El vuelo de la avutarda

 

7.1.06

Podredumbre

Se me rompió una muela anoche, cuando la pieza se encontraba funcionando a pleno rendimiento durante la cena. Y eso que yo nunca había tenido ni una sola caries. Al menos, que yo supiera, porque parece ser que la procesión iba por dentro hasta que al final la muela no ha podido soportar por más tiempo su disoluto ritmo de vida y ha reventado como el lagarto de Jaén. El nervio, casi podrido, y yo sin enterarme. Cosas que pasan, supongo. Anoche, cuando me encontré cara a cara con el infortunio, me imaginé cómo debe de sentirse una persona al arrancarse la primera cana. Como siempre he tenido algunos pelillos blancos en una patilla, no sabía yo lo que era encontrarse de morros con una evidencia tan insolente del paso de los años. Y hoy, como los sufridos padres de Mafalda tras el primer día de escuela de su niña, de repente me veo a mí mismo desdentado, con los labios estrujados de arrugas y comiendo sopa, mucha sopa.

Esta mañana he ido al centro de Barcelona para que me cambiaran ese problema de salud por un problema económico. Al salir de la consulta del dentista de urgencias con los bolsillos más ligeros de peso y con la cara hecha una moldura de porexpan, entro en el metro y me siento junto a una señora dominicana y frente a una chica paquistaní. No tarda en ocupar el asiento vacío un chico que da pena verlo. Él, directamente, no nos ve. Acarrea una mochila que lo hace caer constantemente sobre la chica paquistaní, que pone cara de circunstancias mientras lo empuja suavemente para quitárselo de encima. Además de la mochila, el muchacho acarrea una melopea descomunal, que lo sume en un profundo sueño del que sólo se despierta cada dos paradas para entornar los ojos hasta divisar el cartel que anuncia la estación en la que nos hallamos detenidos. Al cabo de unos minutos, se espabila agitando la cara hacia los lados y, haciendo un titánico esfuerzo de concentración, acierta a preguntarme cuántas paradas faltan para Plaza Catalunya. Le informo de que se ha subido en el sentido contrario al que debía y, cuando logra comprenderme, aduce que lleva un despiste muy grande, se levanta y se tambalea hasta la puerta del vagón. La chica paquistaní sonríe en silencio, visiblemente aliviada tras verse liberada de su molesto compañero de viaje.

“Dice que lleva un buen despiste”, comenta la señora dominicana. “Sí, ahora le llaman despiste”, le respondo yo, convencido de que algo huele a podrido en el Reino de España, y no se trata sólo del difunto nervio de mi muela. Hay otras piezas que se están estropeando sin apenas sintomatología, y que acabarán reventando. Hace algunos años, algún insensato metido a autoridad sanitaria decidió que era una buena idea proponer que cada fin de semana un conductor dejase de beber para poder transportar a sus compañeros de copas, borrachos perdidos, hasta dejarlos caer a las puertas de sus respectivas casas. Y esa idea pasó a ser una campaña publicitaria que pagamos entre todos en nombre de la reducción de los accidentes en carretera y en favor de la preservación del alcoholismo inherente a nuestra sociedad. Lo llevamos en la sangre. Hoy, el metro está plagado de carteles que prohíben fumar. Las autoridades sanitarias lo plantean como un asunto de salud general. A ver cuándo llega el momento en que consideran con el mismo afán que el alcohol le amarga la vida a muchas personas, ya sean bebedores o gente a la que, como la chica paquistaní, le toca aguantarlos.

 

2 comentarios:

Anonymous JEPI dijo (10/1/06 11:47):  

Bravo.Me gusta como cuentas las cosas. Acabo de aterrizar aqui , vengo de Sergio ... yo tambien veo eso muchos dias si y estoy de acuerdo que esto es de ponerse a gritar... cuando prohibiran los anuncios de alcohol?, claro que en este pais con un bar aprox por habitante se hunde la economia.. , . Oye lo de la muela lo siento , joo una vez se empieza parece que ya no acabas nunca , yo tuve esa experiencia de una rotura hace muchos años, tambien la primera y como me dolio al romperse !! ,vi literalmente las estrellas como en los tebeos ,aun me acuerdo

saludos



Blogger Josep dijo (10/1/06 13:57):  

Gracias por los elogios, Jepi. Bienvenido al club.

Por cierto, le he echado un ojo a tu espacio y me he quedado tuerto. Pero aparte de eso, me ha gustado. Tendré que volver por ahí porque hay bastante tela que cortar.



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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