El vuelo de la avutarda

 

5.9.05

De los pañales al agua de borrajas

¡Albricias! La alegría me invade; he pedido al párroco que haga repicar las campanas en señal de júbilo. ¡Aleluya! Ahora que llega la vuelta al cole, cuando muchos estamos pendientes de cuánto cuesta llenar la cesta de la compra con todo lo que tiene que ver con nuestros retoños, me encuentro con una noticia que me llena de gozo y algarabía: Convergència i Unió ha presentado en el Congreso de los Diputados lo que constituye, según el portavoz de la coalición para temas de Economía y Hacienda, Josep Sánchez Llibre, una "vieja reivindicación" de la formación política como medida de apoyo a las familias: los pañales de un solo uso deben venderse con un IVA del 4%, como artículo de consumo básico, y no soportando el gravamen del 16% como ocurre en la actualidad.

Cuando España tiene un índice de fecundidad de 1,26 hijos por mujer fértil (porción de niño arriba, porción abajo), siendo esta cifra una de las tasas más bajas del mundo, sorprende comprobar que un grupo político ha dado en la diana: si se aplica un IVA menor a los pañales, se ayuda de una forma impresionante a ese 56% de las familias que en la actualidad no llegan a final de mes ni haciendo el pino puente con el presupuesto, se eliminan los problemas de conciliación de vida laboral y familiar que manifiesta tener un 46% de los ciudadanos y, ya de paso, se evita que una mujer sin hijos equivalga, en una entrevista de trabajo, a una bomba de relojería procreadora, que una mujer con hijos sea en igual trance sinónimo de problema y que una mujer embarazada simplemente no sea. Por fin lo han entendido los políticos: todo estaba en los pañales.

En pañales

En pañales camina la imagen de una clase política vinculada en algo con el mundo tangible. Mientras en Madrid Rodríguez Zapatero y Rajoy se entrevistan en un tono de "¿y yo qué hago aquí?", "pues mira, lo mismo que yo" al forzar las sonrisas y encajar (que no estrechar) las manos ante los fotógrafos; mientras en Barcelona la clase política se pasea arriba y abajo con la reforma del Estatut d'Autonomia, la calle cabalga a mil leguas por delante. La reforma del Estatut se ha dado a conocer por campañas publicitarias que han sido presupuestadas, creadas, emitidas y visionadas por la población.  El autobús del Estatut ha viajado por todos los pueblos, recogiendo proposiciones de los ciudadanos. ¡Qué satisfacción! El pueblo ha hablado. ¿Se le ha escuchado?

Llevamos días criticando la falta de agilidad del presidente de EEUU al semiabandonar durante demasiado tiempo a los ciudadanos de New Orleans sacudidos por el Katrina. Deberíamos haber entendido ya que las soluciones, cuando llegan tarde, no son soluciones sino muestras de recochineo. En Catalunya, la mejora de la Sanidad, la Educación y otras materias sociales pende del hilo del Estatut: esa maravillosa herramienta que debe permitir que podamos organizarnos mejor. Otras autonomías nos miran con interés, a ver qué hacemos. Yo me sumo a ellos. Hemos llegado a un punto que a mí empieza a darme igual lo bien que nos organicemos, mientras comencemos a movernos. O eso, o nos dedicamos al embotellamiento del agua de borrajas, que se nos da muy bien.

 

1 comentarios:

Yo casi que me animaba.... con esa medida!!! pero como decía mi abuela... menos dá una piedra.
Un besiño...



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