El vuelo de la avutarda

 

1.9.05

Vamos a contar mentiras, tralará

"Es la hora, es la hora, es la hora de jugar", cantaba a los niños la simpar Xuxa, de quien se dijo que era una señorita de compañía reciclada para la gloria del mundo de la televisión educativa. Parafraseando a la gran cantante infantil, Alicia Senovilla nos sorprende cada semana en La hora de la verdad, una maravilla televisiva producida por Boomerang TV, responsable de perlas mediáticas como el magnífico Salsa Rosa o el tristemente desaparecido El Patito Feo. El imprescindible programa de la Senovilla combina los mejores momentos de Julián Lago y su Máquina de la Verdad de los primeros tiempos de Telecinco con lo más selecto de las congregaciones habitualmente presentes en El diario de Patricia (también producido por Boomerang TV, por cierto).

Polígrafo

El martes a última hora (o miércoles a primera, según se mire) veíamos en Antena 3 unos ejemplos de primera clase. Primero apareció una casposa versión de American Beauty: un matrimonio en el que la mujer estaba convencida de que su marido se había liado con una amiga de su hijo: ahí es nada. El punto álgido del cara a cara llegó cuando el marido anunció que en sus escarceos con la joven estaban presentes hasta diez personas. Su esposa no daba crédito a sus oídos: o sea, que su marido no sólo se entendía con una chica que podía ser su hija, sino que además no tenía reparos en compartir su alegría y su vehemencia afectiva con todo un grupo de jóvenes. El hombre negaba sistemáticamente todas las acusaciones que se vertían contra él, y el polígrafo se obstinaba en sacarle los colores, denunciando sus presuntas mentiras. Lo sorprendente llegó entonces: mientras la mujer ponía cara de (y refunfuñaba para sí) "no, si ya lo sabía yo...", Senovilla vapuleaba al amante bandido como si la cosa fuera directamente con ella. Y en casa no sabíamos si sacar las palomitas o apagar la tele.

Aparecieron entonces los segundos toros de la tarde. En ese caso, un proxeneta declarado era acusado de infidelidad por su esposa, una mujer un tanto extraña, todo hay que decirlo. Era cuestión de verlo para igualmente no entenderlo. La esposa del enjuiciado sospechaba que su marido llevaba a extremos muy extremados las pruebas de acceso de sus empleadas. El hombre lo negaba todo. El polígrafo temblaba como un sismógrafo al paso de una manada de elefantes asiáticos, para acabar contradiciendo al honrado empresario, que desdeñaba hasta el aire que respiraba. Entre tanto, yo intentaba recordar si el proxenetismo sigue siendo considerado un delito según las leyes españolas, pero me da a mí que no. Las imágenes que nos brindaba la tele eran de antología: fuera de plató, el proxeneta ironizaba al decir haber incluso bailado sobre la barra junto a sus empleadas. Su esposa ya se la había jurado de antemano, y casi tenía los papeles del divorcio preparados.

El tercer caso fue más glorioso todavía. El chico tenía un aspecto de muchacho simplón. La chica, camarera de un bar, estaba en boca de todos los cotillas del pueblo: que si flirteaba con los clientes, que si había tenido relaciones con un individuo casado... Hubo un momento impagable. Al parecer, al poco tiempo de iniciarse la relación sentimental entre ambos jóvenes, decidieron darse unos días para pensárselo mejor... y ella se lo pensó acostándose con su ex, tema que nunca ocultó a su novio al volver a salir juntos. Lo que él no le comentó a ella fue que el sentimiento fue mutuo, y tuvo que enterarse la chica en pleno plató, con la consiguiente cara de O al oír de labios de su novio que él también se acostó con su ex novia en aquellos días de desconexión. El polígrafo declaró que la chica era inocente de todos los chismes que corrían de boca en boca, y entonces Alicia Senovilla interrogó al novio de la enjuiciada por su falta de sinceridad. El joven apenas acertó a decir que no habían venido por ese motivo, y yo decidí que ya había visto suficiente. Yo de mayor quiero montarme una productora: te compran los productos a peso y sin considerar la calidad, y encima es la cadena la que da la cara ante la audiencia. Genial.

