El vuelo de la avutarda

 

18.5.06

De aquí a allá yo voy

Ya sé por qué la gente no tiene más hijos. No se trata del elevado precio de la vivienda ni de las churriguerescas condiciones impuestas por los bancos para conceder un crédito cuasivitalicio con que pagar una morada de 30 metros cuadrados amueblable sólo en Ikea con elementos de papel de fumar. No es tampoco la falta de horizontes laborales. La cosa no tiene nada que ver ni siquiera con el temor a perder el puesto de trabajo cuando una mujer se queda en estado de buena esperanza. Nada de eso. La gente no trae más críos al mundo porque hay que tener un par de cojones para sacar adelante los papeles que hay que rellenar.

En España (esto es como aquel programa llamado 300 millones: saludo a nuestros hermanos del otro lado del charco, pero no tengo ni idea de cómo funciona lo suyo allí), o en Catalunya, que vaya usted a saber si en eso también somos un hecho diferencial en nosotros mismos, una pareja (heterosexuales casados en el ejemplo que se detalla) tiene por delante los siguientes trámites:

1. La criatura tiene que nacer

Si no, no se le puede dar de alta y no consta a ningún efecto. Lógico, ¿verdad? Vale. Pues ahora pongámonos en la situación de una madre trabajadora, que vaya a parir en junio (bienvenido al mundo, bebé géminis o cáncer) y que necesite reservar plaza en una guardería porque en el trabajo no estaría bien visto que en septiembre la señora se reincorporara criatura llorosa en mano. Bien. Hasta la fecha, la señora no puede reservar plaza en la guardería pública, porque la criatura no existe fuera de su útero en mayo, que es cuando se realizan las preinscripciones. Consejo para mujeres trabajadoras que deseen ser madres: o se quedan embarazadas antes del mes de agosto, o dejan correr un año, o se guardan la criatura en el vientre materno hasta que el bebé pueda ser inscrito en una guardería. Por posibles soluciones, que no quede.

2. La criatura tiene que vivir 24 horas

Antes de las 24 horas, el bebé no es nada. Para que luego vengan los acólitos del club del nasciturus diciendo que un aborto es un asesinato. Lo de las 24 horas resulta tétrico e insultante (y, afortunadamente, bastante inútil hoy en día). En cualquier caso, antes de inscribir a tu retoño tienes que esperar todo un día, no vaya a ser que el bebé (Dios no lo quiera) fallezca y los del Registro Civil hayan escrito más páginas de la cuenta. Luego encima les tocaría enmendar la hoja del registro diciendo que el crío ya no está entre nosotros. Vamos, como que si se te muere un hijo al nacer estás tú para compadecerte de los amigos chupatintas del Registro.

3. El hospital te facilita la documentación para inscribir al niño

Entre llanto y llanto, bájate a admisiones y pide los papeles de la criatura. Eso está bien. Parece que algo funciona en esta cadena burocrática. Ojo: he dicho "parece".

4. Todo está bien

Pasan por nosesabecuantésima vez el ginecólogo y el pediatra. Al final, consideran que todo está bien (¡ufff!) y que pueden dar el alta a la madre y al bebé. Os vais para casa con la fecha en que el pediatra del ambulatorio debería visitar a vuestra criatura. De todas formas, el bebé no existe para la Seguridad Social, así que algo habrá que hacer...

Preparémosnos para una maratón de la burocracia más repetitiva y absurda que se desarrollará entre fotocopias, legajos y gomas de pollo. Si en tu trabajo manejas datos de estos que se introducen una sola vez y luego van viajando por el sistema, como en el caso de las ERPs, esta aventura te resultará fascinante. Casi como un viaje en el tiempo.

5. ¿Un mes?

"Tranquilo, que tienes hasta un mes para dar de alta al crío en el Registro Civil". Mentira. Espera, que no ha quedado claro: M-E-N-T-I-R-A. Luego explicaré el porqué. De momento, consideraremos sólo que, en teoría, dentro de diez días el pediatra tiene que ver a un niño que no existirá hasta que no tenga tarjeta sanitaria, lo cual es imposible sin el alta en el Padrón, que no se puede realizar sin el Libro de Familia actualizado, lo cual sólo ocurrirá cuando hayas (te hayan) inscrito al crío en el Registro. Mmm... mejor vamos por partes.

