El vuelo de la avutarda

 

16.9.05

Profesores y maestros

Hay personas que son deliciosas de escuchar. Ayer oía hablar a Jorge Bucay en el magazine de TV3 El Club y me quedé enganchado a sus palabras. Bucay es un psicólogo argentino de los que apetece escuchar, que cuenta con unos catorce libros a sus espaldas, con dos millones de ejemplares vendidos en España por los que el público del programa de ayer le agradecía vía sms la ayuda prestada, aunque él precisaba que solamente brinda herramientas para que sea cada uno quien halle la solución a sus problemas. Muy didáctico, frecuentemente esboza sus ideas a través de juegos, cuentos o alegorías, para que sea el lector quien formule sus propias conclusiones.

En el programa propuso un juego que me llamó la atención. Pidió a las personas del público que intentaran recordar el nombre de las cinco personas más ricas del mundo, las tres últimas Miss Universo, los dos últimos premios Pulitzer y el último premio Nobel de Física. Obviamente, nadie supo responder. Bucay solicitó entonces que cada cual pensara en dos profesores que le hubieran servido de ayuda, tres amigos de la infancia, alguien con quien disfrutasen pasando el tiempo y el nombre de alguna persona que los hubiera hecho sentir especiales alguna vez.

Su reflexión fue clara: ¿para qué perder el tiempo en llegar a obtener premios o riqueza si nadie te va a recordar por esto? Y su moraleja, contudente: "Tras la muerte, tú sigues estando en aquella gente en la que dejaste algo; eso es la inmortalidad". Y de esta forma tan sencilla, rompió los esquemas de todos los mandatarios que han querido pasar a la posteridad por sus logros en la anexión de territorios a sus dominios, y que tanto han ansiado ser retratados o esculpidos en posición victoriosa para que jamás se borrara su heroico y a la vez infausto recuerdo.

Jorge Bucay. Imagen de Televisió de CatalunyaDesde hace varios meses, siento una especial nostalgia. Ya soy nostálgico por naturaleza; siempre siento añoranza hasta de lo que cené la noche anterior, pero últimamente lo mío roza la enfermedad. Desde hace varios meses, pienso en todas esas personas a las que aludía Bucay: profesores, conocidos y amigos. Quizá no todos impartan clases, pero sin duda han sido mis maestros. Porque con todos y de todos aprendí, y mucho. Y me maldigo por haber perdido el contacto con muchos de ellos. Soy un desastre para mantener las relaciones. No hay rupturas, no hay discusiones, no hay nada, sólo descuido, abandono, enfriamiento. Una vez me regalaron un cactus y se me murió de sed. Ahora que lo pienso... vaya un regalo.

Y en este estado de morriña me encuentro yo con el cuentista Bucay, encaramado a la ventana por excelencia, liándome con su melodía de sirena, y noto cómo la nostalgia me envuelve. De pronto, ya no estoy en el comedor viendo la tele, sino que me he trasladado a aquellas clases de Literatura con Ramón Bermúdez, donde aprendí a leer realmente, a aquellas explicaciones del bueno de Jesús García y a aquellos inacabables discursos de la Montero y el Tubau. Y mientras escucho a todas estas personas me veo de nuevo pinchando música con mis queridos compañeros de fatigas, sobre los vestuarios junto a una pista de baloncesto dando una sesión a los alumnos del instituto. Pero ya ha cambiado el entorno y ahora estoy tras el micrófono, en la radio. Y vuelve a girar el guión para llevarme de la facultad al teléfono de la redacción; y mientras, estoy en la panadería, a la vez que escucho a Arjona al sacarme el carnet de conducir el mismo año que me caso, y voy de ahí al hospital, y llego luego al camión, y de la carretera al almacén, cuando mi compañera de viaje da a luz una preciosidad que con el tiempo me enseñará mucho más que el resto de los mortales, y desde la felicidad caigo en uno de los peores episodios laborales de mi vida, y luego me encaramo a 36 metros sin saber qué narices hago yo en lo alto de una grúa, si al paso siguiente estaré administrando sistemas informáticos y de comunicación a la vez que estudio cómo reducir costes de explotación, y cada cara se me aparece al tiempo que desaparece la anterior, en un continuo fundido confundido de faces grises sobre fondo negro. Tantas caras, tantas personas, tantas historias, tantas risas, tantos nervios, tantos gritos. Tantas vivencias.

Me pregunto en cuánta gente habré dejado yo algo. Mucha gente ha dejado algo en mí.

 

5 comentarios:

Que tielno....
Seguro que has dejado mucho de ti y se acordarán. Yo siento nostalgia de la época y no tanto de la gente. Aunque la noche pasada soñé con un chico de mi colegio al que hará unos 12 años (+ o -) que no veo... que cosas!!

Como Bucay yo creo que no necesitas hacer grandes logros históricos para que se acuerden de ti, sólo hace falta tener buen corazón.
Besitos y buen finde.



vaya te casaste muy joven.... eso o mientes como un bellaco en lo a que tu edad se refiere.... :)
Muchas gracias por la felicitacion. Besos



Anonymous DUE907 (16/09/2005 20:20) dijo (11/11/05 18:41):  

Hola Josep!!!estoy como un niño con zapatos nuevos...En mi debut público, ya me han contestado 3!!!pensé k pasarian de largo...
Soy una auténtica novata en esto de los blog.Hasta ahora solo los leia..Me parecía un juego de niños hasta que encontre a Elena k canta y baila(hace dias k no se nada de ell..donde estas elena?) y a Su de unahabitacionpropia(besitos!), k me dieron otro punto de vista y me animaron a aventurarme. Aun es un blog algo pobre, xk no s como añadir canciones y se me da fatal agregar imagenes(si tienes un momentillo...)...Xo todo se andará!!
Millones de gracias por tu apoyo,y decirte que estas invitado al mio cuando quieras...Yo me uno a tu grupo de fans!! Hasta muy pronto!

PD:lo de mi dualidad de procedencias,en realidad es mas complicado de lo k parece,xo ya te lo explicare algun dia...



Anonymous DUE907 (16/09/2005 22:02) dijo (11/11/05 18:42):  

EY...fabuloso!!muchisimas gracias. Tb cecirte que me has imresionado un tu diversidad cultural!lo de "Nire herri maitea" estaba convencida k apenas nadie lo entenderia!! Muchas gracias por el detalle. Laisterarte eta eskerrik asko! Muxus zuretzat ere ; >



Anonymous UCHI (16/09/2005 23:43) dijo (11/11/05 18:42):  

he leido por ahi un comentario tuyo que me hizo visitarte, jajaja es el del elefante que te ha aparecido en tu casa, que me parece que es mio, pero la cabra que tengo en la cocina no sé de quien sera, jajaja un saludo y encantada!!



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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