El vuelo de la avutarda

 

1.11.06

Epílogo 1

Josep Camós dejó el mundo de las avutardas para centrarse en una de sus pasiones: el mundo del volante (que no del motor). En la actualidad se dedica a despotricar de propios y ajenos en un blog digno de su estilo macarrónico: Curvas Rectas.

Paralelamente, el ex avutardo sigue planeando un proyecto de ficción con que satisfacer las recomendaciones de algunos de sus lectores más fieles.

Continuará.

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12.7.06

La avutarda comienza a perder altitud

Ya van 350 entradas desde que comencé este blog. ¿Y qué? Pues nada, que un año y pico después de haber escrito las primeras letras declaro medio cumplidos los objetivos que me impuse al principio de esta historia, a saber:

1. Escribir algo casi cada día. Ya sabes: nulla dies sine linea. A mi pesar había perdido el hábito del teclado y lo considero más o menos recuperado. Aleluya.

2. Que ese algo que escribiera fuera un comentario sobre algún hecho noticiable. Bueno, eso ha ido a medias, ya que de vez en cuando me he ido por los cerros de Úbeda, y a mucha honra. Cosas de la blogocosa.

3. Que lo que escribiera tuviese algún sentido. Sin comentarios.

Por otro lado, me he encontrado con unos cuantos seguidores regulares, a los que estoy eternamente agradecido pero de los que me sorprende su escaso criterio por elegirme entre tantos bloggers como hay por ahí. También he encontrado muchas visitas sopetónicas aportadas por Google y por MSN Search. Normalmente las cadenas de búsqueda por las que acceden aquí no tienen desperdicio, pero como supongo que a todo el mundo le pasa lo mismo en sus estadísticas no he elaborado ningún tipo de ránking de búsquedas surrealistas, aunque confieso que a veces he estado tentado de escribir en un post respuestas explícitas a ciberbúsquedas tales como "cómo hacer una página web", "cuál es el sonido de la avutarda" o "cómo descifrar contraseñas escritas en el ordenador", por citar las que me vienen a la cabeza, que no son las mejores ni mucho menos.

Hoy, un día como otro cualquiera, he decidido dar cristiana sepultura a este blog. Lo considero una higiénica necesidad totalmente justificada por la misma idiosincrasia de los contenidos de la red. Internet es el máximo exponente de la inmediatez, de lo provisional, de la caducidad. Por este motivo, la vida de este blog no será diferente de la vida de todo lo que ocurre en el resto de la red. Por este motivo, amigo mío, la avutarda comienza ya a perder altitud. Cuando toque tierra, buscará un hueco en el terreno para poder reposar por siempre.

Tengo un par de proyectos en cartera. En unos cuantos días espero poder dar señales de vida. Hasta entonces, muchas gracias por todo.

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Un canto a la China, hey

Ahora que faltan ocho días para la gran cita promovida a través de la red, caigo en la cuenta del temor que históricamente se ha tenido por que los chinos se pusieran de acuerdo en dar un salto colectivo y mandar la Tierra a tomar viento lácteo. Supongo que la cosa surgió hace como cuarenta y pico años, cuando China era el enemigo rojo a temer y vencer, antes de que fueran los chinos quienes nos vencieran a nosotros en el terreno comercial a golpe de endiñarnos zapatos de quince euros el par. El caso es que esta semana los habitantes de ese país se están vengando de todos nosotros, y sin dar siquiera un saltito. Sí, amigos: a los chinos (o a unos cuantos chinos, mejor dicho) se les ha metido entre ceja y ceja la pretensión de batir el récord Guinness de canto ininterrumpido. Tanto es así que 2.000 individuos de la provincia de Changsha comenzaron su particular jam-session el pasado lunes y pretenden seguir cantando hasta el próximo viernes. Si usted tiene pensado viajar a esa zona de China durante estos días y ha logrado eludir la pataleta de los pilotos de Iberia, las autoridades sanitarias le recomiendan incluir en su equipaje un juego de tapones para los oídos, que ya se sabe que cuando uno lucha por un ideal deja de lado las formas para preocuparse por la consecución de objetivos.

