El vuelo de la avutarda

 

21.2.06

Uno más uno da cero

Hace tan sólo una semana, Manuel Pizarro decía que la OPA de Gas Natural sobre Endesa no beneficiaba ni al consumidor ni al accionista porque con una adquisición así se entraba en una situación de concentración energética, y porque el resultado operativo de la nueva empresa sería igual al que hasta la fecha tiene Endesa. Eso mismo quiso resumir Pizarro en una frase con visos de elocuencia: "uno más uno da uno", pero este tipo de declaraciones, tan efectistas, pueden funcionar como un bumerán.

Endesa OnPara empezar, puede que Pizarro no llegue a ser empleado de la Caixa, tal como predijo en su día, pero quizá acabe siendo empleado del Deutsche Bank, por ejemplo. E.On ha presentado una OPA que huele a plato precocinado hace meses entre fogones madrileños y de Düsseldorf. Choca ahora ver de nuevo uno de esos anuncios que han abundado en televisión durante los últimos meses, donde Endesa aparece junto a la palabra on reproducida cientos de veces. Algún romántico dijo que podía tratarse de una forma subliminal de decir no a la OPA presentada por Gas Natural. Ahora podemos intuir que era algo tan pragmático como una campaña de cambio de nombre dirigida al público en general. Como quien dice que Mr. Proper ahora se llama Don Limpio, que ya explicó Joe McGinnis que vender políticos era como vender detergente.

Porque esta operación económica ha sido copada por los políticos desde sus inicios. Lógico: la comercialización de la energía mueve más montañas que la fe, con permiso de Mahoma. Desde hace unos años, vivimos en un punto donde la politización de la vida cotidiana es algo patológico. Y así hemos asistido, por ejemplo, al lamento de Esperanza Aguirre al ver cómo una mutinacional española se trasladaba fuera de Madrid mientras afloraba la eterna cantinela de los catalanes vistos como piratas de la península, en un entorno enrarecido donde se ha mezclado sin pudor que Andreu Buenafuente salude cada noche desde Barcelona con un proyecto de reforma estatutaria que juega al hockey sobre patines mientras nadie debe beber cava, no vaya a ser que la policía lingüística nos persiga por hablar castellano mientras se roban unos papeles en Salamanca de noche, como los lobos. Y al final, resulta que la gente firma en mesas petitorias "contra Cataluña", como ha aparecido en los medios. Bien, si prospera la nueva OPA, el capital de Endesa se trasladará fuera de Madrid y fuera de España, aunque mantengan sus oficinas en territorio patrio. Eso sí, como entre todos la mataron y ella sola se murió, ahora nadie de los muchos que se han llenado la boca con opiniones tendenciosas querrá admitir responsabilidades. ¿Aplaudimos?

Según declara la energética alemana E.On en su web, se trata de "la mayor compañía privada de electricidad y gas del mundo, con más de 30 millones de clientes en más de 20 países europeos y los Estados Unidos". Leído así, no parece que la situación que se puede generar diste mucho de la concentración energética que denunciaba Pizarro, y que ha sido repetida hasta la saciedad por muchos pero poco variados voceros. Sin embargo, dice la OCU que esta es la menos mala de las soluciones porque así, al menos, entra otra compañía en juego. No le veo la ventaja ni la razón al discurso. Piensan como yo la CECU y la FACUA, que esgrimen el certero argumento de la mona vestida de seda y su nula implicación en la vida cotidiana del usuario. Y, desde luego, para la balanza española, va a resultar que uno más uno da cero.

Pero el cambio de rumbo experimentado en la línea argumental de este culebrón energético tiene sus beneficiarios: de momento, Pizarro, como el resto de accionistas, ha visto cómo sus inversiones en Endesa se han revalorizado un 25% desde que comenzó el asunto, lo cual, en el caso del irritable presidente de la eléctrica, se transforman en unos 300.000 euros depositados en su bolsillo a golpe de declaración y contradeclaración: "Yo, como decía Nelson, estaré a la altura de lo que se exige de mí, espero que los demás estén a la misma altura". Ya me gustaría a mí, señor Pizarro, estar a su altura, pero yo lo único que hago es pagarle cada mes la factura, aunque deteste el penoso servicio que su empresa me da. Mire que he intentado cambiar de compañía, pero no me han dejado. Y, oiga, me parece maravilloso que promueva la idea de que los catalanes somos bestias negras si es para su beneficio económico, pero otro día no saque a pasear la Constitución para defender su bolsillo, que ese es un libro que está algo delicado y luego se nos constipa.

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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