El vuelo de la avutarda

 

7.12.05

Queremos turrón, turrón, turrón...

Turrones"Y ojo con los turrones", me dice mi médico. Este hombre es un cachondo. Dice que todo va bien, que ya estoy casi recuperado, pero que me ve más gordo ahora que en el quirófano. Antes de que lo tome por la camisa y lo levante por los aires, para que no me vuelva a fastidiar la espalda me dice que será cosa del jersey que llevo. Será, pero si antes de entrar en la consulta ya sentía arcadas al pensar en turrones, polvorones y mantecados, ahora lo que siento es indignación. Que no coma turrones, dice. Desde luego que no cometeré excesos con mi alimentación, pero no (sólo) por la sugerencia del Dr. García, sino porque hace ya años que el turrón pasa por casa sin pena ni gloria.

Según cálculos de la Asociación Española de Fabricantes de Turrones y Mazapanes, cada año consumimos más de 35.000 toneladas de turrón. De este volumen, un 85% desaparece en Navidad. Echando mano de una calculadora, resulta que estadísticamente cada uno de nosotros se mete entre pecho y espalda unos 680 gramos de turrón en estas fechas tan señaladas. No me cuadra. Quizá la asociación de turroneros contempla únicamente las ventas del producto, no el consumo real. Porque, ¿cuántos de nosotros no tiene en la cabeza la imagen de una barra de turrón que grita desde el mueble del comedor, en pleno agosto, "que me ahogo, que me ahogo"? Y abres la puerta y ves aquella barra de algo blando que se deshace y desparrama sus fluidos por el interior de una bolsa de plástico pegajosa... Menos turrón, parece cualquier cosa.

Cuando era pequeño, recuerdo estar comiendo turrones, mantecados de coco (los que sobraban porque nadie los quería) y chuminadas varias hasta el mes de abril. Era el típico picoteo que usábamos viendo la tele los domingos por la tarde. Ahora, todo va directamente a la basura el día del inicio de las rebajas. Todos esos artículos que han llegado a casa por las vías más estrambóticas: desde lotes regalados por una empresa que el resto del año te regatea hasta el último euro de tu sueldo hasta improvisados regalos reciclados por familiares algo reciclados, también. A la basura va todo excepto el turrón de Jijona, que en verano transformo en helado. Y los artesanos de los productos navideños, diciendo que consumimos 680 gramos de turrón por persona. ¡Angelitos! El mayor consumidor es el contenedor de la basura. Y ese no se pone nunca a dieta.

 

6 comentarios:

Anonymous Destino dijo (8/12/05 11:20):  

puessss aquí ya tengo en reserva dos tabletas de Jijona, y una torta dura, que luego es que ni las hueles por los super :)



Blogger Villaykorte dijo (8/12/05 13:38):  

Mis 680 gramos se los debe comer otro por que yo ni lo cato. Y sí en mi casa también nos observaba desde una bandeja con bordados derritiéndose lentamente sobre las peladillas.



Blogger Josep dijo (8/12/05 14:21):  

Lo que yo te diga: ley estadística. Yo me como dos pollos y tú no te comes ninguno, ergo cada uno nos zampamos un pollo. Justo: eres un tragaldabas XD



Anonymous Su dijo (9/12/05 10:03):  

No quiero ni pensarlo.. que mi dieta aún no ha dado resultado (parezco un globo hinchándose y desinchandose)... y en mi casa no tiramos con nada!! a no ser que sea caducao... pero siempre se compra aquello que gusta, para que no sobre!
No lo tireis!! darlo a las monjas para los comedores de pobres.



Blogger Josep dijo (9/12/05 18:34):  

Experiencia nº1. Hace muuucho tiempo, decidí donar un escáner y una impresora a Cáritas. Harto de no saber adónde llevarlo, los aparatos acabaron en el contenedor. Hay gente que no se hace conocer lo suficiente.

Experiencia nº2. Hace muuucho tiempo, las ONG que todavía no se llamaban ONG recogían los juguetes (y alimentos, supongo) que cada cual pudiera/quisiera cederles. Desde hace unos años, sólo recogen productos nuevos a estrenar. El resto, al contenedor. Nos aburguesamos. Todos.



Anonymous Su dijo (9/12/05 23:39):  

hombre, yo el turron no se lo doy empezao!!
Supongo que son las dificultades de vivir en una gran ciudad, lo cierto que en mi pueblo todo me queda a menos de 15 minutos y tres vueltas, y las monjas ocupan el 40% de la zona urbana... así que lo tengo fácil, pero es cierto lo que dices de los juguetes... nuevo a estrenar no va a poder ser, tendrán que reciclar, yo tambien tuve cosas de segunda mano de pequeña y me hacían la misma ilusión!!!
Besiños



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