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11.7.06

Farrukator

Dicen que el gobernador de California Arnold Swarzenegger tuvo un accidente de moto hace cosa de seis meses. Llevaba a su chaval de 12 años en un sidecar, como si de los Roper se trataran padre e hijo, y ambos ocupantes salieron del vehículo con magulladuras varias que incluyeron quince puntos de sutura en el labio del actor metido a político. Imagino que la dicción del hombre debió de verse afectada por las heridas, así que por una vez el gobernador tuvo una excusa para justificar su peculiar forma de hablar. Lo curioso del caso es que desde entonces Swarzenegger ha tardado como medio año en sacarse el permiso para llevar motos. Pero tranquilos, que las leyes californianas permiten que un conductor de coches lleve una moto con sidecar. A eso se le llama rapidez de reflejos. Claro, que mayor rapidez demostraron aquellos que sacaron a la luz una colección de fotos que mostraban al actor a lomos de una moto y sin sidecar. Lo malo de la fama son los objetivos de los fotógrafos.

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7.7.06

Cachondos y cachondeos

Confieso que en su día me sorprendió el arranque de la serie Ally McBeal. No sólo por el uso de efectos visuales y de sonido en una comedia de televisión, lo cual fue toda una bocanada que después sería imitada, sino también por lo jocoso de las situaciones producidas dentro y fuera de los tribunales. De hecho, algunos gags rayanos en lo absurdo me recordaban algunas idas de olla del juez Harry Stone en aquella vetusta Juzgado de Guardia. Lástima que las series son series, y que la chispa suele decaer a medida que crece el ordinal que marca cada episodio. Supongo que falta inspiración.

A veces basta con abrir un periódico. Creo que tanto el atolondrado magistrado de Manhattan como la histérica abogada de Boston enmudecerían con la acusación vertida sobre el juez retirado Donald Thompson, que en el ejercicio de su cargo al frente del juzgado de Bristow (Oklahoma), le dio por emplear en pleno juicio un curioso artefacto para alargar su pene por succión. Aunque parezca mentira, el buen hombre no obró por descuido. Sí, ya me imagino que este tipo de maquinarias se ponen en marcha sin que uno se explique cómo. Pero es que el magistrado lo utilizó en al menos quince ocasiones. Así que era como el del chiste, que afirmaba que su víctima había caído sobre el cuchillo accidentalmente. "Y así las diecisiete veces, oiga".

De lo que leo en la noticia, me quedo con el siguiente pasaje: un hombre que había formado parte de un jurado popular con el juez Thompson afirmó haber oído la máquina en funcionamiento, aunque jamás la vio. "Oiga, ¿y cómo sabe que aquello que escuchó era una máquina para alargar el pene?" "No, porque ese sonido ya lo había oído yo antes en una película de Austin Powers." Ya, claro. Es como aquel que va comentando la tarifa del meublé más cercano hasta que su mujer le pregunta cómo está tan al tanto de los precios del sector. "¿Yooo? Naaa, que... que me lo ha dicho un amigo del primo del cuñao de la carnicera, que lo oyó decir en el bar".

Y pensar que en su día machacaron a Pedro Pacheco por afirmar que la Justicia, además de ciega, es un cachondeo... Ahora que lo pienso, si cuando éramos pequeños nos decían que la masturbación llevaba a la ceguera, quizá después de todo sea de recibo que quien ha llegado al punto culminante de la ceguera en forma de Justicia se entregue a los placeres de la carne onanista en pleno clímax del acto legal. Después de todo, del cachondo de Thompson al cachondeo de Pacheco solo va una e.

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5.7.06

El poder del amor

Hay un clasificado que aparece en la edición de papel del diario gratuito Metro y que me tiene completamente subyugado. Dice así:

"¿Problemas amor? Te entrego la persona que amas en 24 horas. Antonio"

En los últimos tiempos se ha acentuado en nuestro país la violencia inesperada, la del tirón al bolso, la del atraco con sangre, la del asalto por las buenas. Uno de los métodos empleados por los maleantes viene siendo el secuestro exprés, que suena a café cremoso pero no lo es.

