El vuelo de la avutarda

 

28.9.05

Happy birthday to whom?

Cumplir años es una faena. Yo no sé a cuento de qué viene tanta alegría en los cumpleaños. Si eres mayorcito, ya sabes que los cumpleaños son penosos porque te indican que te estás haciendo viejo. Y si ya no te estás haciendo sino que lo eres y ya tienes críos a tu cargo, peor todavía. Porque los niños de hoy en día hacen más fiestas de cumpleaños que pelos tienen en la cabeza. En casa cada dos días tenemos una invitación. Para mí que las falsifican los mismos críos, porque me da a mí que mi hija va a más cumpleaños que niños conoce. Si parece la Gunilla von Bismarck, ¡toda la semana de farra en farra! Y como los muy jodíos de los niños son todos igual, pues a ver quién es el listo que se arriesga a decir que no, que el cumpleaños de ese chaval rubito y gordete ya se ha celebrado cuatro veces este mes, ¡que cuando salga del colegio tendrá setenta años por lo menos!

Ahora está de moda hacer fiestecitas por todo lo grande. Antes, cuando éramos pequeños, si el rico de la clase montaba una fiesta aquello era un acontecimiento de magnitud 10 en la escala de Niño. Y la hacía en su casa, nos daban a todos un cacho de pan con nocilla y, hala, todos a corretear por el patio. Y tan contentos. Ahora no. Ahora las fiestas se prodigan por doquier, y los padres compiten entre sí a la hora de escoger el lugar donde se celebrará. Claro que, bien mirado, con lo bestias que son los niños hoy en día, cualquiera les monta una fiesta en casa, para que les rayen las paredes al piso, les rallen la cabeza a los padres o les hagan añicos el jarrón que dejó la abuela y que no gusta a nadie pero ay de aquel que ose tirarlo al suelo y lograr el sueño secreto de toda la familia. Total, que como montar la fiesta en casa es un marrón, es mejor pasarle el mochuelo a otro.

Ahora hay lugares variopintos donde celebrar por todo lo alto que han pasado 365 días desde la última vez que la familia se dejó medio sueldo en la fiestecita de la criatura. El clásico es el chiquipark de turno, que es como una colección de columpios de plástico superrequeteseguros y montados bajo techo, en un local comercial sobre el cual únicamente puede vivir una pareja de ancianos sin sonotone o un loco al que tanto le da oír gritos todo el día. Porque la fiesta consiste, básicamente, en una horda de críos -no siempre conocidos por el anfitrión- que se dedican a zamparse lo que les sirven, correr arriba y abajo por los columpios y dar saltos en la piscina de bolas hasta marearse y acabar vomitando la merienda. Todo eso sin parar de gritar, claro.

Al llegar a la fiesta, identificas rápidamente a los padres de la criatura porque son los únicos que no sonríen. Al inicio de la celebración, sus caras están serias porque les acaban de confirmar cuánto les costará la broma. Viendo lo que hay, tú dejas al crío allí y con cualquier excusa idiota coges la puerta y te vas, mientras los padres del niño que ha tenido la ocurrencia de cumplir años te observan con una mirada perdida, a medio camino entre la envidia, el odio y la desesperación por lo que se les avecina. Cuando, pasadas las horas, vuelves a recoger a tu retoño, que ahora está medio rebozado en chocolate y zumo de melocotón porque un crío ha jugado a hacer de coctelera y ha bañado a todo aquel que se hallaba a menos de 50 metros, ves que los padres están a punto de buscar un lugar de donde ahorcarse, porque tanto grito seguido no hay quien lo aguante.

El otro día leí lo último que me faltaba por ver en materia de celebraciones de cumpleaños. ¡Resulta que Ikea también monta fiestas para niños! Eso sí, sólo de lunes a viernes, porque a ver quién es el guapo que monta una fiesta en Ikea un sábado, que para encajar al niño en la ludoteca tienes que hacer palanca cogiendo a otro crío por las piernas y metiendo su cabeza entre la multitud para abrir un hueco donde meter a tu hijo. Yo cuando vi lo de los cumpleaños me quedé mirando dos o tres veces el cartel. Porque, vamos a ver, si en un chiquipark las cosas van como van, ¿qué no puede suceder en Ikea? Para empezar, me imagino que en el cumpleaños en cuestión darán de merendar pasteles suecos que no conoce ni su padre, con lo que los niños no comerán nada. Eso, en parte, evita las vomitonas, así que algo tiene de positivo. Pero es que, comidas aparte, me da a mí en la nariz que siendo de Ikea, la fiesta tiene que ser de baratillo. Llámame maniático, también.

