El vuelo de la avutarda

 

2.12.05

Ícaro

No podría haber soñado el presidente del Partido Popular un entorno más cañí para sufrir un accidente que ha quedado en incidente. ¿A quién se le ocurre salir volando en helicóptero de una plaza de toros? Dicen que es como circular en bicicleta por la N340 a su paso por Vinaròs: tranquilidad durante los primeros metros y, de repente, una ráfaga de aire precipita el aparato al suelo. Haya habido o no un objeto volante no identificado que se haya precipitado contra una de las aspas de la aeronave, que todo es posible. En cualquier caso y hasta que se deteminen las causas del accidente, si Rajoy deseaba salir triunfante por la puerta grande, lo ha conseguido. Hoy todos hablamos de él, aunque sea bien, como hubiera dicho el maestro catalán del surrealismo, corriente artística apropiada para el caso que nos ocupa.

Es una suerte que el hombre no se haya hecho nada más que romperse un dedo. En primer lugar porque a fin de cuentas "es persona", como diría el Neng. Por otro lado, si le hubiera sucedido algo grave no quiero yo pensar qué tipo de manipulaciones se habrían denunciado en el Congreso desde los escaños conservadores. Seguramente se atribuiría el accidente a la precariedad del actual Gobierno, que como se sabe está en manos de Polanco, ETA, Carod-Rovira y otros elementos igualmente perniciosos para la paz y la concordia de la que sólo son y pueden ser garantes Rajoy y sus hombres.

Detalle de 'La caída de Ícaro', de Jacob Peter Growy, 1636. Imagen: iespana.es

Cuentan que el líder del PP se dejó crecer la barba para esconder unas heridas producidas en un accidente de automóvil, hecho que de ser cierto resultaría interesante desde un punto de vista psicológico. Por fortuna no ha sufrido graves lesiones en esta ocasión, porque no quedaría demasiado fino un jefe de la oposición cubierto de vello desde el dedo gordo del pie hasta la coronilla. Aunque quizá si en su partido abandonaran el rictus agorero-apocalíptico que los caracteriza y echaran mano del humor, podrían vender la desventaja como una virtud: "Vota al único licántropo del panorama político internacional; él marca la diferencia, y aunque parezca mentira, no tiene pelos en la lengua". Igualmente no habrían contado con mi apoyo, pero al menos hubiera resultado refrescante.

Soplan malos vientos en el horizonte aéreo. Mientras Rajoy se va estrellando por las plazas de toros, leo que un avión que unía Ecuador con Madrid tardó cuatro días en completar su recorrido a causa de una avería ocasionada por impurezas en el carburante, como si hubieran repostado en una gasolinera de supermercado. Por su parte, Aerolíneas Argentinas continúa su feroz huelga con rehenes a la espera de que Marsans abandone la compañía aérea y vuelva a España con el rabo entre las patas. Definitivamente, Ícaro fue un claro precursor en el campo de la estupidez y vanidad humanas en asuntos de altos vuelos.

 

3 comentarios:

Anonymous Destino dijo (2/12/05 16:11):  

Si al final el mochuelo del accidente se lo encasquetan al piloto, por llevar sobrepeso, por despegar de la plaza. Menuda le ha caido al pobre :)



Anonymous due dijo (3/12/05 18:42):  

Ay...
Ya se sabe que bicho malo... (es k el tio ha tenido una potra que ni pá qué, no nos vamos a engañar...)



Anonymous Su dijo (5/12/05 22:22):  

Llevaba días sin reirme tanto... ha sido para mi una recarga de energía este accidente... y es que dió la casualidad que pude ver el monologo de Buenafuente y acabé por el suelo... buenísimo!!!



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
IBSN 0-000-1010-00


Website Powered by Blogger Trackback by HaloScan.com Creative Commons License Caja negra Valid XHTML 1.0 Transitional