El vuelo de la avutarda

 

9.6.05

La erótica del poder

De toda la vida, el poder es un caramelo que causa un doble efecto: por una parte, posee el atractivo del dulce en su envoltorio multicolor que lo hace codiciable. Luego, durante su consumo, deja en la boca un agradable sabor a victoria del que resulta difícil deshacerse.

El poder ha sido y será fuente de conflicto. Paradójicamente, la jerarquía que permite que una sociedad funcione como tal, incluyendo sus correspondientes sistemas de control y represión, es el principio del final de esa misma sociedad. Cuando aquellos que ansiaban el poder se ven sometidos, luchan por su bien propio desdeñando el bien común para la sociedad. Dicho de otra forma, presuponen que bajo su mando las cosas serán diferentes, ya que ellos se creen mejor capacitados para detentar el poder que aquellos que lo vienen ocupando.

De esta forma, con una clase insurgente movida al arrebato del poder, y con una clase jerárquica superior movilizada por la defensa del orden establecido, nadie atiende al desquebrajamiento de la sociedad en su conjunto: aquella que contiene tanto a poderosos como a irsurgentes. Es decir, todos buscan el bien propio antes que el bien común.

Suele suceder en algunos ámbitos que la clase poderosa delega funciones en mandos medios, para agilizar la gestión de la sociedad. Estos mandos, con el tiempo, adquieren los vicios propios de cualquier elemento de la sociedad, por lo que la sociedad requiere dotarse de un organismo de control y represión que vele por el buen hacer en las gestiones diarias de los mandos medios, de igual modo que controla al resto de estamentos.

Aun existiendo estos organismos de control, puede suceder que ciertos mandos medios, con el paso del tiempo, se crean capacitados para ejecutar acciones que no les son propias, y que están reservadas a estamentos superiores. Argumentan entonces que "la experiencia es un grado", como si esta frase hecha fuera una verdad universal e inquebrantable, aplicable a todos los casos.

Si por alguna razón las clases jerárquicamente superiores deciden dotar de un alto nivel de poder a un elemento ajeno a esos mandos medios "veteranos", por entender que este se halla capacitado para preservar el orden establecido, se asentará entre dichos mandos medios un cierto desasosiego por cuanto, desde su perspectiva, se habrá recompensado a un elemento carente de ese hipotético grado que supone la experiencia.

Al introducir este elemento desde la clase superior, los mandos medios "veteranos" se sentirán atacados por la situación, y apelando a la inseguridad innata de todo ser humano adoptarán un estado de defensa permanente. Todo esto motivará en estos elementos un estado de vigilia continua que, al perdurar en el tiempo, los llevará a una actitud agresiva que culminará cuando se sientan reconocidos como seres poderosos. Para esto, se rodearán de otros elementos a los que convencerán de que el poder establecido los ha tratado de modo injusto, y que otra realidad es posible bajo su mando.

Por su parte, la clase jerárquicamente superior se verá en la necesidad de "poner las cosas en su sitio", de "demostrar quién manda". Así, reforzarán los sistemas de control y represión a fin de evitar que cualquier acto agresivo de los mandos medios "veteranos" acabe minando el orden establecido y, en consecuencia, logre la pérdida de poder por parte de la clase superior.

Esta forma de actuar por ambas partes (clase superior y mandos medios) actuará como catalizador de los problemas propios del enfrentamiento por el poder, acelerando la llegada de sus consecuencias: la pérdida del bien común en favor de la búsqueda del bien propio.

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Nota:

El pecado capital favorito del demonio, dicen, es la vanidad, porque de este deriva el resto de las actitudes moralmente reprobables.

 

2 comentarios:

Anonymous Akane (14/06/2005 01:57) dijo (31/10/05 12:41):  

[14:05] <@akane> vanidad. (Del lat. vanitas, -atis). f. Cualidad de vano1. || 2. Arrogancia, presunción, envanecimiento. || 3. Caducidad de las cosas de este mundo. || 4. Palabra inútil o vana e insustancial. || 5. Vana representación, ilusión o ficción de la fantasía. || ajar la ~ de alguien. fr. coloq. Abatir su engreimiento y soberbia
[14:05] <@akane> Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.



Anonymous Akira (09/06/2005 14:44) dijo (31/10/05 12:42):  

Uy... esto me suena XDDD, y se desprende de ciertas actuaciones de ciertos personajes cercanos jejejejeje. Ciertamente es sabiduria en estado puro lo tuyo... Bienvenido novatillo!!!

Besos Veteranos...



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