El vuelo de la avutarda

 

29.10.05

La medida del ser humano

El Airbus A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, ha aterrizado por primera vez en un aeropuerto internacional de pasajeros, completando un vuelo de Toulouse a Frankfurt en una hora y media. La criatura, como se dijo en abril durante su presentación, tiene capacidad para albergar un pasaje de 853 personas y emplea un hangar especial para su mantenimiento, debido a sus enormes dimensiones. Ahora que se ha demostrado que es posible cargar esa máquina impresionante con los pasajeros, combustible para tirar millas durante 15.000 kilómetros y el equipaje correspondiente, quizá llegue la hora de preguntarse si los aeropuertos están preparados para semejantes movimientos de personas.

Canon según Leonardo da Vinci

No quiero caer en leyendas urbanas como la que afirma falsamente que la biblioteca central de la Universidad de Indiana se hunde a una velocidad de una pulgada por año porque el arquitecto no tuvo en cuenta el peso de los libros al diseñarla. Sin embargo, sin entrar en cálculos de estructuras bien o mal realizados, se me hace difícil imaginar una terminal de El Prat atiborrada de gente haciendo ¿cola? para facturar. Si con las capacidades de los aviones más modestos ya es habitual que haya momentos de confusión a la hora del check-in, no quiero pensar yo en 853 personas cargadas de trastos, molestas porque las azafatas tardan unos minutos de más en abrir el chiringuito. ¿Y las pérdidas de equipaje? Si en Barajas hacen juegos malabares con las maletas de un 747 de Iberia, ¿qué no harán con un manjar de casi 1.000 bultos? A los chicos de los carros los ojos les deben de estar haciendo chirivitas ya.

 

2 comentarios:

Anonymous Su dijo (11/11/05 21:08):  

La que nos espera!!!



Blogger Josep dijo (11/11/05 21:48):  

Anécdota que me viene al pelo

Mi mujer acaba de recibir un correo de una amiga que hace años que vive en Londres y ha pasado unos días en NY. Sus maletas volvieron a casa un día antes que ella. Resulta que en el último momento, con todo cargado, echaron del avión a un mogollón de personas pq no había sitio para tanta gente. Les pusieron hotel, sí, pero las maletas prosiguieron el camino hacia Londres. Total, que afortunadamente no viajaban hacia Madrid o Barcelona, que si no ya me la veo comprándose todo un carro de ropa nueva.



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