Tradicionalmente se había vinculado esta modalidad de privación de libertad con las bandas de criminales propias de México y Colombia. Ahora veo que todo debía de ser cosa de un tal Antonio, que movido y conmovido por el poder del amor, quizá se creyó en el derecho de imitar a Cupido en sus ratos libres. Ya me imagino al bueno de Antonio, flechas del amor en mano, recibiendo el encargo de Manoli, que desea en secreto a David. Como David no está por la labor, porque es Vanessa quien le gusta de verdad, tiene que ser Antonio el que narcotice al mozo para llevarlo hasta su sufrida y silenciosa pretendiente. El amor tiene estas cosas. Para que luego hablen de los ajustes de cuentas entre bandas rivales.

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4.7.06

Las barbas del vecino

Señores de Perfetti Van Melle: no me creo nada. Ya pueden ir ustedes anunciando que tras adquirir la marca Chupa Chups mantendrán la sede catalana y las fábricas de España. Ya pueden ir diciendo que nada cambiará, que los puestos están asegurados, que no hay nada que temer. No me creo nada. Hace poco viví muy de cerca un proceso similar, aunque el valor de compra fuera aproximadamente la mitad. Cambien el nombre de la familia Bernat por el de la familia Carulla, hablen de Wrigley y no de Perfetti, nombren a Joyco en vez de a Chupa Chups, y tendrán mi ejemplo.

En aquel momento, tras muchas notas aparecidas en prensa con el consiguiente mosqueo creciente de todo el mundo, los directivos de Joyco y sus filiales tuvieron la audaz deferencia de explicar a sus "colaboradores" (término utilizado para dirigirse a los empleados) una milonga del tipo "tranquilos, que aquí no pasa nada, que nos están comprando, sí, pero esto seguirá adelante sin problemas". Ya saben: muchas sonrisas esquivas, un cínico panfleto impreso, varios correos electrónicos y diversas reuniones para mostrar lo buenos que eran los compradores y lo equivocados que estaban los agoreros que afirmaban que aquello olía mal.

Creo que el análisis más certero lo dio María Montoy, del Comité de Empresa de Joyco en Alcarràs, por medio de una carta publicada en La Vanguardia del 13/03/2005:

"Ahora sabemos la verdad: sólo nos querían para destruir nuestros productos. Ya no les creemos cuando dicen que van a fabricar caramelo porque sospechamos que invirtieron los 215 millones de euros de la compra para librarse de un competidor".

Y esa fue la clave del asunto. Alcarràs cerró y veremos qué pasa con Tarazona. No sé yo si será lo mismo en el caso del caramelo del palo, pero por si acaso no pienso creerme una sola nota de prensa de las que facilite el equipo de comunicación de Perfetti Van Melle. Lo de "¡Bienvenidos al equipo!" firmado por la gente de Wrigley suena hoy a estafa. Lo de "Uniremos nuestras respectivas fortalezas geográficas para crear una organización que llegará aún a más consumidores en todo el mundo" es ahora un sarcasmo. Lo de "La diversidad de nuestra gente generará fortalezas fruto del aprendizaje mutuo" no se lo cree ya ni el Tato. No, no tiene por qué repetirse el caso Wrigley en esta compra de Perfetti. Pero la prudencia aconseja no lanzar las campanas al vuelo, no vaya a ser que carezcan de badajo.

A ese que está levantando el dedo para preguntarme con una sonrisa de medio lado qué importancia tiene la nacionalidad de una empresa en un mundo globalizado, le diré que reflexione; que las guerras entre estados hace años que no son armadas, sino económicas; que el dinero se mueve en el sentido de las agujas del reloj hacia los países que mueven las empresas; que prescindir de una fuente de ingresos y colocación es lo más cercano a la definición de disparate. Ojeando el periódico de turno en busca de empleo, se puede obtener fácilmente la respuesta a ese interrogante: si hay empresas invirtiendo en la zona, puede haber ocupación; si no las hay, ya podemos ir haciendo las maletas. ¿Y qué tiene que ver que la empresa sea lugareña o foránea? Hombre, pues que cuando las cosas se ponen feas, puedes poner a parir a quien haga falta in your own language y el receptor de tus quejas no puede decir que no te ha entendido. Lo llaman negociación, creo.

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1.7.06

Pequeños logros para la humanidad

Hoy, 1 de julio de 2006, he saldado el día a mi favor.

1. Ha entrado en vigor el carnet por puntos. Y el mío continúa con 12. Y eso que me he cruzado con unos siete coches y unas doce motos de los mossos y he pasado por delante de varios radares sin siquiera mirar el cuentakilómetros.

