El vuelo de la avutarda

 

2.3.06

Derechos, músicos y King Africa

Ahora que en España se está modificando la Ley de Propiedad Intelectual, que en su redactado recoge el derecho de remuneración por obras en soportes digitales como internet, creo procedente echar un vistazo a la entrevista que Noche Sin Tregua (Paramount Comedy) realizó el pasado 20 de diciembre al autor de Copia este libro, el abogado David Bravo. Para quien no desee o no pueda ver el vídeo, he preparado una transcripción lo más fiel posible del original, que reproduzco a continuación. Por el interés del tema, os invito al comentario de este animado diálogo sobre derecho de copia, músicos y King Africa:

Hoy tenemos un invitado que va a aportar luz a un tema oscuro de por sí. Un tema que nos interesa a todos aquellos que nos pasamos algunas tardes bajándonos películas, bajándonos música de internet, y poniendo cara de malos como si fuéramos delincuentes, que te pones ahí: “madre mía si me pillan”. Así que amigos aficionados a bajar cosas de internet, amigos que me veis por el eMule, abrid bien las orejas para escuchar al abogado David Bravo.

David Bravo, en 'Noche sin tregua'

Muy buenas Noches Sin Tregua, David. Bueno, vienes a presentarnos un libro que has sacado en dos formatos, además. Está este formato [impreso], Copia este libro, y luego tenemos este otro formato [CD], Copia este libro. Bueno, cuéntamelo.

Bueno, la idea era precisamente eso: promover la copia tal y como digo en el libro. Yo pensaba que con una licencia Creative Commons, que es la que tiene el libro y que permite la difusión de las obras por internet, iba a llegar a muchísimos más lectores que si lo vendo con un formato físico habitual, y así ha sido. Y además eso, lejos de lo que pudiera pensarse, promueve la venta del libro.

Vamos por partes. Has hablado de la licencia Creative Commons. Cuéntanos: ¿eso qué es?

Bien, nosotros... cuando cualquiera de los que están aquí crean una obra intelectual, escriben algo, un poema...

Bueno, aquí no habrá ninguno, pero...

¿No escriben mucho? No, algún poeta habrá. Cuando alguien hace una obra intelectual adquiere derechos por el mero hecho de crearla. Desde ese momento tiene todos los derechos sobre la obra. Sin embargo, la licencia Creative Commons permite reservarte ciertos derechos y otros autorizarlos por adelantado, dándole así mayor libertad a la obra. Yo por ejemplo con ese libro autorizo por adelantado la posibilidad de que se difunda por internet de manera libre y gratuita, de manera que la gente pueda, eso, copiar ese libro.

Vamos a hablar de lo que dice la Ley ahora mismo. Hablando en plata: si yo me bajo algo del eMule, ¿a mí me puede caer un puro?

No, no, no. Y además seguro que muchos tienen miedo a mi respuesta ahora mismo.

¡Si están cagaos! ¡Mira qué caras!

Sí, sí. Hay personas ahí que se están llevando las manos a la cara ahora, para que no les enfoque la cámara.

Hay uno que se va. ¿Dónde vas? ¡Vuelve, vuelve!

No, no. Vamos a ver... En los tiempos en los que era común copiarse casettes entre amigos, en aquellos tiempos el Legislador vio que aquello era imparable e introdujo el derecho a la copia privada. Lo introdujo por dos razones: una, porque no se puede prohibir lo que en la práctica es imposible de frenar, y la segunda por la importancia que tiene el acceso a la cultura en un estado de derecho. Así que introdujeron la copia privada y también el canon que se paga por cada copia privada que se hace para remunerar al autor por el posible perjuicio que le causa hacer esa copia. Ese derecho a la copia privada permanece hoy en día, sigue existiendo: es el que te permite grabar canciones de la radio sin que sea ilegal, copiar casettes de amigos sin que sea ilegal, grabar una película de la tele sin que sea ilegal, y también, y por las mismas razones, descargarte una canción de internet si es para uso privado y no vas a comerciar con ella.

Porque es entre dos particulares, claro.

Claro. Son conexiones privadas entre dos particulares y tu descarga es para uso privado.

