El vuelo de la avutarda

 

24.8.05

Que no se rompeee

Si queréis, este texto os lo podéis saltar, porque no voy a decir nada que no sepáis. De hecho, nunca digo nada que no sepáis, pero lo de hoy es un tema bastante manido, sobre todo en los últimos tiempos por medio del correo electrónico. Hablo del extraordinario celo con que hemos puesto de moda cuidar a nuestros retoños. Vale que hasta una cierta edad están indefensos ante el mundo, pero es que últimamente nos hemos pasao tres pueblos y una farmacia. Hemos pasado de llevar los niños a patadas a mantenerlos entre algodones, cuando no franela.

Ya estoy acostumbrado a ver niños de meses que apenas se enfrentan a los rigores meteorológicos: en primavera, en cuanto hace un poco de viento, se cubre con un plástico a modo de burbuja el cochecito en el que viajarán hasta que literalmente se desborden de él y no salen de su invernadero ni para respirar. Los ves cómo van creciendo en un microclima, como el personaje de Jim Carrey en El show de Truman, hasta que sus caras y sus cuerpos se aplastan contra el plástico, como si estuvieran viviendo un segundo embarazo en un útero fabricado por Jané.

El sábado, a unos 37ºC que estábamos, veía yo a una señora paseando un niño de unos seis meses tapado con un gorro, embutido en un mono de manga larga y cubierto con la manta del cochecito en que estaba sufriendo, a buen seguro, un inicio de escarlatina, como decían nuestras abuelas. Estuve a punto de llamar a los bomberos para que refrescaran de un manguerazo al pobre chaval, que debía estar acordándose de la madre que parió a la madre que lo parió, si no es que sus jóvenes neuronas se habían derretido ya, que por la cara que ponía todo podía ser.

Como dicen los correos a los que me refería al inicio, antes viajábamos hasta en los maleteros de los coches y sin atar por ninguna parte, íbamos en bicicleta sin casco, guantes ni coderas, nos caíamos de los columpios y no pasaba nada. A lo sumo, nos hacíamos una herida que se curaba con una tirita y un poco de agua oxigenada, alcohol si nos iba el rollo duro y mercromina si la cosa había llegado a más. No es que fuéramos descalabrándonos por las calles, pero si algo sucedía pues nos socorrían, nos echaban una bronca monumental y a otra cosa, mariposa.

Hemos pasado de vivir sin reparos a tener reparos porque vivan los niños de hoy. Dando una vuelta por el Carrefour el otro día, descubrí que junto a la sección de bicicletas hay una subsección de artículos de seguridad para ciclistas que da vértigo: ¡ni que los niños fueran a coger la bici y hacerse el Tourmalet de una tirada! De todo hay, oiga. Y si dejas a tu hijo ir con la bici sin que parezca robocop sobre ruedas, te expones a que el vecindario marque tu puerta con un cartel que diga "Aquí vive el irresponsable que expone a su hijo a actividades de alto riesgo".

Este mediodía me he quedado sin palabra cuando he visto los columpios que se instalan ahora en los parques. El asiento parece un arnés, que dirías que el niño vaya a saltar desde lo alto del Golden Gate haciendo puenting. Las cadenas van recubiertas de espuma, como si los niños fueran a engancharse los pelos entre los eslabones y así destrozarse la vida por siempre jamás. Imagino que los grilletes que unen las cadenas a la estructura deben de estar hipersupermegarreforzados, no vaya a ser que se suba al columpio un luchador de sumo y rompa algo.

Me lo he estado mirando durante un rato y hasta he estado tentado de subirme yo mismo, para ponerlo a prueba, pero me ha parecido tan seguro que he preferido irme a caminar por medio de la calzada, a ver si me atropellaba algún coche. Supongo que he sufrido un ataque de ansiedad debido a la superprotección que me rodeaba. No ha habido suerte: la calle estaba cortada al tráfico porque era la fiesta mayor del pueblo y el Ayuntamiento ha creído que era más seguro que los coches no transitaran por las calles principales en todo el día.

Ante todo, seguridad

 

3 comentarios:

Anonymous Akira (25/08/2005 0:39) dijo (10/11/05 20:42):  

Eso eso a ver si nos ponemos al día, ke nos tenemos ke kontar ke nuevos dolores acontecen en nuestras vidas... Muassssssssssssssssssssss (este te le cobro, ke ya he sobrepasado la franja horaria de hoy) jijijijiji aioooooooooos



Anonymous javiesteve (25/08/2005 15:40) dijo (10/11/05 20:43):  

La verdad es que para ser una página que trata acerca de asuntos más o menos serios esyán tratados de forma muy graciosa y amena. Sigue igual has conseguido un espacio muy interesante Y gracias por firmar en mi espacio...CHAO



Anonymous Kutxiii (26/08/2005 23:59) dijo (10/11/05 20:43):  

BUENISIMO!! JAJAJ ke bien escribes, dices cosas muy ciertas, pero a la vez las haces graciosas que siempre viene bien una pizca de gracia en la vida. Me seguiré pasando para leer más de tus pensamientos. Gracias por pasarte por mi espacio. un beso



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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