El vuelo de la avutarda

 

15.7.05

Y yo con estos pelos...

Estos alemanes son unos cachondos. El canciller Gerhard Schroeder lleva años apareciendo en notas de prensa por motivos ajenos a la política. Primero fue cuando ganó la querella que había interpuesto contra una agencia de noticias que difundió las declaraciones de una asesora de imagen que recomendaba al canciller prescindir del tinte castaño oscuro. Ya se sabe que si un político se tiñe el pelo, no es honesto porque algo tendrá que ocultar. Menos mal que el resto de la clase política es totalmente fiable, a juzgar por los resultados de las encuestas de popularidad.

Más tarde, el cabaretista Elmar Brandt grabó una satírica versión alemana del “Aserejé” de las Ketchup. En la letra, que no me sé de memoria porque todavía estoy pendiente de aprenderme la original, aparecen referencias a problemas de corrupción y todas esas cosas que aquí nos suenan a desconocido, pero que en Alemania se ve que es el pan suyo de cada día. Pues el problema surgió porque en el vídeoclip se mostraba un muñeco fabricado a imagen y semejanza de Schroeder, con el pelo completamente blanco y pintándoselo alegremente con un pincel.

Leo ahora que Udo Walz, una especie de Lluís Llongueras alemán, que peina tanto a Schroeder como a la rival política del canciller, Angela Merkel, se ha decantado públicamente por esta última. Copio textualmente un párrafo de la Agencia Efe, porque no tiene desperdicio y así me ahorro pensar un comentario mordaz: “El peluquero alemán no quiso precisar cuál de estos políticos visita más a menudo su peluquería ni cuál es el nivel de relación con los líderes, pero asegura que la afiliación al partido responde simplemente a factores políticos.”

Rupert, ¡te necesito!

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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