O sea, que lo único que ha cambiado es el medio. Antes lo hacías con tu vecino de abajo y ahora lo puedes hacer con un amigo de Singapur, pero al fin y al cabo es lo mismo.

Exactamente.

Y entonces, ¿cuál es el problema? ¿Que ahora somos muchos?

Pues exactamente, el problema es ese. Dijeron que introducían el derecho a la copia privada por la importancia del acceso a la cultura, pero cuando llega un avance tecnológico que permite que ese acceso a la cultura sea ahora multitudinario, de momento el acceso a la cultura ya no parece ser tan importante, cambia de nombre y empieza a llamarse “piratería”, pero no lo es. Es copia privada. La misma que hasta hace 20 años con las copias de casette.

Entonces, ¿cuándo la piratería se convierte en delito? ¿Cuando te bajas una canción de Camela? ¿Ahí ya...?

Ahí ya hay delito sin duda. Camela y Coyote Dax es lo que la Ley dice que...

Ahí ya, pero ahí ya es tu propio vecino que viene y te delata: "¡Está arriba, está con Lágrimas de amor. ¡Arriba!"

Exactamente. En el momento que te bajas eso ya es delictivo. No. El código penal dice que hay delito cuando existe animo de lucro y perjuicio de terceros. Si no hay ánimo de lucro no hay ningún delito.

Es decir, que si yo me bajo no una sino varias, las pongo en un CD, me voy al mercado de Fuencarral y con una manta me pongo a vender.. ahí.

Ahí hay delito. Y ahí te pueden detener, y...

Pero en EEUU la cosa está bastante mal, porque incluso ha habido juicios, varios por descargas privadas. Incluso a un niño le embargaron los ahorros... ¿Le quitaron también la tarjeta de memoria de la play?

Hasta ahí no llegaron porque es una crueldad. Lo que hacen en EEUU, donde no hay copia privada... están demandando en masa a los ciudadanos que allí se descargan música que son nada menos que 60 millones de personas en EEUU. Los demandan y, como es de esperar, como son personas normales y corrientes, no son forajidos con parche en el ojo ni nada por el estilo, pues hay personas de todos los gustos: una niña de 12 años fue demandada y le pidieron dinero, un acuerdo extrajudicial por esas descargas. Dijo la niña: “yo mucho dinero no tengo”, y le preguntaron a los padres cuántos ahorros tenían para la universidad. Y dijo la niña:”2000 dólares es lo que tengo ahorrado...”

Y una Barbie Malibú, pero está nueva...

Pues la respuesta de la RDIA fue: “la Barbie Malibú te la quedas y los 2000 dólares para nosotros”. Se quedó arruinada la pobre niña con 12 años.

Entonces, si esto es así, David, vamos a indagar un poco en el lado oscuro: ¿Quién nos quiere convencer de que esto es el Apocalipsis?

Pues nos quiere convencer desde tiempos inmemoriales la industria. La industria, cada vez que nace un nuevo avance tecnológico que acerca la cultura un poco más a los ciudadanos y hace que ellos tengan que cambiar un poco de negocio, están continuamente tirándose de los pelos y diciendo que el mundo de la música se va a acabar. Como si la música fuera una creación de la industria, como si no existiera antes que la industria, como si la industria poseyera la música. Y eso evidentemente no es así. La industria de la música, cuando nacieron las casettes, detrás de cada casette había una especie de calavera con los huesitos entrecruzados y decía: “la copia casera mata la música”. Ya desde la copia de casette decía que se hundía el mundo de la música. Cuando aparecieron los videos para poder grabar, los betamax, Jack Valenti, que es, o era, el jefe de las asociaciones que engloban al cine, dijo que el video era el estrangulador de Boston y el cine era la mujer sola en casa. Y que eso acabaría completamente con la industria del cine. Y ahora ese invento es el que más dinero da al cine. Más que la propia exhibición en la salas. Así que en realidad los nuevos inventos no matan la música porque son anteriores a la industria. Simplemente obligan a que eso se remodele.

A que se reinvente. Y entonces, ¿por qué los artistas tienen tanto miedo al pirateo?

Los artistas no tienen tanto miedo al pirateo. Lo que ocurre es que en televisión salen continuamente artistas multimillonarios, salen músicos, incluso sale King Africa...

