El vuelo de la avutarda

 

23.6.05

La senda es peligrosa

No hay derecho. Existe una especie de complot mundial contra el automovilismo. El otro día, los pilotos de F1 que en Indianápolis hacen el ridículo negándose a partirse la cabeza por unos neumáticos que podrían haber pinchado. Esgrimen la excusa de la seguridad. ¡Menuda vergüenza! ¿Dónde se ha visto que la seguridad deba pasar por delante del espectáculo? ¿Por qué se piensan estos corredores de hoy en día que los circuitos de competición se asemejan tanto al Circo Máximo de Roma?

Esto con el César no pasaba, desde luego. En aquellos tiempos, si uno tenía que partirse la cara a bordo de una cuádriga, pues lo hacía; y si caía entre los caballos, pues mala suerte. Ahí quedó el testimonio de Ben-Hur, plasmado en celuloide por William Wyler. ¿Acaso no está el cartero amenazado por los perros del barrio? ¿Acaso un oficinista no sufre de dolor de espalda? Pues son gajes del oficio. Si quieren seguridad, que se compren un mini coche de 49CC y verán cómo van lentos, pero seguros.

Y el boicoteo no acaba aquí. Ya que los precios por una localidad en el Circuito de Montmeló son algo desorbitados, algunas almas caritativas decidieron hace ya algún tiempo pasar por nuestras autopistas ofreciendo de forma gratuita un verdadero espectáculo de velocidad desenfrenada, en el sentido más etimológico del adjetivo. Hace un año se celebró una edición de la denominada Gumball 3000, que unía París con Marrakech, y que acabó con unas cuantas detenciones por circular a unos 250km/h de velocidad media por territorio catalán, como si eso fuera un delito grave.

Días atrás, estos héroes de nuestro tiempo decidieron invertir parte de sus fortunas en desplazar sus despampanantes vehículos con el único fin de enlazar Atenas con Barcelona en el menor tiempo posible, en el marco de la denominada Dustball 4000. Pues, créanlo o no, la policía autonómica catalana puso fin a dicha competición aduciendo que se trataba de una carrera ilegal. ¡Habráse visto! Al parecer, los coches iban debidamente identificados con el logotipo del certamen, pero sus conductores debían de estar confiados en que nadie repararía en ese detalle, dada la velocidad que al parecer lograban alcanzar.

Es que no hay derecho. Con políticas así de restrictivas, ¿cómo vamos a disfrutar de un espectáculo de velocidad verdadero? Porque a estos señores, al parecer, no los amilanaba ni el afán por la seguridad ni las posibles consecuencias legales de sus actos. Así pues, gracias a ellos teníamos garantizado un espectáculo próximo al de las carreras de cuádrigas, con el añadido de saber que prestaban un impagable servicio al resto de conductores, ya que gracias a estos héroes resultaba imposible aburrirse al volante mientras se intentaba esquivar un accidente mortal. ¡Y van y lo censuran!

Lo dicho: esto con el César no pasaba.

 

3 comentarios:

Anonymous Adrián (23/06/2005 11:33) dijo (31/10/05 13:03):  

Me tomo el derecho (porque yo lo valgo, Lorèal) de mencionar también a todo ese ingente de repartidores, pizzeros, aficionados, y demás gentes de bien, que nos permiten gozar día a día el placer de las dos ruedas.
Se me hace el culo gaseosa cada vez que un joven de 18, quizás 19 años, sin casco, (No es temeridad, es valentía...) driblando vehículos. Nos deleita con sus dotes de conducción, empuñando el manillar del ciclomotor. La mejor parte siempre viene cuando lo ves desde lejos acelerando, se cruza entre dos o más coches y se queda a la vanguardia de uno, próximos a tocarse la rueda trasera de la moto y el frontal del vehículo retrasado. Los conductores, ante esta muestra de artes en la conducción, vitorean al joven a son de bocina. Por fín, el chaval acelera aún más para poder llegar antes al semáforo, que siempre encuentran en rojo pasión, como la que llevan ellos por dentro.

Eso sí que es amor por el espectáculo, si deberíamos agradecerles todo lo que hacen por nosotros...


Saludos cordiales desde Gijón,


Adrián



Anonymous Adrián (23/06/2005 11:38) dijo (31/10/05 13:04):  

Herrar es de Umanos, así que sin intención de ser cargante, ahí va eso.


Fe de erratas:

[...] el culo gaseosa cada vez que VEO un joven de 18....


Ahora sí, se despide;


Adrián



Anonymous Josep (23/06/2005 12:22) dijo (31/10/05 13:04):  

XDDDDDDDDD Adrián
Gracias por la apostilla, nen. Si te digo la verdad, me fui a vivir a un poblacho, en parte, para olvidarme de los mosquitillos pizzeros de Barcelona city. Te recuerdo que esa es la ciudad de la moto, o sea que no te cuento lo que es circular tranquilamente con un Renault Scénic por en medio de toda la masa de "flechas", como se conocen en argot de radioscuchaquetescucha.

Ah, y conste que la culpa en sí no es solo de esos nenes, que a ellos les pagan una shit por pizza repartida. No lo perdamos de vista. Una vez más, la seguridad ante todo, jajajajajaajajajaajajajajaja y ja

Déjame más perlas como esta, por favor. Es todo un honor. Ah, y gracias, claro.



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