El vuelo de la avutarda

 

7.8.05

"Semen, una historia de amor"

Ya es lástima que a Semen hayan tenido que añadirle la coletilla "una historia de amor" para vencer todos los recelos del enjambre de productoras y distribuidoras que son necesarias en España para llevar a las pantallas cualquier película. Semen se deja ver. Se disfruta desde el primer al último fotograma (a pesar de un error garrafal sobre la fecha de la muerte de John Lennon). La trama me recuerda a los continuos desencuentros de Los amantes del círculo polar, pero sin esa sofisticada frialdad que invadía la película de Julio Médem.

Ernesto Alterio en 'Semen, una historia de amor'

Aquí encontramos una pareja totalmente antagónica e imposible (interpretada por Ernesto Alterio y Leticia Dolera), que se persiguen a través de toda suerte de peripecias al estilo de Amélie, aunque con más agilidad todavía, con unos diálogos fresquísimos, un sinfín de equívocos y una serie de gags fantásticos, como la historia de cómo un paquete de cereales se convierte en elemento mágico para el reencuentro de los protagonistas.

Hay momentos memorables, como las secuencias en que Ernesto Alterio clona a Harold Lloyd perseguido por un perro o alcanzando el tren en que escapa su amor imposible. Es también un lujo encontrar al binomio Alterio (Ernesto y su padre, Héctor) encarnando en pantalla a un padre e hijo náufragos de sí mismos, con una secuencia que lo dice todo: el momento en que vemos a ambos batiéndose en un tragicómico duelo de depresiones, negándose a abandonar la cama, sumidos en la autocompasión.

En un aspecto más técnico, veo la película con momentos divididos en dos calidades: hay secuencias bien plasmadas y secuencias magníficamente retratadas: planos cenitales, travellings reforzando el ritmo de la acción y color, sobre todo, mucho color. A veces, tomando cierta forma de video-clip; en ocasiones, llegando al punto de recordar un anuncio de compresas. Pero siempre con un trasfondo mágico que hace de la película un todo, aderezado con el espectacular vestuario que arropa y define (viste) realmente a cada personaje.

A pesar de la buena acogida de la película en el Festival de Cine de Málaga, leo críticas feroces hacia esta obra de Inés París y Daniela Fejerman, directoras de A mi madre le gustan las mujeres, como la firmada por Almudena Muñoz Pérez. Me hacen gracia los críticos. Detrás de la barrera se ven bien los toros. Para redactar una crítica no es necesario crear, preproducir, producir, montar ni promocionar nada. Sólo hace falta echar mano de la memoria (mental o escrita), asociar conceptos y derribar todo un proyecto de años de esfuerzo con apenas unas líneas de opinión.

Y eso siempre bajo la bandera de que el producto criticado debe responder a unos patrones entre los cuales se encuentra como base inamovible la sorpresa, la completa creatividad desde cero. Visto de esta forma, si una película huele a otra, mal vamos. Si extrapoláramos esta forma de enjuiciar las obras, ya podríamos quemar todas las bibliotecas, porque El Ingenioso Hidalgo de Don Quijote de la Mancha reunió por primera vez todas las facetas literarias a que ningún escritor pueda aspirar jamás. Por tanto, todo lo posterior sobraría.

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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