O sea, salen artistas y también King Africa...

Sí, de todo. Músicos y King Africa. Y salen continuamente diciendo que a la música le perjudica... Pero nunca sabemos qué opina el resto de los músicos. Porque nadie puede pensar que la mayoría de los músicos son esos tipos millonarios, no es así en absoluto. El propio presidente de la SGAE dice que sólo el 4% de los socios de SGAE gana más del salario mínimo interprofesional: el 96% restante no lo gana. ¿Dónde está ese 96% restante cuando se pide la opinión, supongo que de la mayoría de los músicos y no de unos cuantos elegidos? Esos nunca aparecen. Aparecen sólo en algunas encuestas. En EEUU la última que se hizo dijo que la mayoría de los músicos piensa que ganan más dinero que nunca desde que existen las redes peer-to-peer, el eMule, etcétera, porque aumenta su popularidad y aumentan los beneficios indirectos: los conciertos.

¿El hecho de que se extienda esta forma de difundir la música supondría democratizarla un poco, supondría que los que tienen más dinero ganarán menos pero los que no tienen nada, o poco, ganarán más?

Así es, además así lo dice un estudio de Rufus Pollock que dice que por las descargas de internet el efecto que produce es que los que más venden, el 25% de los músicos correspondiente a los que más venden, venden ahora menos, y el resto, las tres cuartas partes de los músicos venden sin embargo más. La razón por la que eso ocurre es por lo que tú has dicho y muchos de los que están aquí sabrán también por qué. Los que están aquí recordarán que cuando estaban en el colegio, aunque ahora digan que no y vayan de intelectuales con la música, seguramente sabrán que en el colegio les gustaban los Backstreet Boys. Lo siento, es así. ¿Ves? Dicen que sí con la cabeza.

Tú también, que estás así en casa. Te veo: “no, a mí no”. Tú también, tú también.

A todos os gustaban los Backstreet Boys. Bueno, a él no, a él no le gustaban. La razón por la que eso... [Risas] A él no, a él no.

Se ha puesto serio, ¿eh? “No, no, a mí no, ¿eh? A mi no...

Le ha ofendido. Y tiene amigos, claro... El caso es que eso cambió. Ese gusto musical por lo que la tele te vende cambió justo cuando el tipo del pelo largo que se te sienta al lado en clase de ética pasó un casette y te dijo: “oye, mira, que te traigo de contrabando esta música: esto es música”. Y tú descubrías lo que era Metallica, y descubrías la música. Y los Backstreet Boys ya podían olvidarse de ti. Pues esos tipos de pelo largo están multiplicados por millones ahora en las redes peer-to-peer. Y si el mundo descubre la música, ¿qué pasará con King Africa?

¿Y tú crees que esto va a cambiar de verdad?

Yo creo que esto, la forma en que acabará, es que sencillamente no tienen nada que hacer porque el avance tecnológico ha hecho que hoy en día sea prácticamente imposible controlar lo que ocurre en internet, pero el avance tecnológico no ha terminado, el avance tecnológico continúa. Mañana no será prácticamente imposible. Mañana será absolutamente imposible. En el 2006 ya se prevén redes de intercambio de archivos absolutamente anónimas, donde será imposible saber quién descarga qué. Ante el avance tecnológico no se puede parar el tiempo. Lo único que se puede hacer es aceptarlo, adaptarse y buscarse un nuevo modelo de negocio.

Bueno, David, pues estamos encantados de que hayas venido a hablarnos del futuro. Pareces un replicante de Blade Runner. Has visto “naves ardiendo más allá de Orion”, discos quemándose más allá de Orion. Dentro de un tiempo, si quieres, vuelves, y a ver si tenías tú razón y esto está mucho mejor y ya no nos sentimos tan mal cuando nos bajamos música del eMule.

Tags: Música, Creative Commons, Blogging

 

9 comentarios:

Blogger Calcetin dijo (2/3/06 22:22):  

Jo, te lo has currado transcribiendo una entrevista entera.

Bueno, es lo de siempre. Internet cambia las normas en muchos aspectos, el periodismo, las compras, y sobre todo la propiedad intelectual.

