El vuelo de la avutarda

 

21.3.06

Si con esta pluma no vuelan...

Se celebra una jornada de puertas abiertas en el colegio de mi hija. Decidimos asistir. Si antes de traspasar el umbral yo ya era crítico con los actuales sistemas de enseñanza, tal como me voy adentrando en los pasillos del centro público de preescolar y primaria, mi prejuicio se torna convicción. Una aula repleta de ordenadores me sorprende con la presencia de un buen equipo de proyección, que adorna la pared con la imagen de la web de la escuela. No doy crédito a lo que ven mis ojos: ¿para qué querrán los niños semejante artefacto? Salgo estupefacto. Recorro las aulas. Todas parecen de parvulario aunque entre estas paredes estudian (es un decir) niños de hasta doce años. Me cautiva la infantilidad de los trabajos expuestos en los murales. Me creo teletransportado a una guardería por la magia de las políticas de enseñanza.

Y así llego hasta una de las dos (¡dos!) aulas de música con que cuenta el centro. Es la que usan los más pequeños, de entre tres y seis años. En el interior, un reproductor de archivos mp3 conectado a un ordenador reproduce una suave melodía. Del mismo PC cuelgan dos webcams. Una de ellas, adaptada al visor de un microscopio, le brinda la imagen ampliada de la hoja de un árbol a un proyector (¡otro!), que plasma el verde vegetal sobre una blanca pantalla desplegada al fondo de la clase. Atónito, me dejo guiar por mi hija hasta uno de los dos gimnasios del colegio (los pequeños usan algo llamado sala de psicomotricidad). Junto a las espalderas del gimnasio, un equipo de sonorización completo y varias torres con focos acompañan un escenario más preparado para dar vida al mejor teatro que los niños que allí se forman.

Mientras observo los equipamientos, acude a mi memoria la voz del profesor Raúl García-Durán de Lara, que años ha nos advertía de la inminente banalización de los estudios, cuando se impusiera la forma al fondo. Él hablaba de formación universitaria, pero me da en la nariz que la tontería es extrapolable al resto de grados educacionales. Y me viene a la mente la imagen de los colegios estadounidenses que nos ofrecen las peliculitas de videoclub, donde el acontecimiento del año es la obra de teatro, el baile de graduación o la fiestecita de turno. Eso sí, acabados sus estudios, allí no sabe ubicar Burundi en un mapa ni el Tato. ¿Y aquí?

Yo no me quejo de los recursos con que cuenta mi hija para llevar a cabo sus estudios. Me quejo de la inexistencia de estudios. Si mi hija acaba la primaria respondiendo a la media de su generación, saldrá de este centro con serias dificultades para expresarse y con unas lagunas comparables en extensión con la suma del Superior, el Michigan, el Hurón, el Erie y el Ontario en lo que se refiere a una materia tan fútil como las Matemáticas. ¿De qué habrán servido entonces las inversiones en equipos auxiliares? ¿Para qué tanta tecnología desaprovechada? Soy partidario de que los niños, cuanto antes, entren en contacto con el nuevo mundo que nos ofrece la red, pero siempre y cuando eso les sirva de soporte a unos conocimientos. Si no es así, al menos que les enseñen a jugar al Tetris, que les será de mucha utilidad en la vida.

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4 comentarios:

Blogger Ali dijo (21/3/06 12:08):  

Mi hermana es 6 años menor que yo. Las comparaciones son odiosas, pero a veces no hay más remedio que hacerlas. Tardó bastante más tiempo de lo que tardé yo en saber resolver ecuaciones. No porque ella no sea apta para ello, no, sino por el sistema de enseñanza.

Tanta tecnología no sirve para nada si nos olvidamos de los conocimientos. ¿Estamos fabricando generaciones de incultos?



Blogger Josep dijo (21/3/06 12:21):  

El tiempo lo dirá, que luego me llaman agorero...

(Estoy esperando en candeletas que llegue a 4º para ponerla a resolver raíces cuadradas; nos vamos a reír.)



Anonymous Anónimo dijo (21/3/06 13:41):  

Yo tampoco entiendo porqué ahora permiten las calculadoras en COU de Ciencias (futuros ingenieros y matemáticos...)
Si los profesores incitan a los alumnos a hallar los cosenos de ángulos a máquina, de qué se sorprenden si luego esos mismos alumnos no entienden el teorema de Pitágoras (o cualquier otra interpretación geométrica o gráfica de la trigonometría)? Que yo sepa fue dicha interpretación gráfica la que permitió izar las pirámides de Egipto, y no la potencia de los microprocesadores actuales. Maquiavelo dijo "El fin justifica los medios", pero me parece que la Enseñanza de hoy ha entendido "Hay que tener medios, aunque no se conozca el fin".



Blogger Josep dijo (21/3/06 14:14):  

Pero, hermano, eso te pasa porque a los estudiantes de hoy les tienes envidia, que tú te sacaste la ingeniería con un ábaco y un lápiz en la oreja ;-DDD

Viejos nos hacemos, cachendié.



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