6. Pitando hacia el Registro Civil

En cuanto tengas los papeles del hospital, sal corriendo hacia el Registro Civil mientras tu mujer cambia los pañales y alimenta a la criatura. Si ella tiene ánimos de correr tras el parto, los papeles son intercambiables. Una vez en la ventanilla, una tía de lo más triste te dirá que necesita ver también a tu mujer. Ya puedes demostrarle, Libro de Familia en mano, que estáis casados (tu mujer y tú, no la triste y tú, faltaría más). Ya puedes decirle que cuando registraste a tu otra hija fuiste solito, que para algo eres mayorcito ya. No sirve de nada: la triste insiste lacónicamente en que tiene que ver a tu mujer, y tú empiezas a sospechar; ¡a ver si va a resultar que la triste te quiere levantar a la parienta!

Te toca llamar por teléfono a tu mujer, que está convaleciente y guardando cama por prescripción facultativa, levantándose solo para ir al baño y para atender al bebé, y decirle que tiene que vestirse porque irás a buscarla en diez minutos, que al otro lado de la ventanilla hay una persona incapaz. Me pregunto qué hubiera ocurrido si por moverse se le llegan a saltar los puntos de la episiotomía. Bueno, ya lo sé: a mi mujer se le hubieran saltado los puntos, y a la triste se le hubieran saltado los dientes. De un puñetazo. En cualquier caso, la triste incapaz ha logrado su objetivo: te ha levantado a la mujer. De la cama.

El Libro de Familia se lo quedan un par de días para rellenar unos diez o quince campos. Eso es velocidad introduciendo datos. Sí, señor.

Nota imbécil: si a la criatura le pones un nombre que no sea María, Paula, Andrea (para niñas catalanas) o Pol, Marc, Genís (en el caso de niños catalanes), prepárate para lanzarle a la triste incapaz una argumentación-disertación sobre el origen del nombre que has escogido para tu pobre bebé: "Sí, señora, es la virgen de aquel lugar; es patrona de toda una comunidad autónoma. No, no me mire así. Le juro que es cierto. Mire, se escribe así. Oiga, pero... ¿qué culpa tengo yo de que usted no tenga un mínimo de cultura?"

7. Corre hacia tu ayuntamiento

Me resisto a creer que otros lugares la cosa funcione así, pero semanas atrás en mi ayuntamiento nos pidieron que cuando inscribiéramos a la cría se lo hiciéramos saber a ellos, porque los del Registro Civil (punto 6) pueden tardar semanas en entregarles la hoja de estadística necesaria para dar de alta a la criatura en el Padrón, lo cual resulta imprescindible para que te den una tarjeta sanitaria con que llevar al bebé a ver al pediatra. Así pues, en el ayuntamiento tienen un circuito paralelo, por el cual tú vuelves a rellenar los campos que ya sabes escribir con los ojos cerrados sin salirte de la pauta del papel y lo dejan a la espera de que en el Registro te devuelvan tu Libro de Familia.

8. Vete al Centro de Atención Primaria, Área Básica de Salud, ambulatorio, médico de cabecera o médico de familia (viva la uniformidad de denominaciones)

Pide la baja para tu mujer. Antes de entrar, mira el informe médico que te entregaron en el hospital (punto 3). Si en él no consta la fecha de nacimiento de la criatura (cosa que absurdamente sucede), vete corriendo a casa a buscar el carnet de salud del bebé. Ya decía yo que "parecía" que ese eslabón de la cadena estaba bien. Solo lo parecía.

Va, ya que estás en el ambulatorio, hazte el tonto, pregunta en el mostrador si a tu recién nacida criatura la podrá visitar alguien y sorprendentemente... ¡te dirán que sí! Ellos saben que lo de registrar al bebé (punto 6) y darle de alta en el Padrón (punto 7) es un chou en sí mismo, de modo que hacen la vista gorda, se apuntan los datos que les das de palabra sin ver un solo papel y te dan cita con el pediatra para que el bebé no sufra los avatares de la burocracia a tan temprana edad. Sería curioso si no fuera porque a estas alturas ya comprendes y aceptas que se salten los procedimientos a la torera.