Dentro de unos añitos nada será igual, aunque los grandes dinosaurios traten de aferrarse a un pasado muy rentable para ellos. Claro, cobrando 30 euros por un CD que les cuesta 10 céntimos yo también lo haría, y lo mismo con los libros.

Veremos veremos que esto se pone divertido.



Blogger Josep dijo (2/3/06 22:54):  

Antes de que comentéis (Calcetín, te me has colao mientras cenaba), quería explicaros algunas cosillas, que no sé si sabré estructurar convenientemente, porque me vienen a la cabeza a borbotones y ahora mismo no estoy para esquematizarlas. Os ruego paciencia.

Yo siempre había pensado que, si algún día me dedicaba a escribir, tendría que ponerme en contacto con la Sociedad General de Autores y Editores. Al menos, así había sido "toda la vida". La cuestión es que, aunque resulte más difícil, es posible editar una obra sin recurrir ni a esta ni a cualquier otra entidad "sin ánimo de lucro" que se dedique a "defender los intereses de los autores". Como dije tiempo atrás, en este asunto tengo el corazón partío. Por un lado, entiendo que aquel que se parte los cuernos para sacar adelante su trabajo se indigne cuando alguien se aprovecha de la tecnología para obtener una copia de su obra de forma gratuita. Pero también entiendo que el usuario haga de su capa un sayo con la Ley y entienda que la copia privada es transferible a o desde Singapur.

Hay mucho morro por ambas partes. Ni la Sociedad defiende los intereses de los autores (más bien el de unos oscuros intermediarios), ni el usuario actúa de buena fe aisladamente. En el terreno de la SGAE y demás, además del tremendismo que acompaña todas y cada una de sus alocuciones (está brillante David Bravo, recordando las carátulas de casette con la calavera y los huesos) conviene recordar algunos extraños métodos que emplean para salirse con la suya: por ejemplo, acusar a un empresario de hostelería de no querer desembolsar el canon, y ante la solicitud del empresario que reclama un listado de autores para poder saber por quién está pagando y decidir si le interesa, dar un silencio por respuesta. Otro ejemplo sería conseguir que los legisladores elaboren leyes a medida de una entidad privada. Porque... ¿qué es eso del canon sino un beneficio empresarial conseguido porque sí y que además suena a extorsión? Y me temo que podríamos seguir dando ejemplos.

Pero en el otro plato de la balanza, el usuario no está libre de culpa. ¿Qué es eso de intercambiar música con un amigo de Singapur? Vamos, sí, colegas de la infancia que ahora se pasan las canciones que cantaban cuando compartían pupitre, a tropecientos mil kilómetros el uno del otro. Y mi tío Paco es submarinista.

Las razones para el intercambio de archivos que normalmente no se esgrimen de cara, sino de forma lateral son:
1. "Es que cobran una pasta por un disco de mierda." Lo que pasa es que queremos conseguir un ahorro del 100% en una obra que, nos guste o no, se vende en el mercado. "Es que en el Carrefour me cuesta 20 euros y ese dinero al final se queda en los intermediarios y no llega al autor ni de coña". Bien, ¿y quiénes somos nosotros para decidir que los empleados del Carrefour no tienen derecho a vivir? Por ejemplo.
2. "Es que antes los discos tenían más calidad." Esa opinión la subscribo yo con los ojos cerrados. En efecto, antes había dos temas de relleno en un album. Ahora dos temas son, como mucho, los que valen la pena. Solución: el artista en cuestión y la industria que lo promueve no merecen la pena. Ni siquiera por esas dos canciones buenas. Que lo escuchen en la SGAE, si quieren. No en mi casa, no con mi ordenador, no en mi nombre.
3. "Es lo mismo que escuchar el tema en la radio." ¿Pero no habíamos quedado en que el disco era una mierda? Además, la radio da de comer al menos a un señor que programa un ordenador para que pinche música sin parar. Mueve dinero. Y el dinero en movimiento es el que resulta útil a todo el mundo. Si lo estancamos en cuentas corrientes, nunca acabará en nuestro bolsillo.
4. "Es que los de la SGAE son unos [música celestial]." Sí, claro. Y eso lo has pensado tú solito. No te ha afectado ni el google bombing que hace que en la primera posición de Google se asocie la palabra ladrones a esa entidad, ni te han afectado las opiniones vertidas a paladas en todos y cada uno de los foros en que aparece el tema. Admitamos que, en más de una ocasión, nos dejamos llevar por las opiniones que leemos en la paz de nuestros hogares, a la luz de un flexo.
5. "Es que el autor no ve casi ni un duro de lo que tendríamos que pagar nosotros." Pero si igualmente no lo estás pagando, ¿realmente te importa? ¿Me estás diciendo que intercambias archivos por solidaridad con el autor?
6. "La copia privada es legal". Ya. Y tú tienes conocidos en todo el mundo, ¿verdad?

