El vuelo de la avutarda

 

24.3.06

Shopping. Feliz Navidad

El surrealismo hecho compra. Allá por diciembre, mi mujer me regaló unos pantalones. La semana pasada, apremiado por el reloj y sin nada que ponerme para salir pitando, encontré la prenda en el armario. Aliviado, cogí los pantalones, me los calcé y para mi horror descubrí que continuaban cortados a la medida de Fernando Romay. Recordé que al sacarlos del preceptivo envoltorio de regalo acordamos con mi mujer dejar los arreglos para cuando pasasen los días de Navidad, y así evitarnos las colas en las tiendas y la locura de los retrasos en las entregas del taller. Maldiciendo todos mis ancestros hasta llegar a la serpiente del Paraíso, acabé exhumando unos tejanos del cubo de la ropa sucia y salí volando. No, a eso se le llama pragmatismo, vive Dios.

Hoy, más de tres meses después de la compra, he ido a la tienda a que me tomen los bajos. Lamentablemente, la Ley impide sacar fotos en un lugar así, por lo que tendréis que conformaros con mi palabra cuando os diga que la cara que ha puesto la dependienta ha sido todo un poema.

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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