2. Hoy, día de la operación salida de turno, he hecho más kilómetros que la madre de Marco sin pillar una sola retención y he llegado a mis destinos en unos plazos más que razonables.

3. Y la definitiva: he ido a Ikea... ¡y he salido sin compra! Por primera vez en mi vida, lo he logrado. He entrado sin llevar una lista de cachivaches, he deambulado por todas las secciones, he mirado, he tocado, he medido, he apuntado... y no me he llevado nada. Bueno, sí, el lápiz y el metro de papel. Pero eso no cuenta.

Hay días que merecen un lugar en el calendario. Otros no, pero el almanaque se quedaría en nada.

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29.6.06

No intenten hacerlo en sus casas

A estas alturas, decir que internet es un filón para los friquis como yo es de todo menos novedoso. Sin embargo, todavía me quedo maravillado de la capacidad de reguerismo que tiene la red en materia de estupideces divertidas como la de los mentos con cocacola light. Por si alguien no está al corriente de la sensación viral de este mes que nos deja, diré que mezclar ambas sustancias produce un efecto géiser que ha dejado anonadados a propios y extraños. Hay muestras de todo tipo en Google y en YouTube. Sin embargo, el más encomiable de los experimentos se encuentra en Eepybird: todo un espectáculo para los sentidos. Las imágenes han impactado a los responsables de Perfetti van Melle (fabricante de los caramelos) y a los responsables de Coca-cola (fabricante de la cocacola, claro). Los de las golosinas, encantados con la idea, ya piensan en patrocinar a Eepybird. Los de la chispa de la vida no lo ven tan claro, por mucho que en España se mofen a la vez que rebaten la leyenda urbana sobre la toxicidad de la cocacola. Más allá de este experimento, me encuentro con esta chica que decide mezclar mentos y pepsi en su propio cuerpo... En fin, para estas cosas se creó internet, supongo.

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26.6.06

En 2008, Frigo-Fish

A veces parezco una abuela, lo sé, pero es que ante determinadas noticias uno piensa que ya no saben qué inventar. Unilever ha marcado el año 2008 como el del inicio de su nueva línea de helados bajos en calorías fabricados a partir de la sangre de un pescado raro que dicen que si se modifica genéticamente se consigue una proteína que elimina la grasa y las calorías. Fascinante.

De todo esto no dice ni una palabra el inventor de helados Juan Viñallonga en la muy oportuna entrevista concedida recientemente a La Vanguardia y publicada el pasado sábado en la contraportada del diario. Desde 1976, este buen hombre trabaja para Frigo (compañía hoy integrada en Unilever), y cuando se le pregunta por el aporte calórico de los helados, sonríe y dice crípticamente que el porcentaje de grasas se reduce cada vez más "con avances tecnológicos: hoy podemos fragmentar tanto las partículas de grasa, que con muy poquita es suficiente". Ni una palabra de la sangre de pescado transgénico, que al parecer no resulta un concepto demasiado atractivo. Habla de vender alegría, emociones, felicidad, y se confiesa feliz de ver a alguien comer alguno de sus helados. Enternecedor.

Llegados a este punto, tengo que aclarar algo: soy un entusiasta de los helados. Mejor de los que van en cubeta y se sirven sobre un cucurucho, pero tampoco hago ascos a un corneto envasado. Suelo consumirlos con devoción, y mi combinación favorita se la debo a un heladero florentino que me la sugirió hace ya catorce años en la ciudad toscana: se trata de unir el chocolate y el limón. Desde 1992, no ha habido año que no lo haya degustado. Incluso puedo decir que de vez en cuando he elaborado yo mis propios helados, a base de esas barras de turrón de Jijona que suelen quedar olvidadas por los cajones tras el paso de la Navidad. Cuestión de reciclaje, ya saben.

