El vuelo de la avutarda

 

14.3.06

Al dente

Más allá de quién cosechara los galardones en la novena edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, más allá de que Mar i Cel arrasara en lo que ha sido una reposición diecisiete años después del estreno del célebre musical, más allá del triunfo del teatro independiente, hay que destacar el buen ritmo que mantuvo anoche la ceremonia de entrega celebrada en el Barcelona Teatre Musical a lo largo de sus dos horas y media, que se hicieron breves aunque justas. Nada que ver con la entrega de los Goya que no se llaman Goya, por ejemplo. El controvertido director de escena Calixto Bieito supo encontrar la fórmula de la cocacola artística, perfilando un hilo conductor de torzal que, enhebrado por el siempre brillante Boris Ruiz, aunó con proximidad el discurso sobre la pluralidad de España con la reivindicación del teatro como expresión del hecho cotidiano. Como complemento a la cálida verborrea del actor, unos espectaculares números circenses y musicales dieron a la gala un mágico tono de festival del arte plástico. El tempo no bajó en ningún momento, se mantuvo la atención, y eso que fueron 28 los premiados.

No todo fueron claros en esta fiesta del teatro. Anoche, como tantas otras noches, se evidenció que las entregas de premios son un producto complejo de redondear. Se echó en falta un elemento de coordinación, acaso un regidor tan televisivo como las dos cabezas calientes que ayudaban en la retransmisión por La2 de TVE, que evitara los leves aunque incómodos silencios entre finales de aplauso e inicios de bloque. Alguien que se encargara de que el público supiera por dónde entrar a la sala cuando se formó una pequeña aglomeración en el vestíbulo del teatro. Alguien, incluso, que indicara a los artistas por dónde llegar hasta la nube de reporteros y por dónde pasar hasta el patio de butacas. Porque si existían esos coordinadores, anoche debían de estar atendiendo otros quehaceres. Por otra parte, se echaron en sobra los previsibles discursitos de la SGAE, entidad promotora del evento. En la misma medida que acertaron los premiados en la concreción de sus alocuciones. Claroscuros que no enturbiaron el resultado final.

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2 comentarios:

Blogger Calcetin dijo (15/3/06 00:40):  

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Blogger Calcetin dijo (15/3/06 00:50):  

Como todos los premios, los premiados son también, en este caso, susceptibles de ser opinados y discutidos.

No tengo el gusto de haber visto ninguna versión de Cel i Mar. Así que no opino.

Sí tengo el gusto de haber asistido a una función de Hamelin de La Abadía/Animalario. Una obra coral dura, con un Guillermo Toledo muy digno en un papel serio. Merecidos premios.

También merecidos los de Lola Herrera y Juan Margallo.

Pero .. (esperad que me controlo la tensión) ¿¿¿¿¿Cómo @$%·$@& pueden dar dos premios a "Ga Ga"???????. No he visto un montaje más triste, más aburrido, sin imaginación, jugando a ser arte escénico moderno, sin sustancia, sin mensaje. Entendí la obra cuando una actriz se partía sola de risa en el escenario: se reía de los espectadores que pagamos por ver "eso".

No me extraña que pongan en duda la transparencia de los premios de esta edición de los Max, claro, lo organiza la SGAE.

(Voy a tomar la pastilla para la tensión ya)
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Perdón, borre el anterior mensaje por erratas ortográficas. Uno que es perfeccionista.



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