El vuelo de la avutarda

 

2.7.05

Realidad y fotogenia hospitalense

Esta mañana he llorado en el cine como hacía tiempo que no me ocurría; quizá desde el día en que vi Do the right thing, de Spike Lee, allá por 1989. La historia de barrio que he contemplado hoy, afortunadamente, no era tan dura como aquella, aunque sí que me ha tocado más de cerca. Se han abierto ante mí las calles en las que viví durante tres años, el barrio que vio nacer y crecer a mi novia, hoy mi mujer. He asistido a una serie de historias extraordinariamente tratadas y entrelazadas. He observado una sensibilidad increíble en el tratamiento de las tramas, algunas de ellas especialmente delicadas en cada uno de sus detalles. He visto naturalidad. He reconocido los lugares, los ambientes, las personas. Me he integrado en la película como un personaje más de ese realista mosaico humano. Me ha emocionado especialmente escuchar el maravilloso Fly me to the moon durante el desenlace de las historias. Nunca imaginé que la ciudad en la que vine al mundo quedaría tan bien en la gran pantalla. Me cuesta expresar lo que he sentido, pero estas líneas han sido un pequeño resumen del impacto emocional que he sufrido hoy al ver Tapas.

Fotograma de Tapas

 

El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
Un intento de blog mantenido por Josep Camós
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