¿Que comparar las herramientas de la SGAE con los argumentos de los usuarios es como comparar piedras con tanques? Seguramente. ¿Que David Bravo tiene razón en lo del inmovilismo empresarial? Evidentemente. Por esta razón, creo que lo inteligente es adoptar la posición pragmática de que, ante la imposibilidad de poner barreras al campo, más vale renovarse. Y que cada uno actúe de acuerdo con sus ideas, pero (por favor) sin mentiras ni engaños. Por ninguna de las partes.

Y vosotros, ¿qué pensáis?



Blogger Calcetin dijo (2/3/06 23:17):  

No, los tópicos los utilizan ambas partes, son igual de inútiles e inválidos. Recordemos que la industría utiliza otros como "se mata la creación", "se dejarán de sacar nuevos discos", "no se dará oportunidad a nuevos artistas", etc.

Pero no se puede detener lo innevitable. La industria de contenidos ha de cambiar de modelo de negocio. No se puede parar con la ley ni con amenazas, eso solo es aplazar lo innevitable.

Internet permite que los propios autores gestionen su obra sin intermediarios, permite difundir su obra y hacerles ganar en los conciertos que es dónde ganan de verdad, permite que su obra se haga famosa y sea utilizada para fines comerciales por ejemplo.

¿Por qué ha de ganar el intermediario que no hace nada más que seleccionar autores desterrando al olvido a los no seleccionados?.

Pero esto no sólo en la música. Pongamos un periódico: el periodista gracias a Internet puede "vender" (rentabilizar con publicidad) su información, no hace falta que El Mundo la empaquete y la imprima.

Internet cambia todo, es innevitable. Pues, adaptémonos sin encadenarnos a la verja para que no nos quiten el negocio de antes.

(me ha salido un post entero que podía haber publicado en mi blog, pero mis comentarios serios te los cedo Josep, y sin derechos de autor :)



Blogger Sergio dijo (3/3/06 11:58):  

Yo en este tipo de temas voy a lo práctico.
A ver, el problema es que la tecnología te permite tener un ahorro del 100%. Pero esto no afecta a la música ni mucho menos ni a la cultura, sólo afecta a la industria. Que también tiene que comer, ojo. Pero tienen que adaptarse a los tiempos y no quieren del todo. De hecho, las discográficas actualmente obtienen sus ingresos -parece cosa de risa- por los derechos de los tonos de móviles, así como suena.
Un disco vale en el Carrefour 20 pavos. Exacto. Y los empleados del Carrefour tienen que comer. Por supuesto. Pero la fórmula a aplicar es bien secilla: si el disco costara 6 pavos, con el mismo porcentaje de beneficios, se venderían un 500% más de discos originales, pues a todos nos gusta la presentación original, letras impresas y tal y tal. Y supongo que la pérdida económica no sería tan notable. De un CD, la SGAE se lleva un porcentaje, la discográfica un porcentaje BESTIAL y el artista un 1% o un 2%, a no ser que sea uno el productor de su propio disco.
Por otra parte, el abogado tiene muchísima razón: el artista gana la auténtica pasta delante de un concierto y, ¿acaso los conciertos no se llenan? ¿Me vais a decir que el baboso de King Africa llena un estadio por hacerse conocer vendiendo discos? Ahí tenemos a la pantoja: no vende un carajo, nadie se descarga su música por ser una puta mierda y en sus conciertos sólo hay cuatro filas de personas. ¿La culpa es de la piratería? Sin embargo, lo dicen: que la manta la está afectando mucho. No, señores: la manta afecta a la discográfica, a la SGAE y tal, pero al artista, en una medida ínfima. Y las descargas de internet dan popularidad, de hecho yo entiendo mucho más de música y escucho más música que hace tres años. Sigo yendo a conciertos y pago un dineral, éso no lo puedo piratear aún (y esperemos, en serio, que nunca suceda). ¿Que la industria, la SGAE, pierde pasta? Que se busquen alternativas. Que se actualicen. Que están estancados. Pero los artistas, los buenos, encantados, y los nuevos, también. Ahí tenéis al Koala: no ha vendido un chavo y lo conocen en todo el país. Cuando vaya a un concierto, tendrá su público. Vale, quizás no saque muchos discos más, pero como artista, no le faltará de comer seguro seguro.
Que sí, que ya me callo, joer, que ya sé que me lanzo.

