El vuelo de la avutarda

 

19.9.05

Diversidad y diversión

Me gusta el cine. Y lo prefiero en versión original. Existe una razón pragmática, y es que lo paso bien despertando el oído para los pocos idiomas que conozco. Quizá de esta forma pierda parte del contenido, pero conservo toda la expresividad dada por los actores. Aunque en España podemos vanagloriarnos de tener un increíble elenco dedicado a las versiones traducidas, ningún actor con todo su esfuerzo puede, en un frío estudio de doblaje, transmitir la calidez, la pasión y todo el aporte de inflexiones que el intérprete original crea en la pantalla.

Debido a esto, siempre que puedo elegir voy a ver las películas en el idioma en que fueron rodadas. En algún caso, como el de las alemanas El Hundimiento (Der untergang, de Olivier Hirschbiegel, 2004) y Good bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003) reconozco que con suerte pillaba alguna palabra, por desconocimiento de la lengua de Goethe, y sin embargo las voces originales me trasmitieron todos los matices de las interpretaciones como ningún actor de doblaje podría, según pude comprobar más tarde viendo las versiones traducidas de estos largometrajes.

En este contexto resulta interesante ver en versión original Las muñecas rusas (Les poupées russes, de Cédric Klapisch, 2005), segunda parte de la delirante Una casa de Locos (L'auberge espagnol, 2002), película que recuerdo haber citado no hace muchos días en este mismo lugar. A primera vista, resulta curioso encontrar una historia narrada en varios idiomas: francés, inglés, ruso, español y alguna frase en catalán. En un inicio, casi parece de locos, pero el oído poco a poco se acaba acostumbrando al mosaico idiomático.

Son las lenguas propias de sus personajes, y como en la vida real se entrelazan. El protagonista, el parisino Xavier, alterna el francés y el inglés en su relación con la modelo Celia Shelton. Wendy no se mueve del inglés ni con su recién estrenada cuñada rusa. Soledad alterna el idioma de Shakespeare con algún comentario en castellano o catalán, según le venga en gana. Como sucede fuera de la pantalla, en la película la lengua es un rasgo más de cada cual, así que al unir gente procedente de distintas culturas se mezclan igualmente sus medios de expresión.

En el mundo, son pocos los países verdaderamente monolingües. Pese a ello, mucha es la gente que cree que a cada estado le corresponde un solo idioma. Los ejercicios cinematográficos de Cédric Klapisch pueden servir para hacer ver a las personas que la diversidad, lejos de caótica (o quizá pese al caos) puede ser divertida. Una divertida revancha contra el castigo impuesto en Babilonia por el quebrantamiento de las leyes divinas. Los malentendidos que se originan por el desconocimiento mutuo tienen una solución universal: la sonrisa y la disculpa si procede.

A causa de algún comentario recibido en este espacio, se me ha ido hoy el pensamiento hacia la sociolingüística. Ya quisiera yo conocer bien todas las lenguas de España. De esta manera me sentiría mucho más rico de lo que ya soy. Porque las lenguas son cultura, y la cultura es riqueza. Y no hablo únicamente de aquellas que se consideran idioma, sino también de los considerados dialectos, concepto que por más que reviso en su definición según el Diccionario de la RAE, nunca he tenido claro. En el contexto de una Europa multicultural, cabe no olvidar que la diversidad puede ser divertida. Más nos vale.

Sin fronteras

 

2 comentarios:

Y tanta riqueza!! Ya sólo en galicia hay muchas variantes del gallego, dependiendo de la zona. Aunque hay una normativizada las otras tambien se consideran válidas. Como te decía antes yo apenas lo hablo, sólo con aquellas personas que se dirigen a mi en gallego, normalmente gente mayor. y es una pena, a mi no me gustaría que se perdiese. En cuanto al cine no puedo opinar, ya que ni me acuerdo la última vez que conseguí ver una película entera... da igual el idioma en que esté, yo siempre me quedo dormida...



Anonymous Josep (20/09/2005 14:40) dijo (17/11/05 12:50):  

Hola, Su. Sabía lo de Galicia por un amigo de la infancia y por una compañera que tuve en la facultad, que me contaron lo de la variedad de dialectos entre poblaciones, zonas rurales, aldeas... Esto me recuerda al caso vasco, donde (si no voy errado y que me corrija alguien si me equivoco) el euskera se ha ido conservando en caseríos aislados por lo que cada cual lo habla un poco a su manera. En Catalunya hay varios dialectos, que ya quedaron definidos y estructurados a principios del s.XX, pero la campaña de estandarización a partir del dialecto central durante la normalización posterior al franquismo fue muy fuerte aunque no exterminadora. Como ejemplo de curiosa diglosia, tenemos la gente de Lleida que habla dos variantes del catalán: una, la estándar, en medios de comunicación, y otra, la suya propia, cuando se halla en su tierra, con los suyos. Últimamente se están intentando "renormalizar" las cosas, y en este sentido vemos ya en TV3 cómo cada cual habla la lengua a su modo, sin importarle que sus modismos lleguen al resto de la población. Como todo, es cuestión de tiempo. Me pregunto cuándo veremos una teleserie en TVE, Antena 3 o Telecinco donde los actores conserven el acento original de su tierra, sin disfrazarlo. Los andaluces más o menos lo han conseguido. Los gallegos también, aunque generalmente sus acentos sirven más para la caricatura que para cualquier otra cosa ¿Para cuándo un canario, un extremeño o un murciano hablando en la tele como hablan en sus respectivas casas?
Por cierto, tu narcolepsia cinematofóbica es preocupante. ¿Has acudido al médico? XD Un besiño.



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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