Digo todo esto con el afán de ser comprendido: me gustan los helados, pero no soporto que se vendan como un must de la nutrición, porque no lo son. Viñallonga afirma en la entrevista que en España se consume poco helado porque aquí "disponemos de mucha fruta, que es la alternativa al helado" (sic). Afirma que los helados cada día son más light porque la ciencia avanza que es una barbaridad, niega tajantemente que los helados lleven muchas porquerías porque se elaboran con "zumos, azúcar, materias primas naturales" y calla deliberadamente los procesos a que se someten los ingredientes naturales para poder ser ultracongelados con las formas más imposibles como calla que algún que otro inventor de helados murió diabético perdido. No siempre natural es sinónimo de sano. Porque, puestos a pedir, la mierda con patatas también se compone de productos naturales, oiga.

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25.6.06

It's raining bills, Hallelujah!

Aquel día, Heinrich Himmler presentó a Adolf Hitler un plan para atacar de modo contundente a la Gran Bretaña. La operación Krüger, denominada así por el coronel Bernhard Krüger, encargado de ejecutar la misión, planteaba la posibilidad de introducir en el mercado británico una ingente cantidad de moneda falsa. De esta forma, aumentaría la inflación en los dominios británicos, se depreciaría la libra esterlina y el marco alemán vería aumentado su valor en los mercados internacionales en un momento de enorme interacción monetaria entre estados. La idea no era nueva, pues ya los franceses habían castigado de este modo a los alemanes al final de la Primera Guerra Mundial. De forma parecida habían obrado los zaristas rusos con los bolcheviques en los albores de la Revolución de 1917. Sin embargo, la operación Krüger se perfilaba como un plan económico renovado que surgía de un meticuloso estudio de boicots anteriores para evitar los errores cometidos en el pasado.

Una de las ideas que descartaron los alemanes fue lanzar los billetes falsos desde varios aviones que sobrevolaran Londres. La ocurrencia, que parecía correcta para la consecución de objetivos, hubiera restado fuerza al ataque, ya que los billetes en manos de particulares se hubieran incorporado al mercado con relativa normalidad, como el agua de lluvia que va absorbiendo la tierra por capilaridad, sin encharcamientos. La operación Krüger contemplaba inundar el mercado con moneda falsa, de modo que el gobierno británico careciera de margen de maniobra. De esta forma, a partir de 1942 los billetes entraron a raudales por cauces diplomáticos, y sólo fueron descubiertos por casualidad en una oficina del Banco de Inglaterra. Fue entonces cuando el gobierno británico decidió en un golpe de flemática audacia legitimar los billetes falsos y dejar el asunto en secreto de estado. De esta forma, se evitaba el pánico en los mercados internacionales y la pérdida de credibilidad del sistema financiero británico en un momento en que la economía de Gran Bretaña dependía de la financiación norteamericana. Más tarde, tras el fin de la guerra, mientras Krüger huía a Suiza con parte del dinero falso, el Banco de Inglaterra cambiaba todo el circulante para evitar nuevas falsificaciones.

Leo por ahí que el pasado jueves hubo un señor que arrojó 5.000 libras al aire en medio de una calle de Aberystwyth, en Gales. No se conocen las causas de tan insólita donación. Sí se sabe que el buen hombre fue detenido por exceso de velocidad unas millas más tarde. Al parecer, tras arrojar los billetes le entraron las prisas. No he podido evitar acordarme de Bernhard Krüger.

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23.6.06

¿Qué haremos ahora?

"¿Qué haremos ahora?", se preguntaba una comunicante en el programa estrella de Catalunya Ràdio. La pregunta tiene tela: ahora que Maragall se ha ido, ¿qué haremos con nuestras vidas? No sé yo qué tienen algunos políticos, que se transforman en mesiánicos con la facilidad de un chasquido. Aunque sus presuntos logros vayan de acontecimiento en acontecimiento sin más contacto con la realidad que el paseíllo y vuelta al ruedo por los mercados quince días antes de los comicios. Si hace unos años se decía que la sociedad se había separado de la vida política, hoy parece que la masa está más posicionada que nunca. Se lee en internet y en los diarios, se ve en televisión, se escucha en la radio. La sociedad ha vuelto a la política mientras los políticos siguen viviendo de espaldas a la sociedad. Curiosa imagen bolérica.