Lo de la Creative Commons es una cosa que yo no entiendo mucho: tengo el logo en mi sitio, porque lo pillé de la página de las licencias, pero no me registré como autor en ningún sitio. ¿Es que sólo basta con eso? Y si alguien no incumple, ¿se puede denunciar? Uy qué dilema tengo.

Saludos Giuseppe.



Blogger Josep dijo (3/3/06 17:53):  

Bien. Tras este par de estupendos comentarios (gracias por hacerlos tan completos), tenemos varias líneas de investigación, que diría Acebes (Octavio no, el otro). Ojo, que la cosa tiene miga:

1. Calcetín, gracias por la cesión de los derechos. Eres un sol. :-P

2. Efectivamente, no se puede detener lo imparable. Es la tesis que sostenemos más o menos todos los que nos dedicamos a analizar un poco el tema, dejando de lado asuntos éticos y beneficios económicos. De hecho, supongo que es el postulado más imparcial posible, pero también el más realista y pragmático. Lo cual no quiere decir que sea ni el mejor enfoque ni (por supuesto) el único posible. Cuando repaso los argumentos de ambas partes, lo hago desde la conciencia de que estoy hablando para las paredes, pero en cualquier caso remarco que lo que me fastidia es que hagan propaganda con falsedades, tanto por un lado como por el otro.

3. Lo de que el periodista pueda vender su información... Calcetín, imagino que hablas con el conocimiento de causa que te proporciona moderar un foro sobre publicidad en internet. Sin embargo, creo que el sistema no está lo suficientemente desarrollado como para que se convierta en verdadera alternativa al empleo regular. Quizá será porque mis ingresos por publicidad son anecdóticos, quizá será porque no sé promocionarme. Lo cual daría la razón (aunque le pese a más de uno) a los intermediarios que afirman que su sueldo se paga con la agenda de contactos que permite que un artista/escritor/periodista... publique y además le lean y además cobre por ello. ¿Debe ser el artista/escritor/periodista un showman dotado de suficiente don de gentes, conocidos, influencias como para poder subsistir sin ayuda de un representante que lo haga ser seguido por miles de personas? Esa duda me persigue desde hace años.

4. Sergio, que las discográficas ingresen cada vez más dinero por chupitonos es algo que no debería extrañar a nadie, por cuanto esta tendencia significaría que la industria, en efecto, comienza a adaptarse a los nuevos tiempos. Lo que ocurre es que, como todos queremos más (y más, y más, y mucho mááás), las discográficas (+ SGAE) no van a renunciar a ninguna de sus parcelas por el hecho de haber extendido su negocio al de las musiquitas para móvil. Lo cual es a mi modo de ver una demostración de que el argumento de "si la industria se moderniza y se adapta a los cambios, se acabará el problema" no es realista.

5. No creo que si un disco costara 6 leuros sus ventas se incrementasen proporcionalmente hasta cubrir la diferencia. A veces lo he sostenido, porque yo lo haría, pero no acabo de ver claro que todo el mundo actuara así, y mucho menos con lo viciado que está ya el tema. Sergio: tú y yo sí que compraríamos el disco (seguramente), pero hay una enooooorme bolsa de personas que, teniéndolo gratis, no quieren ni oír hablar de pagar ni un duro (¿He dicho duro? ¡Qué obsoleto!) por un CD. Comentarios en internet los hay a patadas en ese sentido. Verbigracia: "¿Yo para qué quiero la carátula, si a mí lo que me interesa es la música?" Desengañémonos: a quien nunca llevó bragas, las costuras le hacen llagas. Si lo tienen gratis, ¿para qué van a pagar?

