El vuelo de la avutarda

 

2.9.05

A factura por fractura

El Hospital La Fe, en Valencia, ha comenzado a pasar factura a sus pacientes (literalmente) para concienciarlos del gasto que ocasionan a la sanidad pública. Antes de diciembre, todos los hospitales valencianos operarán del mismo modo. Me parece maravilloso, casi tanto como a Manolo, que al recibir la primera factura informativa, de poco menos que 79500 euros más IVA, sonreía ante las cámaras que se hicieron eco del acontecimiento. El hombre tuvo la ocurrencia de plantarse en el hospital con un hígado y un riñón que, según el equipo médico, merecían ser trasplantados. Así que se sometió a una doble intervención y luego tuvo la osadía de permanecer durante 18 días en cama, mantenido por el sistema sanitario público. Me imagino a una chica que, tras tres meses de permanecer en coma por un accidente de tráfico, al despertar lo primero que reciba sea una factura informativa por los gastos que ha ocasionado el hecho de haber sido embestida por un camión sin frenos. No se me ocurre un momento más feliz en la vida de una persona: ¡volver a nacer para saberse deudor!

Gasto sanitario

Me parece un invento tan positivo que he decidido tomar el debido ejemplo. Yo voy a fundar una sociedad limitada para facturar al sistema sanitario público todo el tiempo que pierdo en las salas de espera de sus dependencias, todos los cuartos de hora que pierdo explicando a cada médico mi historial a causa de sus trasnochados sistemas de almacenaje de datos y de comunicación entre centros; les facturaré también el importe que me suponen los viajes que debo realizar a los diversos centros sanitarios a causa de sus deficientes sistemas de programación de visitas, los gastos de mensajería que se ahorran enviándome a mí como mula con mi expediente de un centro a otro, y en definitiva les presentaré factura por todas aquellas ineficiencias que revierten en mi contra.

Y, ahora que me he animado a facturar, se me ocurre algo más. En mi ambulatorio, sólo hay aire acondicionado en un par o tres de despachos que los médicos veteranos utilizan para pasar consulta. La sala de espera, las salas de enfermería y los despachos del médico suplente de turno son hornos donde se mantienen las puertas abiertas para poder subsistir. ¿Puedo pasar factura al sistema sanitario público por las molestias ocasionadas debido a estos inconvenientes? De hecho, hasta estoy por establecer un balance entre lo que he contribuido a la Seguridad Social de forma directa e indirecta y el gasto que personalmente le he ocasionado hasta la fecha. Por curiosidad.

Existe en algunas unidades de ciertos centros pertenecientes a los organismos públicos la equivocada idea de que el usuario no es un cliente, sino un ser inferior, que como en tiempos de Larra aparece tras la ventanilla para que esta se le cierre de un golpe, instándolo a volver al día siguiente. La Agencia Valenciana de la Salud acaba de ratificar esta mi sensación, forjada ya hace años cuando colaboré en un hospital público catalán. Y no sólo ha elevado mi sensación a la categoría de certeza; al crear la norma, ha legitimado esta aberración: los ciudadanos resultamos una molestia para nuestros propios empleados, esos que pagamos con el dinero de nuestro bolsillo.

¿Es realmente necesario que nos planten ante las narices la suma de los gastos han generado nuestras dolencias? ¿Se trata de concienciación? Hablemos entonces de todos los médicos que incrementan la factura en gasto farmacéutico al recetar una marca concreta en vez de prescribir medicamentos genéricos. Tratemos también de todos los galenos que expenden recetas a diestro y siniestro en vez de contemplar terapias exentas de fármacos. No olvidemos tampoco que las largas listas de espera para derivaciones a especialistas o para intervenciones quirúrgicas generan absurdos gastos farmacológicos. ¿Eso es también achacable al paciente?

En la parte opuesta, me he enterado de que un ambulatorio de Vic (Barcelona) funciona de un modo algo especial: al parecer, el centro está compuesto por una cooperativa de médicos, enfermeros y administrativos que, a diferencia de los hospitales concertados, trabajan exclusivamente para la sanidad pública, sin perder por ello su visión de empresa privada. Así, en el ambulatorio realizan al instante cuantas pruebas son necesarias para la diagnosis del paciente, que recibe un trato exento de las largas esperas que caracterizan a los tratamientos terapéuticos realizados a través del entramado sanitario público convencional. Las palabras del director del centro lo dicen todo: él no se hizo médico para dedicarse a rellenar volantes; si hubiera querido dedicarse a rellenar volantes, sería administrativo. De cajón.

 

3 comentarios:

Pues algo así le debe pasar a mi médico. Le tengo alergia!! Y precisamente por las molestias que me produce la alergia he tenido que hacerle más visitas de las que me hubiera gustado. Pues nada que el tio es mudo, me tengo que enterar de lo que tengo tirándole de la lengua y leyendo los prospectos, porque lo suyo es recetar y recetar, como si no tuviera otra cosa que hacer que meterme fármacos a diestro y siniestro. Yo soy alérgica a los gatos y, al parecer al polen, y esto lo ha adivinado el médico con solo verme los pelillos de la nariz y los ojos.... digo yo que debería ir al alergólogo y hacerme pruebas para asegurar.... pero no, el me receta y si el medicamente no me va bien, pues probamos con otro, y si no, con otro... vamos que voy más drogada que Angel Cristo!!! Lo de la factura, supongo que no es mala idea, te da otra visión de la sanidad pública. Mi padre tuvo un accidente laboral hace muchos años y estuvo ingresado en un hospital privado, el no pagó un duro, claro, pero le dieron la factura y quedamos impresionados de cuanto cuesta una noche de alquiler en una habitacion de esas de 2 estrellas, el menú y todas las pruebas. Da la sensacion que te han tratado como un rey. Como siempre te felicito por tus textos, por tus críticas constructivas y lo magistralmente escritas. Un saludo.

PD: Ya veo que no he conseguido que me contaras a qué te dedicas.... me mata la curiosidad!! jajaja

PD2: Yo nunca te copiaría un texto, antes me corto la mano!! respeto mucho el trabajo de los demás. Sabes que te pillé un par de links... como un acceso directo desde mi blog, para no tener que pasar por aqui cada 5 minutos... aunque no me importaría. Por cierto, muy bien el aviso a navegantes. Yo he conseguido que el plagio desapareciera denuncíandolo.

PD3: Mis visitas nunca faltarán mientras sigas escribiendo así de bien. Estoy encantada de que me las devuelvas.



uff que rollo te he soltao!!



Anonymous Josep (03/09/2005 21:48) dijo (11/11/05 15:06):  

Respuesta al comentario más largo:

1. Por lo que tengo entendido, mejor que no te metas en pruebas de alergias, que una vez empiezas nunca acabas... Insisto: por lo que me han dicho, que yo siempre he pasao de esas cosas. Si me noto las narices como una patata, pues ajo y agua: ya se me pasará.
2. En cuanto a lo de las facturas, no me importaría recibirlas si (lo dicho) yo estuviera en igualdad de condiciones, porque habría tela telita para facturarles. Por curiosidad, ¿cuánto cobran por esa bazofia que sirven a la hora de comer?
3. Graaaaacias por tanta alabanza. Al final lograrás que me lo crea y todo, ja, ja, ja.
PD.: Je, je. ¿Y no es mejor así?
PD2.: Lo sé. No me inquieta lo que hagas tú con mis textos.
PD3.: Pues nada, iremos de casa en casa, viéndonos siempre que quieras.

Un besiño.
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Respuesta al comentario breve:

Pero, ¿y lo descansada que te has quedado?



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