El vuelo de la avutarda

 

28.2.06

Arma de doble filo

"Reconocimiento" es la palabra que emana de los labios cuando uno intenta extraer el tema que trata la trama de Truman Capote (Capote, Bennet Miller, 2005). Reconocimiento como motor de una vida, la del afamado escritor estadounidense que se dio a conocer con sus relatos publicados en prensa y conoció el éxito a lo largo de una fulgurante trayectoria literaria vivida en el embrión de la jet set. Reconocimiento por otra parte a la trayectoria criminal de Perry Smith, que junto al adusto Dick Hickock cometió los crímenes que narra A sangre fría, novela que catapultaría a Capote al estrellato de las letras mundiales, figurando junto a Tom Wolfe como padre del denominado "nuevo periodismo", o "literatura de no-ficción" en palabras del autor de Desayuno con diamantes y El arpa de hierba.

El periodista y el criminal tienen en común el hecho de acarrear un bagaje personal plagado de frustración, miedo e inseguridad, un subterráneo nivel de autoestima y una necesidad de ser apreciados por sus obras. Cuando Truman entra en contacto con Smith, se evidencia la simbiosis entre ambos, y es que los desvalidos utilizan un código propio para reconocerse y acercarse entre sí, para llorar mutuamente sus penas, para aislarse del mundo que los maltrata y así refugiarse en el consuelo. No es casual que, paradójicamente, el reconocimiento por sus obras supusiera el fin tanto para los criminales como para el periodista. Smith y Hickock fueron ajusticiados. Capote no pudo finalizar una sola novela más tras A sangre fría. Murió de éxito en 1965, y acabó sus días en 1984, a los sesenta años, a causa de su alcoholismo.

En Truman Capote (que quizá no se haya estrenado en España con el título original para evitar desengaños a amantes de la tauromaquia), Philip Seymour Hoffman da vida de una forma sublime al genial escritor, sobresaliendo de sus compañeros de reparto con permiso de una muy bien medida Catherine Keener en un registro diferente al que nos tiene acostumbrados. No corre la misma suerte el director, que desaprovecha la ocasión que le brinda una historia como la génesis de una revolución literaria y periodística para elegir filmar de un modo muy convencional. Sólo en algunos momentos, la cámara al hombro se impone como lógico modo de narrar la no-ficción que consituye la reconstrucción de unos hechos históricos. Será que Bennet Miller no busca el reconocimiento que bien merece Hoffman tras haber encarnado a una larga lista de personajes secundarios con inolvidable maestría. Con Truman Capote, el actor tiene abiertas las puertas del máximo galardón cinematográfico estadounidense. En esta edición de los oscars plagada de biopics, está por ver quién se llevará el gato al agua, esto es, quién obtendrá el reconocimiento por su obra.

 

3 comentarios:

Blogger Sergio dijo (1/3/06 17:58):  

Seguramente el Oscar se lo lleve. De todos es sabido cómo tienen montado el tinglado los miembros de esa "respetable" academia y sus manías. Una de ellas, es dárselo a quien menos se espere el público, lo cual hará que se dispare la carrera de alguien (sobre todo en la categoría de mejor actor/acriz), no repetir nunca salvo en casos demasiado evidentes, como Tom Hanks con Philadelphia/Forrest Gump, discriminar a Spielberg, etc. etc.
Sería muy positivo para ese actor, que no acaba de despegar, lo mismo que para Joaquin Phoenix, que es "el que se espera".
La verdad es que tengo ganas de ver ambas películas.
Saludos, avutardo. :)



Blogger Ali dijo (1/3/06 18:08):  

(Offtopic: joer, menuda aventura con la nieve... Ya no me gusta tanto :-P Qué miedo lo del coche. Brrrr).



Blogger Josep dijo (2/3/06 15:25):  

Gracias por el reconocimiento, Ali ;-)

Si en el fondo, a todos nos gusta que nos digan lo guapos que somos. Sólo es una cuestión de estilo.



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