9. Con la baja en la mano...

Opción 1: Vete a la empresa de tu mujer

Bueno, esto funciona más o menos como con cualquier baja. En la empresa de tu mujer, ten prevista una parada de hora y media para enseñar fotos e informar del estado de tu señora a personas que días atrás ni siquiera la saludaban en la máquina del café.

Opción 2: Tu mujer está en paro

Puede que, curiosamente, el anuncio de su embarazo coincidiera con una extraña reestructuración departamental que sólo la afectó a ella. En cualquier caso, que sepas que deberías declarar la existencia de tu retoño en el Inem, para lo cual debes llevar el típico formulario rellenado y una copia del Libro de Familia donde consta el registro de tu retoño. Ver paso siguiente.

10. A los dos días, pasa por el Registro otra vez

Olvida el mosqueo del último día (punto 6), pon buena cara y pide por favor tu Libro de Familia, ese que parece un pasaporte de república bananera, ese. No olvides repasar los datos (por si las moscas) y dar las gracias antes de salir pitando hacia el ayuntamiento.

11. Vuelve al ayuntamiento

"Oiga, que tenía una alta en Padrón a falta de Libro de Familia" (punto 7). Fotocopia y arreando. En dos días puedes recoger un certificado de empadronamiento necesario para tramitar la tarjeta sanitaria. Ahora ya sabes que no hace falta urgentemente, pero nadie te dice que no tengas que salir pitando de noche hacia un hospital cualquiera en busca de un médico de guardia. Así que, por si acaso, mejor no demores los trámites.

12. Vete al Inem (si procede)

Con la fotocopia del Libro de Familia en la mano, entrega los papeles y di adiós.

13. Vuelve al ayuntamiento (y van 3)

¿Han pasado dos días desde el punto 10? A estas alturas, en el ayuntamiento ya te tienen más visto que al alcalde. Por este motivo, en cuanto atravieses la puerta te darán el certificado de empadronamiento de la criatura. Despídete de todo el mundo afirmando que los echarás de menos. Aprovecha para llevarte algún boli, que siempre es útil.

14. Pide la tarjeta sanitaria para el bebé

En el ambulatorio, entrega el típico formulario rellenado con la fotocopia del Libro de Familia, el certificado de empadronamiento y una fotocopia de tu tarjeta sanitaria. De momento, te dan una cartilla provisional. La definitiva, si Correos quiere, te llegará a tu domicilio algún día...

El chiste

Si eres un trabajador por cuenta ajena (curritus salariatus), tienes dos jornadas de permiso retribuido por paternidad. Que alguien me explique cómo se condensa toda la actividad administrativo-mensajera detallada en esta especie de howto de la burocracia en sólo dieciséis horas laborables. A mí no me salen las cuentas ni usando un ábaco trucado con vaselina. Ya te pueden decir en el Registro que tienes treinta días para hacer papeles, que si en el trabajo vas pidiendo días de fiesta te van a decir que cuántas mujeres has ido dejando embarazadas por estos mundos de Dios.

Por otra parte, si deseas asistir al parto considera que una jornada la echarás animando a tu mujer a que sople y empuje mientras ella te mira con cara de asesina. Claro, siempre te queda la posibilidad de imitar las formas de un padre de película de López Vázquez, y acabar labrando un surco en el suelo de tanto dar vueltas por las inmediaciones del hospital, quemando cigarrillos hasta que los bomberos sean alertados por la presencia de humo en la zona. Todas son opciones factibles.

Cuando cualquiera de nosotros ya hace lunas que entendió que un ordenador conectado a una red telemática es un medio de comunicación sin parangón, cuando en los últimos años las empresas privadas han realizado verdaderos esfuerzos para adaptar sus formas a las nuevas tecnologías, las mayores empresas de que dispone nuestro país, las que pagamos entre todos, las que mejor gestionadas deberían estar, nuestras administraciones (en plural, porque hay tantas como demasiadas) juegan a darse la espalda, consiguiendo que el usuario se erija en trabajador involuntario que unas veces hace de Miguel Strogoff y otras de becario administrativo. Todo por no compartir los bits.

