El vuelo de la avutarda

 

1.8.05

La Ley es la del más fuerte

A menudo busco letras de canciones en Internet. Como más de uno, supongo. Hoy he dado con una página en la que he encontrado un texto que me ha dado que pensar. Al parecer, el responsable de la web ha recibido lo que él denomina una “amenaza legal” que le ha obligado a retirar letras de canciones allí expuestas por una cuestión de derechos de autor. El responsable de la página web replica que en aquel lugar no se ha instado nunca a la piratería musical, y que la publicación de letras contribuía a la promoción de discos de forma gratuita para las compañías discográficas. Así, no entiende la medida adoptada por los propietarios de los derechos.

Bien es cierto que no se pueden difundir los textos ajenos, según la Ley de propiedad intelectual. Pero el matiz que introduce el responsable de esa página web me parece oportuno. Las letras retiradas pertenecen a un recopilatorio de éxitos de temporada (no indicaré cuál por motivos obvios), de modo que cualquier referencia a este disco constituía un elemento publicitario por sí mismo. Por otra parte, me pregunto si estoy incurriendo en algún delito cuando me hago eco de canciones ajenas en mis posts, sólo porque forman parte de mi propio bagaje. Pienso en la paradoja del artista halagado por el hecho de haber influido a los demás a través de su obra, y la Ley castigando esas influencias.

Al final va a ser ilícito tararear por la calle canciones ajenas. Me limitaré a silbar, a ver si con los desafinos logro pasar desapercibido. Todo esto me recuerda a una brillante columna de Josep Maria Espinàs (espero que no me demande) en El Periódico (espero que no me demanden) en que criticaba a McDonald’s (espero que no me demanden) diciendo con mucha sorna que al final habría que pedir licencia para hablar de los macarrones y la macedonia en referencia a un estúpido litigio que la compañía había mantenido por un uso supuestamente ilegítimo de la partícula Mc en no sé qué zarandaja. Pobres escoceses, pensé yo entonces, que los genuinos se llaman Mc en alusión al clan de que descienden.

Volviendo a centrarnos sobre la música, confieso que soy comprador de “grandes éxitos” de muchos artistas, porque entiendo que por necesidades de la industria cada álbum se rellena con mucha paja y cada cierto tiempo aparece un recopilatorio que sí merece la pena comprar. Bien, pues empiezo a estar literalmente harto de comprobar que en los discos que compro no aparece ni una letra de una puñetera canción. Muchas fotos (o no), muchos créditos y muchos agradecimientos que a mí ni fu ni fa, pero nada más. Si no fuera porque en principio estoy contra la piratería, me pregunto qué valor añadido me ofrecen realmente las compañías discográficas para que elija la vía legal de adquirir música.

Eso, sin contar con las cada vez más frecuentes trampas informáticas que impiden que yo reproduzca mi CD legalmente adquirido en mi ordenador Apple iMac y que obstaculizan la posibilidad de que yo extraiga legalmente archivos en formato mp3 para volcarlos dignamente en mi reproductor Creative, cosa que también es legal por mi parte. Como si esto fuera poco, al introducir en mi PC esos CD legalmente adquiridos, se abre un programa contra mi voluntad y es este quien toma el control de mi ordenador. Y un programa que toma el control del ordenador contra la voluntad de su propietario se denomina virus. Que yo sepa, no estoy incumpliendo ley alguna. Las discográficas, según lo expuesto, sí.

Espero que no me demanden...

 

1 comentarios:

Anonymous Akira (01/08/2005 12:45) dijo (10/11/05 19:12):  

Pos como tengan ke demandar a toda la gente ke ponen en sus blogs letras de canciones... ya pueden contratar a todos los bufetes de abogados del mundo mundial... en vez de sentirse orgullosos los estúpidos... Eso si que contribuye a la piratería: la antipatía y brusquedad de artistas y discograficas... si es ke no saben... Por ejemplo el Sr. Alejandro Sanz, pues en vez de aguantarse a ke le sigamos ayudando a mantener una de sus mansiones en Miami despotrica contra mi... ke tengo un misero sueldo y ke no puedo dedicarme a comprar todos sus maravillosos discos a 24 € el ejemplar... es decir... son tontines... mas vale pajaro en mano...



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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