Detalle de la portada de 'Minoría absoluta al país del tripartit'. Ed. ColumnaYo lamento la salida a trompicones de Pasqual Maragall. No por sus dotes de político ni por su megalomanía vestida con sus celebérrimas idas de olla. Tampoco porque tema perderle de vista, que este señor es como los malos de las pelis de serie B, de esos que aunque los creas muertos siempre renacen en el momento menos pensado. De forma análoga, Pasqual Maragall siempre vuelve a casa aunque no sea Navidad, así que no deja hueco para la nostalgia. Si yo lamento su marcha, es por los humoristas de mi tierra. ¿Qué harán ahora los caricaturistas sin Maragall? ¿De qué vivirá la sátira política? ¿Cómo se lo montarán ahora en Polònia? Sacudo la cabeza y sonrío: siempre nos quedarán los enfrentamientos entre el metropolítico Artur Mas y el charnego José Montilla. Nos vamos a reír. Menos mal que hace tiempo que me tomo la política con mucho sentido del humor.

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21.6.06

'Le moissonneur' y la piscina

Vincent Van Gogh. 'Le moissonneur'Hace unos días se escandalizaban los medios y se escandalizaba el delegado de la Generalitat en Lleida. El joven de 21 años que se ahogó el pasado miércoles en la piscina municipal de Lleida yació durante veinte minutos frente a unos bañistas que no abandonaron el lugar pese a la presencia del cadáver. Nadie los obligó a desalojar la piscina. Pocos de ellos consideraron necesario dejar el agua y el sol.

Vincent Van Gogh creció junto a la tumba de un hermano homónimo nonato. Dicen que esa circunstancia contribuyó a la formación del extraño carácter del pintor. En cualquier caso, años más tarde Van Gogh plasmaría en Le moissonneur el carácter familiar e inevitable de la muerte, desprovista del halo tétrico que acostumbra a vestirla. En Lleida, más de uno decidió volver a aquellos tiempos en que la muerte era algo normal que nos acompañaba con naturalidad a lo largo del camino. En aquella piscina más de uno se alejó de la visión excelente de nuestros días donde el ser humano cree haber dominado el reloj de la vida. Junto al agua más de uno debió pensar que con su ausencia poco haría ya por el fallecido.

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20.6.06

Esquela

(Viene de aquí)




Feldespata Camós

falleció cristianamente en Barcelona el pasado viernes, 16 de junio de 2006, confortada con los preceptivos auxilios antibióticos. Los familiares ruegan una oración en su memoria.

"Nunca te olvidaremos, pedazo de hija de puta"

El funeral se celebrará en un restaurantillo de la playa más cercana, a base de arroz negro y marisco. No se invita particularmente, ni en general. Vamos, que no se invita, que el que quiera comer de gorra que se busque un comedor de beneficiencia, que aquí no estamos para gastos.

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19.6.06

La otra vida

Mientras en los quioscos resuena el sí de unos pocos, en la otra Catalunya, la de verdad, la de la calle, la vida continúa. En plena plaza Orfila de Barcelona, frente a la Sede del Distrito de Sant Andreu, un camionero se excusa ante unos agentes de la Guàrdia Urbana que se han apeado de sus bicicletas para instarlo a dejar libre la acera. El hombre ha estacionado el camión junto a una valla de obras del metro, y argumenta con razón que su vehículo no molesta en medio de una enorme plaza peatonal. Con más razón todavía sigue explicando que no puede ir acarreando materiales de construcción a mano. Uno de los agentes le pregunta si acaso no lleva algún tipo de carretilla para trasladar los materiales que transporta en el camión. Abandono el lugar para no incurrir en una falta de respeto hacia la autoridad, convencido de que ese agente jamás ha doblado el espinazo más allá de los pinitos que haya hecho en el gimnasio de turno.

Por la calle del antiguo Ayuntamiento de Sant Andreu, a la altura del local de un zapatero remendón, detengo mis pasos. El zapatero charla con un cliente. Están poniendo a parir a las inmobiliarias. Por curiosidad, echo un vistazo a un escaparate cercano: a millón el metro cuadrado (seis mil euros al cambio). Y aun así, se escandalizan los improvisados contertulios, los pisos de la zona se están vendiendo con notoria celeridad. Mientras sigo caminando y anotando mis impresiones, descubro con fastidio que me falla la tinta. Entro en un estanco y pido un bolígrafo. En mis tiempos mozos, un Bic me costaba treinta pesetas. Ahora son treinta céntimos, el equivalente a unas cincuenta de las antiguas. El cambio de la peseta al euro sigue causando estragos en todas partes menos en las nóminas.