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12 comentarios:

Blogger papalbina dijo (18/5/06 14:24):  

Felicidades!!! Después de todo ese papeleo y tantos paseos algo de tiempo habrás sacado para que se te caiga la baba mirando al bebé, no? ^^

Un saludo



Blogger Josep dijo (18/5/06 16:48):  

Nooo, que hay sequía y no hay que derrochar agua :P



Anonymous telemarkado dijo (18/5/06 17:58):  

Bueno, bueno.... mucho quejarse, mucho quejarse pero tienes que estar flipándolo. Enhorabuena!!!!



Blogger Josep dijo (18/5/06 18:13):  

Joder, y tanto si flipo. Todavía no entiendo cómo puede haber tanto inútil trabajando de cara al usuario... XDDD

En cuanto a lo de tener hijos... supongo que es cierto eso de que con el segundo es diferente. Ahora sé que no se me caerá al suelo así como así y... ¡hostia!

- Pero hijaaaa, ¿qué haces subida a la lámparaaa?

Estooo... lo dejo aquí, que tengo cosas que hacer. Ya seguiremos en otro momento.



Blogger Ali dijo (19/5/06 11:10):  

Buenoooo. Enhorabuena otra vez :-)

Todos los trámites siempre son un coñazo. Una vez que los superas, te quedas como Dios (no sé cómo se queda Dios, pero seguro que se queda súper a gusto).



Blogger Sergio dijo (19/5/06 12:44):  

Joder tío que chungo.
Vas a perder kilos seguro xD
pos yo quiero una a pesar de todo eso .



Blogger Josep dijo (19/5/06 15:07):  

Por cierto, hay una cosa mal explicada por ahí. Resulta que aún falta un trámite, y me he enterado hoy. Iba a poner una actualización en la entrada, pero paso. Lo pongo aquí y arreando: aparte de todos los pasos descritos, hay que ir al INSS para que te gestionen el alta de la criatura. En fin...

Al final, voy a acabar dándome de cabezazos contra una pared forrada de colchones. No me quedaré como Dios, Ali, pero al menos quizá así se me aclaren un poco las ideas XDDD

Sergio, tú tranquilo, que kilos me sobran unos cuantos. Y si quieres una, tú mismo. Lo peor no es ni el embarazo ni el parto ni la burocracia... XDDD

PD.: Con dos ya he tenido broma de sobra. De esta me hago un nudo.



Anonymous due dijo (20/5/06 23:34):  

Pues esta Breve Guía orientativa para padres me ha ido de coña Josep. Me la copiaré con tu permiso (hasta entonces no procedo) por si añguna vez se me ocurre tener una criatura vasco-catalana que de momento las hormonas me empujan a ello (aunque las controlo con dosis elevadas de sedación)... Que bonito esto de ser padre, ains...
Pues Zorionak de nuevo y espero que sea leve la adaptación.
Un beso a toda la familia!



Blogger Villaykorte dijo (21/5/06 03:34):  

Mi más sincera enhorabuena a toda la familia



Blogger Josep dijo (22/5/06 07:27):  

Gracias de nuevo por las felicitaciones, Rebe e Isaac.

Este tremendo pero realista howto de la burrocracia es no sólo un intento de orientación a futuros padres (y por lo tanto guardable e imprimible para usos personales), sino también una denuncia expresa de cómo las administraciones se gastan la pasta en gilipolleces varias y no son capaces de invertir un mínimo de recursos en coordinación. Cualquier empresa privada que funcionase de esta forma estaría condenada a la quiebra.



Blogger toxcatl dijo (22/5/06 20:01):  

enhorabuena y, sinceramente, me imaginaba algo así; por cuestiones de mi trabajo tengo que manejarme con mucha burocracia y son _de-ses-pe-ran-tes_
pero creo que este esfuerzo del padre es para contrarrestar los nueve meses de embarazo de la madre y el esfuerzo del parto ¿que no?

(es broma)



Blogger Josep dijo (22/5/06 20:23):  

Que no.



;-)



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