El vuelo de la avutarda

 

20.6.05

La familia bien, gracias

No podía faltar mi granito de arena en este monumental follón que se ha liado en España a raíz de la propuesta gubernamental de autorizar el matrimonio de parejas compuestas por homosexuales. Menudo soy yo para estar callado; y si el clero, que en principio poco tiene que ver con la vida en pareja, resulta apto para expresar su opinión, pues allá va la mía.

Que estamos en lo de siempre: que cada cual en su casa haga lo que le dé la gana, mientras no hiera a los demás. Y que no me vengan con que los posibles hijos de parejas homosexuales serían víctimas de una aberración en su forma de conocer el mundo. Sobre esa falacia, varias cosas:

  • Teniendo en cuenta que por naturaleza una pareja de homosexuales no puede procrear, ¿no se ha planteado la logia de las vestiduras rasgadas que los aspirantes a padres deberán superar una serie de pruebas que confirmen que son merecedores de recibir un hijo en adopción?
  • ¿A qué tipo de pruebas se somete una pareja de heterosexuales compuesta por dos adolescentes que deciden explorar al máximo su sexualidad, con el resultado de un embarazo no deseado? ¿Y qué controles superan los padres heterosexuales que maltratan a sus hijos, nacidos en el seno de un matrimonio bendecido en la casa de Dios?
  • Concediendo el beneficio de la duda a aquellos que consideran la homosexualidad como una desviación (que ya es conceder), basta con recordar que los humanos cuentan con más agentes de socialización que la familia, y eso es una obviedad argumentada en múltiples textos al alcance de cualquiera que esté interesado en aprender antes de lanzarse a la calle a gritar. Porque, puestos a ejemplificar, ¿de dónde sale un homosexual hijo de una pareja heterosexual?

En general, toda esta movida me ha sonado más a venganza política y a maniobra de autoafirmación que a pura convicción de lo que rezaba ese slogan tan pobre: “La familia sí que importa”. De entrada, la frase en sí me trae imágenes de un señor bajito, disfrazado de general del ejército, que por complejo de inferioridad decidió concederse a sí mismo un cargo superlativo en el nombre y en las formas. Eso sí, como en los mejores tiempos de Luis XIV, por la gracia de Dios. Vaya una gracia, que duró cuarenta años en vida y los que nos quedan por ver todavía.

Y no dudo que más de uno de los manifestantes confían ciegamente en que la familia es esa institución compuesta por un hombre, una mujer y cuantos niños quiera concederles el Señor. Pero es que no cuela. Es que la extraña mezcolanza de signos derechistas con imágenes sagradas aderezadas con pancartas en las que yo solo leo “Para que veas que nosotros también salimos a la calle si queremos” me da a mí que lo único que persigue es arengar a ese 50% de la población que desde hace siglos se enfrenta al otro 50%.

Que tiene narices la cosa. Que no sé a dónde se remonta la división, pero es curioso que siempre haya existido esta bipolarización tan acusada entre el conservadurismo y el progresismo, por llamar a estas tendencias de alguna forma, aunque a veces converjan de forma incomprensible. O a lo mejor deseable, a ver si de una vez nos dejábamos de zarandajas personales y nos encarrilábamos hacia un bien común compuesto por las propuestas de todos, debidamente razonadas y dialogadas. Que para eso tenemos un sistema al que extrañamente nos empecinamos en denominar parlamentario.

 

3 comentarios:

Anonymous cArLos_eHm (20/06/2005 06:14) dijo (31/10/05 12:56):  

La vida es una mierda. jejee. Mira, como has dicho, cada uno en su casa que haga lo que quiera. Sinceramente, no he visto aun a un hijo que haya vivido en una familia homosexual, pero tiempo al tiempo, y creo que será tan normal, o más, que cualquiera de nosotros



Anonymous Adrián (20/06/2005 12:48) dijo (31/10/05 12:57):  

Apoyo la moción! Si es que nos perdemos en las formas y no vamos a ningún lado... No creo equivocarme al pensar que habría familias homosexuales que estarían más estructuradas y serían mejores para sus hijos que muchas familias 'de las de toda la vida' donde el padre es un machista, está todo el día en el bar, pasa de los hijos, y la madre una alcahueta y 'lo que diga tu padre'....

Porque... ¿La familia que es? ¿Mero contrato? Si les gusta tan poco que los homosexuales puedan unirse en matrimonio que le pongan otro nombre, unión legal, o lo que sea...

Ala ya deje yo también mi granito, quizás un tanto cutre pero es lo que pienso. Si alguien se siente ofendido, ya sabe, a mi space y k se manifieste... pacificamente.

P.D.: Gracias por añadirme en los espacios destacados, si cuento con tu permiso haré lo mismo porque el tuyo no tiene desperdicio, no es mero compromiso xD

Saludos cordiales,

Adrián



Anonymous Akira (20/06/2005 14:55) dijo (31/10/05 12:58):  

Exactamente ke kada uno en su casa haga lo ke kiera y ke nadie se atreva a poner en tela de juicio si está bien ke una pareja homosexual tengan hijos o no, xk sinceramente el problema no esta en las parejas homosexuales sino en las heteros, en la forma en las que educan (educaremos, cuando me toke) a sus niños... De nada sirve manifestarnos, de nada sirve ke un gobierno de consentimiento a esta unión, de nada servirá nada si seguimos siendo intransigentes y educando a nuestros nenes de forma ke sigan mirando a una pareja homosexual con recelo cuando simplemente pasean cogidos de la mano. Si nos damos cuenta un niño no reacciona si ve a una pareja homo junta, sólo reacciona cuando el papi o la mami (de la pareja hetero) suelta el típico comentario: Anda mira dos maricones!!! (palabra de muy mal gusto, por cierto)... Así que a aplicarse el cuento y el ke no lo entienda... (como dice una persona muy kerida x mi) A TOMAR ZUMITO, por no enviarlo más lejos...
Gudbaissssss ^^



El vuelo de la avutarda. Periodismo de andar por casa
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