El vuelo de la avutarda

 

8.2.06

Chicle 'versus' ciberdifusión

Hay dos prácticas que aborrezco en el periodismo que se lleva a cabo en los grandes medios: el uso inmoral que gobiernos y medios dan al agenda-setting y el machaquismo que se deriva de ese uso. Como concepto, se me hace cuesta arriba soportar que sean los grandes medios manejados por las grandes empresas y en connivencia con los poderes públicos quienes establezcan qué temas deben interesar a las audiencias hasta el punto de monopolizar con ellos el mundo de la comunicación. Son célebres los silencios informativos que de esta práctica se han derivado, se derivan y se derivarán. Es como confiar la nutrición de los escolares a una empresa de cattering que venda chucherías en vez de comida, algo que por cierto también ha sucedido en este mundo que nos ha tocado vivir.

Por si fuera poco el hecho de que unos temas se ponderen por encima de otros que acaban ignorados, el mecanismo propagandístico obliga a los responsables de contenidos a machacar los sentidos de la audiencia con el grupo de noticias elegidas. Hasta puntos inimaginables. Y lo curioso es que desde los medios se vende la idea de que los profesionales de la información se rompen las uñas y se dejan los ojos con tal de ofrecernos la Verdad (su verdad) minuto a minuto, segundo a segundo, no vaya a ser que caigamos en media hora de desconexión y muramos a causa de un ataque de desinformación. Como quien mastica un chicle al que hace horas que se le acabó el aroma, el xilitol y hasta la goma base.

Lo pernicioso del tema está en la manipulación de la masa (que debería ser crítica pero se ve que no) hasta conseguir que cada detalle que se ofrece de la información elegida ahonde más en unas creencias que la masa ha hecho suyas. Al final va a ser acertada la teoría de la aguja hipodérmica, con lo que la llegué a rechazar en mis tiempos mozos. Y de esta manera asistimos a episodios tan lamentables como que una caricatura publicada en septiembre por un periódico de segunda regional culmine en febrero en un armageddon, apocalipsis y juicio final, todo en uno. Y si queremos mirar más cerca, no tenemos más que echar mano de un grupo político con experiencia gubernamental que se dedica, día sí, día también, a mentir a sabiendas con tal de obtener rédito en las urnas. Caiga quien caiga. Y la gente manifestando abiertamente su odio a una parte del país. Como si la historia no nos hubiera enseñado nada, tal como vaticinó en su día Sting.

En los últimos tiempos, han florecido millones de weblogs, y algunos de ellos funcionan realmente como medios de transmisión de noticias, funcionando de modo alternativo al agenda-setting. Sorprende comprobar hasta qué punto los autores de blogs somos más o menos libres de contar como nos viene en gana lo que nos viene en gana, dejando en suspenso corporaciones como Microsoft, que controlan incluso el vocabulario que utilizan los usuarios que emplean sus servidores para darse a conocer al mundo a través de la red. De momento, con todo, ni siquiera Microsoft ha establecido un índice de temas que se pueden tratar desde sus populares espacios. ¿Queda una esperanza para la libertad de comunicación? Ni sí ni no. La poca difusión de las ideas de cada cual a través de su blog impide que los contenidos alternativos hagan sombra a los grandes temas que llenan portadas y minutos en los medios de verdad. Por otra parte, el carácter ciertamente friki de algunos espacios de internet y la aparente imposibilidad de discernir qué hay de cierto en lo que se cuenta otorga poco prestigio a estos medios. Como si en los grandes diarios no hubiera frikis, y como si todo lo que cuentan desde sus páginas fuera Verdad debidamente contrastada y objetivizada.

Hace unos meses, mi apreciado ex profesor Manel López nos explicaba en este mismo blog que una parte del profesorado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB ni sabe ni quiere saber nada de los blogs: que ellos son de la generación del papel, y de aquí no los sacas. Resulta curioso que sean ellos los que enseñarán a una parte de los futuros profesionales de los grandes medios, que continuarán en sus trece a la hora de decidir cuáles son los temas que interesan y cuáles los que no. Afortunadamente, los estudiantes van por libre, así que intuyo que más de uno debe de andar haciendo sus prácticas en blogs, del mismo modo que en mis tiempos nos expresábamos por medio de revistas universitarias y radios locales. Mientras, en la calle la gente quizá esté hasta el gorro del Estatut, las caricaturas de Mahoma y las disputas entre los barones del PSOE, pero cada cual sigue cualquier pedo que se tire un político si el tufo huele a bofetada contra su oponente. ¿Por qué no les regalamos unos bañadores y los hacemos luchar en el barro? Yo me ofrezco para vender las entradas.

 

2 comentarios:

Blogger Sergio dijo (9/2/06 01:19):  

Un alegato a la desinformación informativa. La verdad ¿quién elige qué noticias interesan y cuales no? Porque paseas por los telediarios y son un calco unos de otros, y de la prensa, ay, mejor no hablar.
Parece como una película de ciencia-ficción tipo Equilibrium, donde se maneja a la sociedad según los intereses de quien gobierna, o quienes venden.
El mundo de los blogs tiene su parte buena y parte mala, el acceso global a la información de todo aquel que clica como la posibilidad de manejar la información por parte del que escribe como le venga en gana. Pero bueno, aquí no tienes al de arriba imponiendo sus directrices. (¿o sí?). Y claro, Microsoft aparte, ya sabes (vaya hombre, ya me tocaste el temita xD)

El caso es que me destapo el sombrero.



Blogger Josep dijo (9/2/06 11:26):  

En alguno de los enlaces que he desperdigado por el texto, Noam Chomsky da buena cuenta de qué tipo de empresa maneja el agenda-setting de los medios. De hecho, incluso el desarrollo de la tecnología necesaria para la comunicación está amparado por los intereses de las empresas que comercializan esa tecnología.

Nota al margen:
De todas formas, existe un poder superior al gubernamental y al empresarial: el financiero. No lo perdamos de vista. Cada mes todos (desde el más modesto particular hasta el más acaudalado empresario) contribuimos a que ese poder sea mayor.



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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