El vuelo de la avutarda

 

14.2.06

Recurrencias

Andaba releyendo textos que escribí hace ya unos años, y me he topado con un documento titulado L'arma lingüística que me ha hecho sonreír. Allá por 1993 (creo), una campaña impulsada por la Generalitat de CIU para la erradicación del desconocimiento del catalán levantó una tempestad opinativa desde las páginas de ABC, donde se empezó a componer la partitura de la ahora conocida canción sobre la persecución del castellano en Catalunya. Por aquel entonces, yo decía (traduzco):

"La conexión entre nacionalismo y lengua es evidente para personas como Jordi Pujol, pero es también un error. Identificar un instrumento de comunicación, la lengua, con un sentimiento como es el nacionalismo equivale a convertir una herramienta en una arma al servicio de la emotividad. (...) Las lenguas no pertenecen a nadie. Sencillamente se utilizan. Por tanto, hablar una u otra lengua no ha de ser símbolo de nada, sólo de una elección hecha en función de la habilidad o la comodidad de cada cual. (...) En Catalunya, algunos hacemos un uso de la lengua parecido al espanglish americano, usando alternativamente el catalán y el castellano. La mezcla continua de expresiones de una y otra lengua en el habla espontánea, si se realiza de forma inteligente para que no se emboprezca ninguna de las dos lenguas, da al discurso una riqueza de matices intencionales inimaginable haciendo uso de un solo idioma. Y tan contentos. Si las lenguas no tienen dueño, sino usuarios, ¿por qué hemos de pelearnos por cuestiones idiomáticas? Que cada cual hable como quiera y/o como pueda, que si nos entendemos ya tenemos bastante."

Resulta ¿gracioso? comprobar que la validez de mis textos se mantiene a lo largo del tiempo, e incluso aumenta con el paso de los años. Si por aquel entonces era CIU quien enarbolaba la lengua como arma arrojadiza, la coalición comparte hoy ese puesto con el Partido Popular, ubicado en el otro plato de la balanza que algunos nos empeñamos en no ver. Será que en cada conflicto identitario hay una tradición que utilizar para arengar a las masas. En Irlanda, siempre funcionó el asunto religioso. Aquí la cosa va de lenguas. El caso es usar un aspecto de la vida íntima para aunar esfuerzos en la lucha contra el adversario. Curioso.

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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