El vuelo de la avutarda

 

5.11.05

Camisas a la fuerza

Desde el 1 de noviembre los jugadores de la NBA no pueden vestirse como les venga en gana. Al parecer, los responsables de la liga norteamericana de baloncesto quieren recuperar la buena imagen de este deporte en su país, y eso no pasa por ir vestido como un hip-hopper en el día de su primera comunión, todo cargado de medallas al cuello como Mister T, que para quien no lo sepa era un actor muy cachas que se caracterizaba por dos cosas: una, que llevaba encima más cadenas que los fantasmas de toda una discoteca, y dos, que se rapaba la cabeza en dos pasadas y se dejaba en todo el medio un trozo sin pelar para que no le llamaran calvo. Un tío raro, también. El caso es que los jugadores ya no pueden ir como quieran sino que tendrán que ataviarse con lo que se ha denominado “vestido informal de negocios”, que dicho así parece que sea una falda de cuello alto que llega tarde a una cita con un cliente y no le importa, pero que en realidad es como ir de domingo durante toda la semana. Eso sí, se les perdona la corbata.

Shaquille O'Neal, en el banquillo. Imagen: PrisacomYo estos días le he ido dando vueltas al tema, y tengo varias dudas. Porque a estos tíos... ¿cómo se les dice que tienen que vestirse así o asá? Es que yo no me imagino delante de un armario de dos metros por dos metros con esa cara que tienen que sólo de verlos venir ya te dan miedo, y allí tú soltándole “mire usted, es que... nada, que tendría que cambiarse la ropa, ¿sabe?, porque es que esta que lleva no es la más adecuada para la imagen que...” Y a media frase ya te han cogido entre dos y se han puesto a jugar un 21 entre ellos contigo haciendo de pelota. ¡Y ojo, que son especialistas en lanzamientos desde media pista!

Y luego, otra cosa: ¿Qué van a hacer estos señores con la ropa que llevaban hasta ahora? Claro, en casa cuando yo era pequeño la ropa la pasábamos de hermano a hermano, y éramos cuatro, que cuando me llegaban a mí los pantalones ya no se veían, que yo era el menor de todos y el pantalón ya no tenía ni hilos. Pero es que yo no quiero ni pensar qué pasará con los pantalones de toda esta gente. ¿A quién se los van a pasar? A sus hermanos pequeños no, desde luego, porque cabrían quince en cada pernera, que parecerían Pulgarcito metido en la bota de siete leguas. ¿A quién le darán la ropa entonces? ¿A Mister T? ¿A Mister Proper? ¿A Mister Minit?

Dicen que con todo este asunto se ha alegrado un tal Nate McMillan, que llamándose así parece un tío sacado de la Teletienda pero no: es el ex entrenador de los SuperSonics de Seattle, unos que tienen nombre como de grupo de la Motown pero se ve que es un equipo de baloncesto. Por lo que dicen, el tal McMillan (y esposa, que era una serie de televisión, y vaya día llevo hoy) tenía ya fritos a sus jugadores porque no les dejaba ni siquiera hablar por móvil cuando iban en el autocar. Claro, tú imagínate un autocar cargado con cuarenta tiarrones rapeando a gritos por teléfono: “Like the crack of the whip I snap attack front to back in this thing called rap, dig it like a shovel rhyme devil on a heavenly level. Bang the bass, turn up the treble...” Pues el tío se impuso un poco como la Michelle Pfeiffer en Mentes peligrosas, que esa película que han emitido más veces por televisión que las campanadas de Año Nuevo. Y ahora el señor McMillan curiosamente entrena ya a otro equipo, que por cierto también tiene un nombre que se las trae: los Trail Blazers de Portland.

A mí me gustaría que la tendencia se importara aquí. A ver qué harían los payasos de Micolor vestidos de traje informal de negocios y metidos todo el día en la lavadora, con lo que encogen las prendas. Y me pregunto también qué pasaría si los Lunnis salieran por la tele con americana, a ver qué niño iba a querer cantar con ellos. Luego estaría bien ver a los concursantes de Gran Hermano metidos en la casa todo el día con traje chaqueta, como las señoras en los anuncios de fregasuelos, que yo siempre he pensado que si esas señoras van así para estar por casa, cómo deben arreglarse cuando tengan un compromiso. En cualquier caso, me da a mí que aunque la mona se vista de seda, mona se queda, o sea que las ropas poco van a cambiar a quienes las llevan.

 

3 comentarios:

Anonymous Atos333 dijo (7/11/05 13:06):  

Gracias por tu comentario, con tu permiso me anotaré la cita.
Creo que es de lo mejorcito que he leido ultimamente.



Anonymous Su dijo (10/11/05 12:25):  

Si nombras a esa del Gran hermano que se pinta como una puerta, todos los labios por fuera... es que nadie le ha dicho que está horrenda!! y mira que a mi no me gusta meterme en el estilo de cada uno.... que yo no te he dicho na de tu bata del hospital!! vamos que si criticaramos yo la primera que me apunto a un concurso de eso de No te lo pongas!!! joe 5000 euros que te dan para comprar ropa nueva, que la mia está hecha unos zorros.... pero mira si los de la NBA tiran su ropa, me la dan a mi, que con un vaquero de los de ellos me hago yo 3 para mi. Las ventajas de ser chiquitilla!!! jajaja
Oye que me lo pienso leer todo, ya se que no hay examen, pero una es así de masoquista!! lo malo tu que verás comentarios chorras mio por todo tu blog. jaja



Blogger Josep dijo (10/11/05 12:29):  

Mi querida Su:
este blog vale su peso en oro a partir del momento en que recoge comentarios como los tuyos.



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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