6. Y, sí: el porcentaje que percibe (o huele) un artista por ejemplar vendido es una minucia. Lo cual me recuerda que en Barcelona acaba de salir otro diario gratuito (ADN, de Ed. Planeta) que viene a sumarse a la lista creciente de prensa gratuita existente en la ciudad (como en tantas otras ciudades europeas), compuesta por Metro, 20 minutos y Qué-Barcelona. ¿Y por qué me lo recuerda? Porque mientras que un diario de 1€ el ejemplar tiene que pagar las colaboraciones de prestigiosas plumas que a veces defecan sobre el papel para llenar líneas, la prensa gratuita se limita a dar información de la que demanda la gente. Posiblemente uno y otro medio pagan la misma mierdecilla al redactor, pero al menos en los diarios gratuitos no hay tanto agravio comparativo entre precios por pieza escrita. ¿Que son la versión moderna de El caso? Pues sí. Pero como empresas están funcionando, a la luz del boom que estamos presenciando. De todas formas, como yo soy fan de Santo Tomás, ya se verá.

7. Y no: King Africa no es un artista. Dudo incluso de si es un ser humano. Y la Pantoja... en fin. Si yo no vendo y hay alguien que se dedica a bajarse la música de [PONGA AQUÍ SU GRUPO FAVORITO], la culpa no es mía ni de mi representante, sino de los que trafican por la red con el trabajo ajeno. El argumento de David Bravo sobre la pervivencia de la música (aunque sea haciendo sonar un tam-tam en medio del bosque) con independencia de la industria es correcto. Yo mismo, que hice de discjockey hace muuuuuchos años (incluso llegué a cobrar 50.000 pts mensuales por ello, lo que son las cosas), y que he llegado a componer alguna cosilla por ahí, tengo algún archivo con creaciones mías. No sueño con venderlas. No sueño con vivir de ello. Pero la música, desde luego, no ha muerto en mí ni en mis herramientas de creación por el hecho de no poder llevarlas al mercado. ¿Que lo bonito es dedicarse a lo que a uno le gusta? Nos ha jodido mayo con las flores, ¡pues claro! Pero eso díselo al basurero de tu pueblo, que estará encantado de que le cuentes cómo un músico tiene que ganarse la vida imprimiendo albaranes. Como que el basurero está recogiendo mierda por amor al arte. Si cada uno nos dedicáramos a nuestra pasión, nuestras alcantarillas estarían mucho más sucias de lo que están. La línea argumental consistente en confundir arte con negocio es falaz. El arte no muere porque la industria se resienta. Y la industria se resiente no por unos malos consumidores, sino por una mala gestión. Si no se vende un coche, ¿de quién es la culpa? ¿Del que no lo compra o del que se empeña en seguir fabricándolo exactamente como lo viene haciendo desde hace 100 años? Y lo preocupante es que las campañas publicitarias del Ministerio de Cultura tituladas Ahora la Ley actúa (financiadas por ti, por mí, por él y por ella) siguen la tesis de que descargar música = caca, malo, no se hace. Lo cual, si no es mentira, tampoco es verdad. Es malo, sí. Para un particular que un buen día decide hacerse empresario. Por la misma regla de tres, yo voy a montar una empresa de motos de una sola rueda y voy a pedir una campaña que defienda mis intereses diciendo que las dos ruedas gastan el doble de pavimento. Y voy a exigir que me la paguéis entre todos, claro.

8. Lo de Creative Commons... Hombre, no quisiera yo caer en el argumento de autoridad, pero si un abogado la utiliza para publicar una obra que trata de los derechos de autoría, salta a la vista que debe de ser una licencia útil. De hecho, ¿qué dice el © que no diga la licencia CC? Nada en absoluto. ¿Que el procedimiento CC es algo etéreo? Psss, sí y no. No creo yo que el registro © sea mucho más fantasbuloso. Y a la hora de la verdad, si llegara el momento de presentar un plagio ante un tribunal, creo yo que lo que cuenta es la fecha de registro y el contenido del texto que protege la obra. Y eso está anotado tanto en un © como en tu licencia CC, en todos esos campos del script donde pone tu nombre, tu tipo de licencia y el nombre de tu blog, por ejemplo. No sé. Un día de estos yo también quiero profundizar algo en ese campo...

