El vuelo de la avutarda

 

16.7.05

Aquí no hay quien viva... pero es que allí tampoco

No quiero aburrir a nadie hablando de mis problemas con las comunidades de vecinos. Pero es que de vez en cuando rememoro los lugares donde he vivido y, como soy medio Holden Caulfield (como todos, supongo), pues echo de menos hasta el olor de podredumbre de las cloacas de la calle en la que nací.

Mis primeros recuerdos van para aquellos vecinos que arrojaban al patio del entresuelo donde me crié todo tipo de porquería. Y no hablo (sólo) de pinzas de tender. Recuerdo con verdadera extrañeza la época en que tiraban patatas. ¿Qué creían, que se plantarían ellas solas entre las baldosas? Luego hubo una temporada que dejaron que el abuelo pusiera alpiste al canario que tenían enjaulado en el balcón. Y todas nuestras macetas se convirtieron en viveros de espigas, para regocijo de los gorriones que sobrevolaban el patio de mi casa, que al parecer no era particular.

Recuerdo también aquel Miguelín (medía 1,90m) que tenía verdaderos problemas mentales. No en vano en casa me comentaron que le habían estado dando corrientes y todo. Y yo, que no entendía nada, imaginaba a Miguelín gritando atado a una silla eléctrica emplazada en mitad de una sala blanquísima, aséptica, en el frenopático que teníamos a dos pueblos de casa. El caso es que, electrocutado o no, Miguelín era un tipo extrañísimo, que cuando te lo cruzabas en la escalera te saludaba de forma anormalmente efusiva. Y, si lo veías por nuestra calle, a lo mejor ni te reconocía.

Cuando cambié de hogar y me fui a vivir con mi novia, conocí a Carmen. Vivía en la puerta contigua a la nuestra, y cuando sonaba nuestro timbre ella siempre abría, porque se pensaba que habían llamado a su puerta. Nuestro timbre era de dos campanas y el suyo, de zumbador. Era un ser curioso. Limpiaba casas, pero en su hogar no pasaba nunca el paño al teléfono, por miedo a electrocutarse, decía. Su marido, inválido para cualquier tarea desde que sufrió un infarto, se dedicó durante un tiempo a vender números de lotería ilegal. Hasta que la policía le pidió un día la documentación y descubrieron que en su cartera había un papel con un teléfono y la anotación “Miguel, el de los números”.

Cambiamos de residencia, y fuimos a parar a una mancomunidad formada por diez comunidades de vecinos. Las reuniones de la mancomunidad eran como una asamblea antilerrouxista celebrada en un oscuro parking inmenso. En nuestra comunidad teníamos un presidente que, midiendo 1,30m, era capaz de sacar todo lo que llevaba dentro, como diría Àngel Llàcer, con suma facilidad: profería tales alaridos que yo siempre sospeché que de pequeño se había tragado un megáfono. Cuando llamaba a la puerta, me pillaba siempre in albis. Claro, como no lo veía por la mirilla, yo abría sin más, y allí estaba él, proyectando aquellos gritos que me ponían los pelos de punta.

Traumatizados por aquel presidente, nos trasladamos a una casa. Aquí tenemos un vecino peculiar. Un buen día le dijo a mi mujer que me pidiera mi parecer sobre unos enanitos que había dispuesto a lo largo de la tapia del jardín. Como si la opinión de mi mujer no bastara para hacerle entender que aquel paisaje era horrendo, el hombre le insistió porque todavía no los había encolado. Cuando mi mujer me transmitió el mensaje, digamos que no entendí bien sus palabras, y le dije que por mí podía encular todos los enanos que quisiera, mientras ellos no mostraran objeción alguna. Más allá de los enanos, el hombre ha hecho de su jardín un campo de tomateras y cebollas, como Chanquete alrededor de su Dorada.

El día menos pensado, aparecerán patatas en mi jardín y habré cerrado el círculo de mi vida.

Del barco de Chanquete, no nos moverán

 

4 comentarios:

Anonymous Adrián (16/07/2005 01:26) dijo (10/11/05 17:52):  

Hola de nuevo! Simplemente, genial xDD Si no es molestia, añadiré algunas experiencias non-gratas con algunos de nuestros vecinos. No ha más de 10 meses que alquilaron uno de los apartamentos de la primera planta, de los de 2 habitaciones, aunque eran más de 8 (los habituales, extras esporádicos habría más de 6...). En principio a nosotros no nos causaron problema alguno, si tenían que turnarse para dormir o preferían usar el baño de un bar por no esperar cola en el suyo, no nos atañía. Pero más tarde emepzaron los problemillas. Sonoras broncas a destiempo, "Que no son horas!", atascos cada dos por tres en la bajante general... En una de las veces que tuvo que venir la cuba a deshacer el entuerto, encontraron un mocho de fregona obstruyendo la tubería, y todo tipo de basuras (y porque no cabía el palo, que si no la fregona íntegra :S) Hay muchas más anecdotas, en las que interviene también su perrito, pero no es plan ahora de extenderse. P.D.: Siento traerte aquí problemas de comunidad ajenos, pero te aseguro que me he quedado mucho mejor xD Saludos cordiales, Adrián



Anonymous Josep (16/07/2005 16:20) dijo (10/11/05 17:53):  

Tranquilo, Adrián, que pa eso estamos. Me comentaba anoche una "chatina" que quien más, quien menos, todos tenemos vecinos e historias que contar. Y nosotros mismos somos vecinos de los demás, así que a saber que explicarían de nosotros... Quizá lo sepamos un día de estos. Lo de la fregona, impagable. Yo había oído historias de bajantes colapsados por la celulosa de los pañales, pero un mocho de fregona nunca me había pasado por la imaginación. A saber qué puñetas estaban haciendo los muy animales... Salu2 más que cordiales, Josep.



Anonymous Javi (16/07/2005 23:22) dijo (10/11/05 17:53):  

Vecinos,la madre que los pario. Y seguro que sus madres son unas santas.mis problemas vecinales son mu serios.No duermo,tengo miedo de dejar el coche a la puerta,no tendemos ropa cuando no estamos,etc.........Un consejo que os doy no vivais nunca en bloques familiares,nuncaaaaa.Yo me encontre con esto sin comerlo ni beberlo,pues es la familia de mi novia,pero ya hago mio el problema,me he comprao un terrena en las afueras para hacerme una casa unifamiliar,no os digo mas. VECINOS,NOOOOOOOOOOOOO Un saludo hermano Javi



Anonymous Josep (16/07/2005 23:59) dijo (10/11/05 17:53):  

Pues yo me voy a buscar la punta de una montaña y a criar cabras, que seguro que estaría más a gusto. Y no sólo por el tema vecinal, precisamente... "Is this the world we created?" (F.Mercury/B.May)



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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