Vuelvo a la plaza donde todavía se encuentra el camión. El transportista y el sentido común han ganado la partida a la rigidez de la norma mal aplicada. Suele pasar. Continúo por la calle Segadors pensando en las connotaciones del nombre de esa vía. Bajo por la calle Cinca hasta doblar la esquina de Joan Torras. Allí, una chica de rasgos asiáticos friega el portal de su tienda. Vende calzado. Los zapatos, a 17 euros. Las zapatillas de deporte, a 19. Con esos precios, dudo que el remendón de unas calles más arriba tenga excesivo trabajo en el futuro, así que más le vale practicar la tertulia y presentarse a un cásting para el reality de turno, aunque el hombre ronde ya la cincuentena. Mientras pienso esto, Montse le explica a un amiga su problema: su hijo Nil ya tiene tres meses. Ella volverá al trabajo en breve y no ha logrado encontrar plaza en ninguna guardería para dejar al bebé, que juguetea con su chupete. No sabe qué hará con él.

Mientras me imbuyo de todos estos aromas como un candidato en el mercado, los políticos no se han recuperado de la resaca. Ellos han librado su particular batalla mientras los demás, en vistas del éxito, libran la suya propia. Es el divorcio entre la vida política y la vida real. Bien mirado, las exigencias del guardia que no sabe lo que pesa el material de obra son una clara metáfora de la desconexión entre gobernantes y gobernados.

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18.6.06

Huevos y libertad de expresión (y 3)

Tercera parte. Donde se elabora un sesudísimo resumen mal ordenado de lo visto durante la campaña del Estatut.

Quizá esta haya sido, sea o habrá sido una de las campañas más largas de cuantas hemos presenciado hasta la fecha en nuestro democrático territorio. Comenzó con la llegada a la presidencia del PSC y se planteó en un inicio como lo que podía llegar a ser un insólito acuerdo consensuado. A los cuatro días, los populares se desmarcaban y al cabo de un periplo algo kafkiano hacían lo propio los republicanos. Luego vendría la campaña formal y los impagables spots televisivos para el referéndum que hoy se celebra.

En el fondo, si no fuera porque aquí hay algunos que se juegan el tipo, ya haría tiempo que el proyecto de reforma estatutaria yacería en lo más oscuro del cajón más último. Pero sucede que en Catalunya vivimos a golpe de acontecimientos, y el Maragall que quiso pasar a la Historia como faraón olímpico no ha querido malgastar sus cartuchos, de modo que ya hace tiempo que decidió que él sería El President de l'Estatut contra viento y marea: el viento que por una le entra y por la otra le sale y la marea de su propio partido, que lo usó como reclamo publicitario para alcanzar la otra acera de la Plaça Sant Jaume y luego se llevó las manos a la cabeza, porque a Maragall y sus maragalladas no ha de haber dios socialista que los aguante. En televisión, hemos visto un montón de gente feísima, como tú y como yo, que fingían ser espontáneos cuando no argumentaban nada de nada al pedir el sí para el Estatut: que si los del PP son malos, que si los de ERC están como una cabra, que si el Estatut es la hostia pero nadie sabe por qué...

Sus verdaderos socios de toda la vida, esos que forman con el PSC coalición aunque no se formalice el pacto, ese conglomerado con más iniciales que militantes, ICV-EUiA en definitiva se jugaba casi tanto como el PSC. Hace ya años que no se vislumbran verdaderas diferencias entre los herederos de Obiols y Serra y los que quisieron llevar el PSUC y compañía por unos alternativos derroteros de colores lila y verde. La campaña ha sido una réplica perfecta al PP, perfecta para los populares, porque les daba la razón en sus protestas. "Un Estatut de izquierdas y catalanista". Y los del PP quejándose de que la reforma daría paso a un documento válido sólo para algunos. Imagino que la factura de las pancartas las pagará el mismísimo Piqué.