Si me he dejado algo o queréis rebatir, ya sabéis qué tenéis que hacer.

Nota: cada día pasan por aquí muchas personas. No estaría de más que dierais vuestro punto de vista. Gracias.



Anonymous Anónimo dijo (3/3/06 19:52):  

Pues yo ya he encontrado la solución: si quiero música, ni la compro, ni la pirateo. Me la hago yo. Pero para mí, no para los demás. Así la disfruto siempre fresca (sin conservantes -anticopia CD-, ni colorantes -Producción).
Por otro lado, y para no dar la murga a los vecinos (como los de la radio con la pantoja, que ya les vale), toco siempre con auriculares.
Resultado:
1. No me gasto ni un "duro" (ahí me reconocerás :-)
2. ...pero tampoco pirateo nada,
3. Y además tengo un excelente pasatiempos para el finde,
4. y la pasta que me ahorro en aspirinas!! Como lo oyes: cuando llego del curro con la cabeza como un timbal, la mejor manera de hacer el vacío y relajarse es o bien hacer yoga (soy un pésimo deportista, ahí también nos conocemos...), o bien tocar música un rato. Luego estoy como un querubín en la gloria.
Y además, qué puñeta: viendo lo que veo en la TV, y oyendo lo que pasa por la radio (a veces), me digo que tampoco soy tan malo como músico...
Así que yo os animo a todos a pasar de las "majors" (+ SGAE, en España), y poneos todos a rascar una guitarra, aporrear un piano, una zambomba, o una turuta... Que digo yo de la cantidad algo de calidad acabará saliendo.
En serio, y para concluir, el problema de fondo es querer convertir el placer de un arte en business...("everything is business", que los americanos no traen na' bueno).
Quén ha dicho que es obligatorio hacer música para los demás? Y para sí mismo, qué? Egoista, yo? Y los que no pagan la música que otro se mata a componer, qué son?
Oye, y si no, al menos no os habreis privado de semejante placer onanístico (uy!)

Musicalmente,



Blogger Josep dijo (3/3/06 21:07):  

A este usuario anónimo me parece que lo conozco yo desde hace muchos años; tantos, que él ya llevaba cinco ahí cuando llegué yo. Si me equivoco, avísame, señor Anónimo.

Veo que, afortunadamente, ya has ahorrado lo suficiente para comprarte unos cascos :-DDDDD [Nota para navegantes: toca la guitarra de muerte, pero es muy modesto]

Por cierto, te has dejado un instrumento musical: la lata de cocacola rellena de arroz y manejada a lo maraca de Machín. Con la de años que fue ese uno de los instrumentos favoritos de Padre... ;-)

Por cierto-2, tu discurso sobre el arte como disfrute personal me recuerda que tengo un megamix y medio para enseñarte. A ver si me acuerdo y te lo mando para allá en CD, que por email no te llegaría ni jarto cocacola desbravá.

Gracias por tus apuntes por parte de un buen ingeniero, gran músico y mejor persona.



Blogger Villaykorte dijo (4/3/06 01:57):  

*Perdonadme, soy poco amigo del rss porque acabo teniendo cientos de ellos y al final me lío. Prefiero una navegación basada en mis webs y en los comentarios que me dejáis, pero en unos pocos días que no puedo comentar me habéis cambiado de web un montón.
Prometo que os actualizo a todos pero dadme tiempo, que no sólo de blogs vive el hombre (de esta al final consigo que me excomulguen)



Blogger Josep dijo (5/3/06 10:10):  

Más sobre las licencias Creative Commons en Barrapunto. Se ha publicado un estudio sobre la validez de este tipo de licencias de acuerdo con la legislación chilena. A pesar de las lógicas diferencias con las leyes en España, quizá las conclusiones no sean demasiado diferentes entre ambos países.



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