El vuelo de la avutarda

 

7.11.05

Aislamiento

Soy reacio a tratar de política aquí. Nunca he querido que este blog se manchara con asuntos a veces tan agrios. Sin embargo, me lanzo hoy a sabiendas de que lo que diré me restará el poco crédito de que pueda disponer entre la treintena de personas que diariamente desfilan por aquí en silencio para ver qué tontería me ha dado por colgar, y a las que no pasa un día sin que les dedique un momento de agradecimiento por su complicidad. Total, si los medios de comunicación convencionales pasan el día lanzando proclamas incendiarias a través de las ondas y las páginas, ¿por qué no puedo yo hacer lo propio? De hecho, en algunos casos preferiría oír los testimonios de personas que, como yo, hablan sin aparentes intereses partidistas desde el lugar al que se refiere la acción que escuchar soflamas interesadas lanzadas por personas ajenas a la realidad que me envuelve y no pocas veces sin conocimiento de causa.

Tertuliano. Imagen: Forges

Digamos algo sobre la propuesta de reforma estatutaria presentada por el parlamento catalán ante las Cortes y los efectos de esta presentación en el día a día de los ciudadanos de este país. Brevemente: la propuesta me parece un churro a medio camino entre unas posiciones y otras, categoría la churrera que supongo constituye el precio de un gran acuerdo entre la mayor parte del arco parlamentario que ha validado el texto, pero que al final no sirve de mucho, al menos para el ciudadano común. En mi opinión la propuesta en sí no tiene más valor que el de un lienzo preparado con una base compuesta por nueve franjas de trasnochados tonos dorados y rojizos sobre el cual los pintores de la Carrera de San Jerónimo todavía han de estampar su impronta.

Sí que ha sido útil la presentación del texto a no pocos grupos ideológicos extremistas que han visto en el preámbulo y el articulado la ocasión perfecta para sacarse los ojos entre sí y, de rebote, a la población en general. Porque aunque más tarde haya habido desmarcajes públicos a diestro y siniestro, lo cierto es que más de uno hemos recibido correos electrónicos con un solo mensaje realizado en múltiples formatos instando ora al boicot de productos catalanes, ora al boicot de productos no catalanes. Yo decidí decir no a boicot alguno. Boicotear a quien no tiene la responsabilidad de una decisión política me parece una imbecilidad de mucho cuidado. Incluso me pregunto si boicotear a quien es responsable de una decisión política tiene algún sentido.

Quizá sean tonterías mías pero pienso, como decía el siempre ácido Josep Pernau en El Periódico, que la gente puede haber dejado de leerme en virtud del boicot. Repasemos: soy un producto catalán, hijo de catalán y de murciana; un charnego en toda regla, pero catalán en definitiva, concebido, nacido y criado a orillas del Llobregat; así que los devaneos de mi subconsciente que diariamente vierto aquí son también catalanes. ¡Boicot a todos ellos! ¡Que mis líneas no salgan de aquí!

 

5 comentarios:

Blogger Eva.M. dijo (8/11/05 10:41):  

Buenos días para ti, Josep.
Llegas tarde, demasiado tarde... ¿Cuál imaginas que aún no había visto y me dio por ver el sábado? Si, si, vas acertando. "La ventana de enfrente". ¡Justo lo que me hacía falta, no te digo!
¿Cómo no se me ha ocurrido antes lo de Paco Martínez Soria? Si es que no pienso, no pienso... ay, me voy a dar de tortas a mi misma.
Gracias. Apuesto por lo mismo que tu. Soy consciente de que en veinte años sonreiré recordando, probablemente sonría unos años antes. De hecho, ahora te estoy sonriendo.
Ando sin tiempo y solo he venido a contestarte. Pero luego paso a leerte con más calma.
Un beso.



Anonymous Su dijo (10/11/05 12:14):  

Esta españa mia, españa nuestra. Yo soy gallega y a mucha honra y me siento tambien algo catalana (aunque solo he pisado una vez esa tierra), algo andaluza, algo murciana e incluso marciana. Que hay de malo sentirse ciudadano del mundo? ...aunque no viviría en otro lugar... a pesar de lo mal que lo hacen los políticos, hay quien lo hace peor, vease Bush.



Blogger Josep dijo (10/11/05 12:16):  

Las cosas, en su medida justa, es como mejor sientan. Y si es con dudas, mejor. Suelo desconfiar de aquel que tiene las ideas muy claras (tal vez demasiado). Prefiero la duda, porque ella hace trabajar la mente.



Anonymous Su dijo (10/11/05 12:17):  

PD: lo de los boicots no creo que lo siga nadie, menuda chorrada!! Porque no le hacen boicot a los chinos? estan terminando con el diseño vanguardista, estamos volviendo a la horterada de floripondios y lazos..... aggghhhh que repelús



Blogger Josep dijo (10/11/05 12:20):  

Eso, eso. De ahora en adelante, nada de aló te delicia. Paella hasta reventar. XDDDDD



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