 

4 comentarios:

Anonymous 1V4N (01/09/2005 10:15) dijo (10/11/05 21:59):  

Tras mi poco veraz respuesta a tu pregunta en mi espacio, Josep, rectifico. No fue una diputada, sino la concejala de juventud del ayuntamiento de Córdoba, Ana Morales (IU), quien expresaba en el XVI Festival de la Juventud y los Estudiantes de Venezuela "su solidaridad con los jóvenes marroquíes ante la ocupación española en Ceuta y Melilla". Además afirmó que "Cuba brinda felicidad y libertad de pensamiento" ¿Pero a esta tía de donde la han sacado? Al parecer tendremos oportunidad de escuchar en breve sus argumentos, pero ni su dimisión ni su cese. Saludos.



Yo no puedo con ese programa, la verguenza ajena que siento me hace hasta enrojecer. La última vez que lo vi fue el caso de una chica que vio como toda su vida su padre la detestaba y publicaba en el pueblo que no era hija de el. Su madre aseguraba que era mentira, pero la hija sufría mucho y quería demostrarle a su padre que se equivocaba, dejarlo en verguenza y repudiarlo en público. La pruebas de paternidad afirmaron la posicion del hombre, el no era el padre de la chica. La cara de ella era de tierra trágame y entonces las miradas se dirigieron a la madre y al pedirle explicaciones ella dijo que la máquina podía decir lo que quisiera pero ella no iba a comentar nada. Te juro que me quería morir, me puse en el pellejo de la chica y no entendía nada. ¿por qué van a esos programas guardando semejantes mentiras? ¿Serán verdad o se trata de actores?.... pero como la realidad supera a la ficcion yo me lo creo todo.



Anonymous Josep (01/09/2005 11:51) dijo (10/11/05 22:01):  

Iván (no tengo webs de reproducir el caligrama):
Gracias por la aclaración. Estaremos atentos a los acontecimientos...

Su:
¿Verdad o actores? Se dice que todos somos actores de los de teatro griego, con nuestra máscara que nos oculta y nos protege de los demás. Supuestamente, en los programas de testimonios se busca arrancar la máscara a los personajes y mostrar lo que ocultan sus actores, aun a costa de violentar a aquellos que accidentalmente topamos con sus miserias. La audiencia que acude a las gradas del teatro de forma voluntaria se escuda en el pretexto de que estos espectáculos le permite abstraerse de sus problemas cotidianos. De hecho, esa es legendariamente una de las funciones de los medios de comunicación, y no seré yo quien juzgue su idoneidad: cada cual es responsable de sus actos. Leyendo algo sobre este 'pogama', me encontré en un foro una frase del tipo "los testimonios cobran por hablar; lo sé de buena tinta". No me pareció una fuente fiable, pero de cualquier modo por un instante vi el círculo cerrado: nadie sale a la palestra a publicar sus vergüenzas si no es a cambio de un empujón que le ayude a acabar el mes. Lo que está claro es que a las productoras este formato les resulta rentable. Si no, por ley de mercado, caerían de la parrilla.



Anonymous Adrián (01/09/2005 18:01) dijo (10/11/05 22:01):  

Muy señor mío... aajjaaj Qué iba a decir yo.... Ah si, que ese programa me quita el sueño. En una ocasión lo oí de fondo mientras estaba al pc (qué raro...). Una pareja de veintitantos años los dos, el chaval con pocas luces y la chica con todavía menos, pero con maneras de mantis religiosa. El motivo por el que acudían es porque dudaba de la virginidad de su compañero sentimental... sin comentarios. Un largo et cétera, pero si os engancha la historia tan sólo poner la 3, que tienen para dar y regalar todos los días. En cuanto a lo de la musiquilla, señor Sheriff, te pondría aquí un step-by-step, pero acabo antes dejándote el link a este magnífico espacio, en donde lo explican mejor y más rápido, a mi entender. Espero que te sirva de ayuda. El espacio en cuestión: http://spaces.msn.com/members/mmadrigal
Saludos cordiales, Adrián



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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