Lo de los populares ha sido una risa, también. Piqué diciendo que lo de la financiación tampoco estaba tan mal, ergo colleja desde la calle Génova. Piqué viendo cómo su opción se iba a pique mientras la dirección del partido, de la A de Acebes a la Z de Zaplana dinamitaban la imagen de concordia que pretendía transmitir el líder popular en Catalunya. Tiene que ser jodido vivir entre la espada y la pared. En cualquier caso, los únicos que han argumentado algo para ilustrar su campaña han sido los populares, curiosamente. Y digo curiosamente porque un texto tan trabajado como este debería ser fácil de defender o rebatir, no porque tradicionalmente se atribuya a la derecha un aire de pensamiento único por el cual debe regirse todo sin derecho a la réplica. Quizá ocurre que en las altas esferas las opiniones se atan más en corto que en la galería. Los spots populares han sido algo pobres. Mostraban pares de personas poniendo a parir las consecuencias de la aprobación del texto, pero con una realización pésima de la que sobresale unos diálogos imposibles y un doblaje tristérrimo que le dejaban la credibilidad bajo cero. Un detalle impagable: todos los personajes aparecían en pantalla sólo de cuello para abajo: claro, como en Catalunya no se puede hablar si uno es del PP porque va por la calle hablando en castellano y le tiran huevos...

Es que a ERC nunca le ha gustado nada del PP. Claro, como el PP representa el españolismo más rancio... El caso es que los republicanos plantearon un estatuto como quien plantea una constitución. Si Catalunya quiere ser independiente, mejor comenzar poniendo las leyes, debieron de pensar, lo cual equivale a comenzar la casa por el tejado, porque normalmente uno se independiza o se anexiona y luego se pone a redactar normas. En fin... No sé si algún día se llegaron a creer que el famoso "texto aprobado por el Parlament con el 90% de los votos" (muletilla al uso) volvería de Madrid tal como se fue. En cualquier caso, el spot televisivo era encomiable: un revival de los anuncios de Casa Tarradellas pero a la inversa, en la que un abuelete indeciso mira las papeletas del sí y el no sin saber qué hacer. Llega su nieta y el buen hombre le plantea su drama: no sabe qué es lo mejor para Catalunya. El símil de lo de Casa Tarradellas no es mío, sino del equipo de El Club de TV3, pero me pareció acertadísimo. Ignoro si es legal que se publicite de esta forma la influencia que puede ejercer un joven sobre el voto de su abuelo; quizá la comisión de turno tendría algo que decir.

Curioso asunto, este de la vigilancia de las normas del juego democrático. En esta ocasión, ha habido incluso quejas porque la Generalitat se ha dedicado a pedir que la gente vaya a votar. ¿Exaltación del derecho democrático o miedo a la abstención? Que cada cual se posicione como guste. En cualquier caso los medios catalanes, además de favorecer el sí se han prestado durante todos estos días a recordar que hay una cosa llamada urna, y que la participación debería ser elevadísima, no vaya a ocurrir que la gente manifieste que está del Estatut hasta ese punto donde apenas toca el sol y mande el plebiscito referéndum a tomar viento.

Me dejo lo mejor para el final. En un contexto donde ERC podía haberse llevado el voto nacionalista, CiU tenía que desarrollar un doble papel: desacreditar las formas de los republicanos, para lo cual siempre han contado con el incondicional apoyo del líder de Esquerra, y recuperar el balcón de la Generalitat, arrebatado por una coalición que en principio podía haber dado juego, y que finalmente ha dado risa. O pena, según se mire. En cualquier caso, con su participación en la reforma del texto CiU comenzó avalando la pluralidad del Estatut. Más tarde, Artur Mas supo aprovechar la ocasión y en un viaje relámpago a Madrid le pasó por la cara a Carod-Rovira y Maragall lo que sería su estrategia para las elecciones autonómicas: volvió a Barcelona con un book y con una sonrisa de oreja a oreja: había salvado el Estatut, había pactado con la Moncloa, había demostrado ser más hombre de estado que nadie y además su flequillo seguía tan enhiesto como siempre. Mas va a ser el ganador de la jugada de hoy independientemente de cuál sea el resultado. Que será "sí", no nos engañemos. Mañana no me pierdo la portada de El Periódico. Será apoteósico. ¿Cabrán las dos letras en la página?

Ordenaría todo lo que he expuesto antes de publicarlo, pero resulta que son casi las nueve, así que lo dejo así mismo y me voy a votar. O a la playa, que hace un día muy bonito.

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