El vuelo de la avutarda

 

2.2.06

Full Stop

A mediados de los años sesenta, mi padre se dedicó durante un tiempo a la venta de enciclopedias a domicilio, y constató que ya entonces la gente era reacia a adquirir el producto que les ofrecía: era muy caro. Hoy en día, los vendedores de enciclopedias apenas son un recuerdo del pasado. Se han quedado sin público. El auge de internet ha pasado factura a los medios que tradicionalmente habían empleado los particulares para la consulta de dudas, la documentación y el estudio de materias. Internet es infinitamente más barato que cualquier enciclopedia, ofrece valoraciones contrastadas y permanentemente actualizadas, siempre que se sepa utilizar adecuadamente.

Las nuevas tecnologías están arrinconando a los viejos medios. Hace 162 años, Samuel Morse enviaba su primer telegrama. El pasado día 27 de enero, la Western Union dejó de transmitirlos para siempre. El teléfono, el fax y el correo electrónico han arrinconado el viejo código binario de los puntos y las rayas. Cuando era pequeño, en casa jugábamos a memorizar y aplicar el código morse. Pasábamos buenos ratos recordando que la h se codificaba ...., la o era ..., la l .-.. y la a .-, por decir algo. Ha dejado de tener sentido saber codificar mensajes. Pronto nadie entenderá por qué para pedir socorro se recurre al S.O.S., adoptado como abreviatura de Save Our Souls (salven nuestras almas, en inglés), expresión que en 1912, tras el hundimiento del Titanic, relevó con su simplicidad (... --- ...) a la fórmula CQD (Come Quick Danger, o vengan rápido peligro, en inglés) que en morse venía a ser -.- --.- -.. más o menos. En pocos años nadie comprenderá por qué en las viejas películas se leían absurdos mensajes escritos en una tirilla de papel que alternaban breves frases con la palabra Stop. Y nadie comprenderá la gravedad que suponía recibir un telegrama: normalmente, no se empleaban para dar buenas noticias. Visto así, casi mejor que vayan desapareciendo.

 

3 comentarios:

Blogger Sergio dijo (3/2/06 01:30):  

Estaba cantado que sucediera, ésto es el renovarse o morir. Lo mismo sucederá pronto (por hablar de cosas de nuestra cotidianía) con el CD por ejemplo o con los supermercados (?¿)por el auge que ha experimentado Internet en los últimos cinco años. La TV analógica se apagará para siempre y acabamos digitalizándonos. Me pregunto si algún día viviremos como en las novelas de Isaac Asimov, sin acercamiento físico, relacionándonos desde nuestra habitación. Todo va demasiado deprisa, y en otras cosas, demasiado despacio (fíjate lo que ha tardado el telegrama en desaparecer).
¿Y yo por qué suelto ahora toda esta pelotera, te preguntarás? No sé, curioso. Es lo primero que se me ha venido a la mente tras leer eso. Aparte de acordarme que OK viene de "O killed" (cero muertos) tras leer lo del SOS. Tengo que buscar más curiosidades de esas...
Chao bambino



Anonymous Ali dijo (3/2/06 08:44):  

Es lógico que nos adecuemos a los nuevos tiempos y tecnologías, aunque sigo pensando que, por mucho que avance la tecnología, habrá cosas que nunca desaparecerán.

Besos.



Blogger Josep dijo (3/2/06 08:54):  

Si bien la evolución de los medios de comunicación está estrechamente ligada al desarrollo de internet, hay otras facetas de nuestras vidas que no tienen por qué correr una suerte paralela. No me veo sustituyendo los supermercados por un sistema de telecompra por la red. Si así fuera, ya haría tiempo que compraríamos los huevos y el aceite en La Tienda en Casa. Como dice Ali, no todo está condenado a la desaparición. Que la gente ya no busque información en las enciclopedias no quiere decir que los libros estén próximos a la desaparición (léase su reflexión en El papel de las bibliotecas).



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