El vuelo de la avutarda

 

13.2.06

Rabiosa actualidad en blanco y negro

Ed Murrow es uno de los padres del periodismo moderno estadounidense. Su fama, atesorada a lo largo de varios años de trabajo radiofónico en que destaca la narración in situ de los bombardeos de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, se acrecentó a mediados de los años cincuenta, en plena guerra fría, en el contexto de la caza de brujas impulsada por el senador Joseph McCarthy en contra de cualquier persona que se sospechara simpatizante del mundo comunista. Fue entonces cuando Murrow, inmerso en el creciente mundo de la televisión a través de su trabajo para la CBS, plantó cara al político para impedir que desde los atriles continuara calumniando y llevando a una larga lista de personas ante la comisión de investigación que presidía, acusando sin pruebas a cualquiera que se atreviera a disentir de su modo de pensar, y disfrutando de la complicidad de muchos de los medios de comunicación de la época.

Por este motivo, George Clooney, hijo de un presentador de noticias y ferviente admirador de Murrow, decidió dedicarle una película como Buenas noches, y buena suerte (Good night, and good luck, 2005), que no es un biopic de los que estila últimamente Hollywood a falta de ideas frescas, sino que va más allá de la figura del periodista para explicar al mundo, de forma muy concreta, cómo la televisión se hizo con el control de la formación de opinión al oponerse frontalmente a la inquisición norteamericana del siglo XX, acaso fuera este el canto del cisne de la prensa erigida en cuarto poder. Clooney ha sabido elaborar un veloz retrato de aquel momento con pocas pinceladas pero elegantemente precisas. Así es como el espectador se sitúa en la época y ve que la televisión es el medio que está irrumpiendo en las vidas de las personas para narrar lo que acontece. Y lo que acontece es, sencillamente, que la dictadura se ha impuesto en el país que defiende la democracia como forma de vida que debe ser exportada al resto del mundo. Ni más ni menos.

Aparece en pantalla McCarthy para infundir el terror desde la legalidad. Clooney ha tenido el buen tino de no buscar a un actor para encarnar a semejante espantajo, pues cualquier actuación hubiera resultado increíble, dadas las exageradas formas del personaje original. A este efecto, el intercalado de imágenes reales con las rodadas en estudio está muy bien resuelto. En pro del realismo que preside toda la película y que incluye el acierto del rodaje en blanco y negro en unos decorados muy verosímiles, los discursos de Murrow ante las cámaras han sido rescatados del archivo para la interpretación a cargo de un magistral David Strathairn. Llegados a este punto, cabe recomendar el visionado de la película en su versión original. Quienes tuvieron la oportunidad de seguir a Murrow en su programa de la CBS se descubren ante el trabajo del actor.

Ed Murrow y David Strathairn

Dejando a un lado el romanticismo que impregna cada secuencia y la lógica diferencia entre los medios con que contaba la televisión incipiente y los recursos de que se vale hoy en día el periodista para llevar a cabo su labor, el visionado de la película a los cincuenta años de la acción que recrea el film hace que uno mire a su alrededor y constate que las cosas tampoco han cambiado tanto. En efecto, McCarthy va de foro en foro asegurando que el comunismo representa el fin de la sociedad libre, que por tal motivo debe ser perseguido y que quien disienta de esta visión se convierte en cómplice del comunismo y en enemigo de la patria. Cámbiese el comunismo por cualquier otra ideología al uso, y tendrán la actualización del mccarthismo ante sus ojos. Clooney ha declarado que con su película no ha buscado la denuncia, "ni tampoco atacar a la actual administración de Bush. Sólo he querido sacar a la luz una parte apasionante de nuestro pasado y provocar un serio debate con sus debidas reflexiones".

Hoy en día, los mccarthy que nos rodean cuentan con tantos apoyos mediáticos como en su día contó el senador por Wisconsin. Sin embargo, se echa en falta en el panorama periodístico actual uno o varios profesionales de la talla y cintura de Murrow, capaces de explicar la realidad sin por ello descender al nivel de quienes proclaman su propia verdad como la única. Realmente, en nuestro entorno hay sujetos que disfrutan prendiendo fuego a sus adversarios, pero no contamos con un cuerpo de bomberos que utilice el agua para extinguir las llamas. Nuestros medios de comunicación, por ahora, están llenos de pirómanos. Y el fuego sólo lleva a la destrucción. Esperemos que alguien descubra pronto el modo de empleo de un cubo con líquido elemento. Buenas noches, y buena suerte.

 

3 comentarios:

Anonymous Micerinos dijo (16/2/06 21:41):  

Hola, soy Micerinos y os invito a visitar el siguiente artículo relacionado:

http://tobeafriend.bitacoras.com/archivos/2006/02/16/mccarthy-y-guantanamo

Muchas gracias.



Blogger Josep dijo (16/2/06 22:29):  

De nada, Micerinos.

Hoy mismo la ONU ha denunciado la situación de Guantanamo en un informe que EEUU ha rechazado por la metodología empleada para su elaboración. Más información en Terra: La ONU denuncia la situación en Guantánamo y los EEUU rechaza las acusaciones.



Anonymous Su dijo (19/2/06 11:53):  

Bravo!!!



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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