El vuelo de la avutarda

 

15.12.05

Aquí no hay quien muera

CamposantoSi usted reside en la población brasileña de Biritiba Mirim, sepa que con su salud no se juega. Su alcalde, Roberto Pereyra, estudia prohibir la muerte en esta localidad, ya que el cementerio se halla saturado de inconscientes que tuvieron la ocurrencia de dejar atrás este mundo sin considerar las consecuencias de sus fallecimientos. Al parecer, Luis XIV sentó cátedra con su "après moi le déluge" ("después de mí, el diluvio"), que en su versión catalana es una cita algo menos poética pero igualmente insolidaria: "quan jo mori, merda per qui quedi".

Bien mirado, Pereyra es un almacenista curioso: reclama a los proveedores que a la hora de hacer efectivas sus entregas tengan en cuenta la escasa capacidad del lugar donde se acopiarán. Claro está que cualquier almacenista en esta coyuntura tendría apuntada en la agenda la tarea pendiente de agrandar el almacén. Pero en este asunto Pereyra está muerto. Un decreto del Consejo Nacional Brasileño para el Medio Ambiente del año 2003 prohíbe expresamente que se alcen campos de sepultura en parques naturales. Y el 98% de Biritiba Mirim está protegido por esta circunstancia.

Así que, desde el fino sentido del humor brasileño, a Pereyra únicamente le queda rogar a sus convecinos que vigilen la salud, sean buenos y no cometan excesos. Pero como la gente va a la suya, la ordenanza que ha propuesto incluye la advertencia de que "quienes la violen deberán responder por sus actos". Aunque sea desde el más allá, añadiría yo. Y como la burocracia no conoce fronteras, ni siquiera las divinoterrenales, preveo la creación de una oficina interterritorial para la resolución de posibles conflictos ocasionados por la súbita defunción de algún biritibamirimiense despistado. Imagino los carteles a las entradas de la ciudad: "Bienvenidos a Biritiba Mirim. Población: 26.000 habitantes. Si tiene que morirse, váyase a otro barrio."

 

2 comentarios:

Anonymous SU dijo (17/12/05 13:18):  

Eso lo he leído antes, pero creo que era en un pueblo de España... no lo recuerdo!!
Para eso está la incineración, joé, para no ocupar (inutilmente) terreno. No le veo sentido a esos cementerios de kilometros,que evito visitar todo lo que puedo, y que no sirven para nada. (Toco Madera).



Blogger Josep dijo (17/12/05 21:27):  

A mí, que me quemen, tú. Quan jo mori, merda per qui quedi.



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