los recibos del 3% de las constructoras, el destino de las inversiones de las asociaciones filatélicas, el misterio de Marina d'Or y hasta la composición del aceite de colza, verás tú qué divertido...). Pues mire, que estoy jodido (hermano). Que tengo una litiasis de 11 milímetros y que a ver si esto está para someterlo a una litotricia para facilitar la expulsión vía uretra del cálculo (Al final, como la montaña no va a Mahoma -tenga la cara que tenga- soy yo quien se aprende estos palabros que hasta hace cuatro días me eran extraños: bendita sea internet).

- Vaya.

- Mire: aquí, la radiografía; aquí, los análisis; aquí, la eco (eco, eco, eco...).

- Vaya, vaya, vaya...

- (Efectivamente, hay eco.) Sí (Y las pruebas se las traigo yo hasta su mesa, rollo mula Francis, y así la Seguridad Social se ahorra una pasta en mensajeros. ¿Ve qué bien? Que no, tranquilo, que no me supone ningún problema. Que así, seguro que mis cosas no se pierden por el camino, por la cuenta que me trae. Lo único que espero es que nunca me metan nada raro entre los papeles, que yo he visto muchas películas baratas, y eso de ir a parar al trullo sin comerlo ni beberlo por llevar cosas encima que uno no sabía que las tenía ahí está a la orden del día.).

- Pues sí... esto está... ¿Qué te estás tomando ahora?

- Pues... (Collooooons... A ver: me meto jaco por la vena, farlopa por la tocha y me como tres mitsubishis y dos canguros cada noche. ¡No, no lo apunte!) Pues yo qué sé, lo que me dijeron que me tomara (Lo que pone esos papeles que le he traído y que ya vuelven a estar metidos en el sobre, y lo que juraría por mis muertos que está metido en mi historial informatizado, ahora que empiezan a meter los datos cada vez que me visitan). A ver: Uralyt-Urato (mira que tiene un nombre bien gilipollas) y Voltarén (que lo mismo cura los pies planos que las almorranas). Lo que pasa es que como el Voltarén (no me hacía ni cosquillas) no me calmaba suficientemente los dolores (Dolores, Lolita, Lola, porrompon pon, porrompon, porrompon pero, pero) pues me dieron Adolonta (que como su propio nombre indica, lo que hace es que atonta), pero es que con el Adolonta me quedaba totalmente dormido sin darme cuenta, así que...

- Sí, es que Adolonta relaja un poco...

- Sí, claro (¿Que relaja... ¡un poco!? Otro día te voy a meter yo en el coche conmigo groggy perdido, y vas a saber lo que es viajar con el Profesor Siesta); pues nada: volví al Voltarén (por mi cuenta y riesgo, y que me digan algo).

- ¿Y qué tal?

- Pues (de puta pena) mal.

- Ya -anota: "dolor moderado"-. Pues sí, esto está para deshacer la piedra, porque con estas dimensiones... Espera un momento.

Sale de la estancia y yo me lo imagino de vuelta, calzado con unas Dr. Marteen's y con un martillo en la mano, dispuesto a tirarme al suelo y molerme la piedra a hostias. Pero no, trae consigo una enfermera (o auxiliar, o administrativa, que todas van vestidas igual) y se ponen a buscar los papeles del protocolo de derivación al hospital "donde tienen la máquina de romper las piedras", como me dice. Y yo ya veo un grupo de galenos en medio de una cantera, subidos a una excavadora y cantando 'YMCA' mientras agitan sus brazos alegremente.

Total, que vuelve a preguntarme cosas que yo ya le he explicado. Echo en falta el flexo girado hacia mis ojos. Juro que no sé nada más, sólo que me duele, y mucho. Él va rellenando formularios mientras asiente con la cabeza. Yo voy repitiendo mis respuestas cual papagayo adiestrado. Finiquitado el asunto, me da el volante (hasta que conocí la existencia de las hojas volantes, esta denominación siempre me había resultado altamente chocante) para que me programen visita de seguimiento con él.

- Bueno, entre pitos y flautas... te pongo para que vengas dentro de tres meses.

- (Mes y medio en pitos, mes y medio en flautas, como el chiste de Eugenio. Me entran ganas de decirle algo así como ¿¡Peroquécoñodetresmesesquémeestáscontando!? ¿Cuándo piensan los canteranos reventarme esta piedra de mierda? ¡Venga ya, que dejen de cantar 'YMCA' subidos a la excavadora, que esto duele, y que me echen un vistazo ya, coñojodercagonlagranputa, hostia ya!) Vale.

Me acabo de dar cuenta de que la imagen que me hecho de los médicos en la cantera es producto de mi enfermiza imaginación, agobiada por los calmantes, que no tiene otra cosa que hacer que proyectar en mi cerebro estupideces de talla XXL. Cojo los papeles, le doy la mano al buen hombre y...

- Sobre todo, cuando vayas al hospital, llévales todas estas pruebas. Cuidado no las pierdas.

- ...

- Ah, por cierto, que sepas que expulsar los fragmentos de la piedra por la uretra te dolerá más que un parto. Nada, lo digo para animarte.

- (Gracias por el detalle, amigo.)

- (De nada, machote, que yo tampoco te he dicho todo lo que iba pensando mientras hablábamos.)

[Basado en un hecho real, pero hiperbolizado hasta la tontería.]

Tags: , ,

 

6 comentarios:

Blogger papalbina dijo (11/5/06 12:04):  

xDDDDD

ultimamente tengo conversaciones conmigo misma de este tipo cada vez que visito a mis medicos, da igual cual sea... pero supongo que se debe a que el idioma con el que me comunico con ellos no me deja expresar todo lo que me gustaría decirles si me entendiesen en castellano...

me encanta tu blog, te lo había dicho ya? pues da igual, ahora ya lo sabes ;) hasta la proxima



Blogger Chary dijo (11/5/06 21:24):  

JAJJAJAJA La verdad es que no sé si reirme o decir que lo siento mucho por el protagonista ;)

Besos !



Blogger Josep dijo (12/5/06 00:08):  

Puestos a escoger, mejor reír, sin duda. :D



Anonymous DUE dijo (13/5/06 10:04):  

cierto...



Blogger toxcatl dijo (15/5/06 17:12):  

puff, y menos mal que llevas tu los resultados de tus pruebas; pro cierto ¿tres meses??
pero ¿cuanto se tarda en romper una piedra de esas? ¿y por que te va a doler tanto si te la van a dejar hecha arenita?? (un amigo tuvo una piedra en un riñon y le dolio mas el tiempo que estuvo en espera pro qeu pasaban de el que cuando la expulso hecha arenita)
Bueno, a cuidarse.-



Blogger Josep dijo (15/5/06 20:57):  

Tres meses debe de ser un estándar cubreespaldas, por si aca...

Y quizá lo del dolor me lo dijo el buen hombre para animarme (más quisiera yo...)



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
IBSN 0-000-1010-00


Website Powered by Blogger Trackback by HaloScan.com Creative Commons License Caja negra Valid XHTML 1.0 Transitional