Me lo veo venir: en cuanto llegas, lo primero que tienes que hacer es inflar tus propios globos, decorar tu propia sala e incluso montar tus propias mesas para que tus propios niños puedan proferir sus propios gritos. Es como el del chiste, que llega para hacer una entrevista de trabajo a Ikea y lo primero que le dicen es que monte la silla para poder sentarse. Y no sólo eso. Ya me lo estoy imaginando. Si tu hijo es un triste que no tiene amigos ni compañeros ni conocidos ni saludados ni nada de nada, siempre puedes montar los invitados. Que en cuanto los sacas del embalaje ya ves que algo no va bien. Porque tú le pones voluntad, pero si con la llavecita Allen en forma de doble L que te ponen no hay Dios que monte un mueble, imagínate montar un crío con las instrucciones esas que te ponen sin una sola explicación. "No, si con los dibujos ya se entiende". ¿Ah, sí? ¿Y por qué el último armario que me compré en Ikea lo estoy usando como bicicleta estática?

Luego, están los artículos tarados. Que si ya de entrada los niños no es que anden muy finos, ¿cómo van a estar unos críos comprados en Ikea? Ahí está ese que cuando te piensas que está acabado de montar, resulta que está todo descuadrado, que el resto de los niños se piensan que has alquilado a un actor para que interprete el personaje del jorobado de Notre Dame pero resulta que no. Luego está ese niño que le cuelga más una pierna que otra, y me refiero a una de un lado. O uno que le falta un tornillo... bueno, más o menos como le pasa a los demás aunque la fiesta no sea de Ikea, o sea que este puede pasar por bueno; por niño convencional, quiero decir.

Cuando Serrat escribió aquello de que "nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós", el buen hombre no conocía las fiestas de cumpleaños de hoy en día. No es que no queramos que crezcan. Lo que no queremos es que cumplan años, que es diferente.

¿Cumpleaños Feliz?

 

4 comentarios:

Si es que lo niños de hoy en día ya nacen con compromisos sociales. Habrá que pedirle a los jefes un sobresueldo para estos acontecimientos, que si echamos cuentas.... Yo, como siempre pensando en la pela. Parezco catalana oye!! jajaja es broma, ya se que son topicazos. Besiños.



Anonymous Adrián (28/09/2005 21:03) dijo (17/11/05 19:04):  

¿Cumpleaños en el Ikea? lo que nos faltaba. Me pregunto si también tendran que recorrer todas las secciones del área de juegos para poder llegar a la piscina de bolas, y cuando acaben el recorrido les estaran esperando en el self-service... Pues en unos días es el cumpleaños de mi hermano pequeño, ya se pueden ir preparando los empleados de ChikiPark, y de otras 5 o 6 ludotecas.... pensamos marcar tendencia: Lo último en cumpleaños para niños será la tournée en 24 horas. Los niños irán de parque en parque y de merendola en merendola de forma intensiva durante dos días, pensamos grabar el acontecimiento en vídeo en plan nuestro propio gran hermano, un documental para el Discovery Channel sobre las conductas urbanas de los subgrupos infantiles, y el making off con entrevistas en persona a padres y demás realizadores. Todo un exitazo. Y si gusta, el año que viene otra vez! ¡¡¡¡Felices cumpleaños a todos!!!!

Josep; suerte con la intervención y ánimos para el día a día (o cumpleaños a cumpleaños)

Saludos cordiales, Adrián



Anonymous Adrián (28/09/2005 21:05) dijo (17/11/05 19:05):  

y no es una errata, 24h --> 2 días, o creeis que los niños no duermen? xDDDD



Anonymous Josep (29/09/2005 01:35) dijo (17/11/05 19:07):  

SU:
Ya te digo. Estoy a punto de comprarle una palm a mi hija pa gestionar su ajetreada vida, jajaja. Oye, y no tengas complejos de mirar la pela, que como cantaban en "Cabaret", money makes the world go round, go round, go round...

ADRIÁN:
Gracias por los deseos, pero todavía queda un mes. A ver si nos vamos a pasar 30 días con el quirófano parriba, el quirófano pabajo. Que esto va a parecer "Hospital Central", juer! Otia, y para lo del vídeo del cumple vais a alquilar una 'scorpio'? Digo, una de estas cámaras robotizadas que se cuelgan de un brazo enorme para hacer planos en movimiento y tal, que te sirven igual pa un barrío que pa un fregao. Considéralo. Supongo que por chorrocientos mil leuros de na te la dejan pa los dos días que dure la farra. Por cierto, que si dura un poco más puede pasar por boda gitana, XD

Mira, hasta te paso un enlace pa que te lo mires: http://www.servicevision.net/scorpiohead_v.html para lo que es la cámara, y http://www.servicevisionsystem.com/index2.html para el brazo de la grúa (crane, en inglés), juas juas juasss.

Enga, que vaya muy bien. Un abrazo. Ah, y un tironcillo de orejicas pa tu brother.



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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