El vuelo de la avutarda

 

9.1.06

Desprecio por la vida

Me ha llegado un correo electrónico de un buen amigo, la típica cadena de mensajes que uno no sabe si creer o no, donde se me informa de que una pandilla de delincuentes ha puesto en marcha un funesto rito de iniciación para evaluar el valor de los aspirantes a pertenecer al grupo. Los candidatos deben lanzarse a la carretera de noche, a bordo de un coche con las luces apagadas e ir tras el primer vehículo cuyo conductor, mediante ráfagas, les advierta de su temeridad. La persecución, afirma el correo, no puede terminar de otra forma que no sea el accidente mortal para el coche elegido en este macabro sorteo. No doy crédito a lo que leo. Espero que se trate de una broma de pésimo gusto y que el autor del mensaje sea un psicópata reprimido de dedos largos. Si existe una pandilla que evalúa a sus integrantes enviándolos a matar a cualquiera que se cruce en su camino, es que estamos mucho peor de lo que me pensaba.

 

3 comentarios:

Anonymous Destino dijo (11/1/06 11:37):  

Pues mira Josep, yo si que pienso que existen unos descerebrados así, como diría un conocido mio es un problema de querer reconocimiento en el seno de la pandilla, con un muy bajo nivel de ética (vete a saber el motivo que les ha llevado a tenerlo tan bajo). El caso es que se puede llegar a ese punto absurdo de no valorar la vida humana, te digo yo que es algo realmente preocupante que parece estar ganando fuerza día a día.



Blogger Josep dijo (11/1/06 20:32):  

Discrepo en un mínimo detalle contigo, Justo: el "punto absurdo de no valorar la vida humana" es tan viejo como el ser humano. Para no remontarnos a los tiempos de maricastaña, simplemente échale una ojeada mental al pulso que, también a bordo de un coche, mantienen en Rebelde sin causa Jimmy Stark (James Dean) y el chulopiscinas que acaba precipitándose acantilado abajo por fardar de chaqueta molona, el muy imbécil.

Lo realmente peligroso no es que haya violencia, que siempre la ha habido, sino que "parece estar ganando fuerza día a día", como dices, y que cada vez afecta más a personas que no tienen nada que ver con estas pandillas: no son ajustes de cuentas, sino asesinatos cometidos a sangre fría contra personas que no saben ni por dónde les va ni por dónde les viene la muerte. ¿Recuerdas aquellos imberbes que en 1994 se cargaron a un señor "gordito de unos 50 años" en la parada del autobús porque el juego de rol les obligaba a hacerlo?

Y no es una cuestión de ciudadanos marginales de la periferia (bla bla bla). Que me da a mí que los coches para perseguir incautos valen una pasta. Que creo yo que cualquier hijo de pelagatos no se arriesga a estrellarse si no tiene detrás a un papá que le pague el chapista e incluso que se preste a ocultar su heroicidad por si alguien denuncia lo ocurrido. En fin, que un exceso de comodidad regalada da como resultado una infravaloración de las cosas que te rodean. Hasta de la vida de las personas.



Anonymous Destino dijo (12/1/06 11:01):  

Aceptamos la corrección, como "no valoran la vida 'ajena'", porque a mi me da lo mismo que se tiren por un barranco, mira que lástima que no se ponga de moda entre descerebrados. :)

En cuanto, a si son niños de papa, o personas de barrios maginales, creo que en ambos casos pueden darse el mismo desprecio por la vida "ajena", y desde luego cada uno por sus diferentes motivaciones, quizá los primeros como dices por vivir una vida insulsa, sin valores morales proporcionados por sus progenitores (o incluso mal proporcionados infravalorando a otros seres "inferiores"). Y los segundos, porque como han aprendido a base de golpes toman como norma el hacerse un hueco en la sociedad a base de fuerza bruta, y por tanto, pisando a quien sea, incluso un incauto conductor que no merecerá a sus ojos mas que el valor de víctima, y por ende representante seguramente de una sociedad que les margina.

mmmm y ahora recordando me viene a la mente una anecdota que me comentaba un amigo mio, el cual junto a su novia en una noche iban circulando por la M40 (madrid), y se encontraron con que unos descerebrados se les colocaron detras, y llegaron hasta a golpearle por la parte trasera del coche. Así que realmente existen, no es leyenda urbana lamentablemente.



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