El vuelo de la avutarda

 

13.8.05

A lo mejor la lío...

Permitidme que por una vez entre en asuntos de política. No temáis: no seré demasiado pesado (o al menos, no más que habitualmente), pero es que hay algo que viene sacándome de mis casillas, y necesito dejarlo por escrito. Vaya por delante que siempre he pensado que, para vivir tranquilo y dejar en paz a los demás, ciertos temas deben guardarse para uno, porque al compartirlos en ocasiones descubres actitudes vehementes no siempre agradables que nunca hubieras esperado de las personas más apacibles del mundo. Algo semejante a lo que ocurriría si yo dijera que soy de tal o cual equipo de fútbol, aunque afortunadamente soy ateo: no creo en el dios Balón. Digamos que hoy en día, cuando tanta gente se confiesa escéptica en asuntos de política, los debates sobre esta materia sacan lo peor que habita en cada uno.

Como sabéis, yo utilizo la escritura en internet como un divertimento que invito a compartir. No deseo convencer a nadie de nada. Me basta con observar de vez en cuando algún dulce detalle que me impulsa a seguir volcando aquí mis cosillas. Como lo tomo así, no me cuadra en mi sencillo esquema mental que haya personas dispuestas a escribir sobre política con una rabia que contagian a aquel que cae en sus páginas.

En los casos que he podido observar, normalmente se atribuyen el dominio del saber y la total perspectiva de la historia para escupir a sus rivales de pensamiento panfletos que acostumbran a ser, cómo poco, faltos de rigor, maniqueos e insultantes. No voy a revelar aquí si simpatizo o no con algún partido en concreto. No es el lugar. Pero sí que observo cosas chocantes...

Me sorprende el gusto de todas las ideologías (desde la derecha a la izquierda incluyendo los nacionalismos) por reinventar la historia. Como somos un país tan cachondo, cada cual recuerda la faceta de la historia que más le conviene, e ignora deliberadamente el resto de los episodios que la componen. Y mientras lo hace, atribuye al oponente el vicio que con él comparte.

Otro vicio compartido por varios (y criticado en igual medida) consiste en el enrarecimiento sistemático del ambiente. Resulta jocoso el cinismo de todo aquel que, apelando a la unidad de un país o al diálogo para la solución de los problemas, arenga a sus seguidores en contra de los demás. Si lo analizamos un poco, ¿qué sentido tiene obrar así? ¿Realmente interesan las soluciones?

Afortunadamente, me lo tomo casi todo a guasa. Ya sufrieron bastante mis abuelos y mis padres como para que yo lleve también la cruz de haber nacido en un país cainita como este. Pero no me deja indiferente la rabia que algunas personas sienten y lanzan desde la radiofrecuencia y los ciberpúlpitos. ¿Para eso queremos unos medios de comunicación tan evolucionados y asequibles? Es una verdadera lástima.

 

1 comentarios:

Anonymous Akira (14/08/2005 18:08) dijo (10/11/05 20:28):  

Weno los medios de incomunicación seria otro tema ke daría mucho de ke hablar no??? Espero impaciente ke tomes nota de mi idea y ke nos hagas un desmembramiento de esos estupendos ke haces tu. Besotes gratis muaaaaaaaaaaaaaaaassssssss



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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