El vuelo de la avutarda

 

12.12.05

Tiene narices la cosa

Es como aquel hombre que, hambriento, se dedicaba a rebuscar cada día entre los tomates que quedaban tirados por el suelo después de cerrar el mercado. Si estaban bien, se los comía. Si estaban estropeados, los dejaba caer al suelo de nuevo. Se creía pobre y desamparado, hasta que observó que cada día, tras él, pasaba otro hombre a comerse los tomates que él había despreciado. Desde ahora mismo yo pienso dejar de protestar por el sistema educativo español. Leo que ha sido detenido en la población estadounidense de Jacksonville (Florida) un profesor de 45 años llamado Ferry Kaupilla por consumir cocaína en medio de la clase. El hombre estaba enganchado. El periódico no aclara si el profesor traía su adicción de casa o bien la contrajo en el ejercicio de sus responsabilidades, que ya se sabe que la educación es estresante y más aún en un país donde cualquier chaval es capaz de encañonar a propios y extraños por un grano de acné de más.

Quizá para que esa violencia infantil y juvenil no se extendiera a otros territorios, en Reino Unido apareció un Papá Noel dispuesto a atender personalmente a las criaturas para infundirles toda la magia que pudiera. El problema surgió cuando el émulo de Santa Claus comenzó a dedicarle diez minutos a cada visita. Los responsables del negocio (que cobraban unos 26 euros por conversación) entendían que el actor que encarnaba el mágico papel debía atender a un niño cada treinta segundos, así que despidieron al hombre por baja productividad sin darle tiempo ni a decir ho-ho-ho. Los Reyes Magos siempre lo han tenido más fácil: se reparten el trabajo entre tres y además cuentan con un ejército de pajes dispuestos a lidiar con todos los niños. Sin embargo, tienen muy poco predicamento global: les falla el marketing. Cuestión de políticas de empresa, supongo.

Robbie Williams, un artista ¿interplanetario?Quien sí se lo ha montado bien es Robbie Williams. El cantante británico, que tiene en su haber un chorro de discos de oro, platino y rubíes, además del récord Guinness en velocidad de venta de entradas por día, ha visto cómo su fama ha alcanzado otros planetas. Se lo ha ido advirtiendo la alemana Conny C. por medio de sms: dice que los extraterrestres quieren llevárselo al espacio. Ya me parecía a mí que el muchacho era un poco raro, sobre todo al ver los dibujitos que lleva por la piel de todo su cuerpo. Ahora lo entiendo todo. A la chica, inexplicablemente, se la llevaron detenida.

Y también detenido está ya el hombre de la nariz grande, que no es ni Quique San Francisco ni Gabino Diego ni Gérard Depardieu, sino un individuo que presuntamente atracó unos veinte bancos en California. El sofisticado retrato robot elaborado gracias a las cámaras de seguridad de las entidades hablaba de un narigón. Todavía no ha aparecido, sin embargo, el orejón que también desvalija bancos en California. Se ve que en aquel estado es requisito para ser atracador tener extraordinariamente desarrollada alguna parte de la anatomía sensitiva. Visto lo visto, no me extrañaría que los responsables de la policía norteamericana, dados como son a la vigilancia escrupulosa, hubieran puesto un policía detrás de Carlos de Inglaterra y otro tras los pasos de Nacho Vidal.

 

2 comentarios:

Anonymous SU dijo (14/12/05 11:12):  

Me ha gustado el apodo ese de "el bandido de la nariz enorme", suena a cuento para niños... :)



Blogger Josep dijo (14/12/05 20:42):  

Si es que estos yankis son como niños...

Bueno, que a nosotros déjanos correr también: El Malo Dieguito, El Torete, El Vaquilla, El Cojo Mantecas...



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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